La Zona Franca de Barcelona ha sido desde 1934 el hogar de una empresa que fabricó las máquinas utilizadas para soldar los coches en toda Europa. Serra Soldadura se fundó ese año y, desde entonces, se ha dedicado a la ingeniería, el desarrollo y la fabricación de productos y soluciones de soldadura industrial.
El 20 de mayo de 2026, tras más de 92 años de historia y con la producción aún vigente, Serra Soldadura llevó a cabo su subasta de liquidación. No se presentó ningún comprador y, de acuerdo con el panorama actual, la empresa cerrará en las próximas semanas.
Por qué cerró esta empresa tras 90 años
Serra Soldadura constituía la entidad principal de un conglomerado de sociedades productoras de bienes de equipo vinculados con la tecnología de ensamblaje y soldadura para los sectores de automoción e industria en general.
Sus clientes comprendían corporaciones de gran envergadura como Stellantis, Ebro y Airbus. Su tecnología se extendió a filiales en Francia, Portugal y Brasil y a representantes en todos los continentes.
Los sindicatos indican que la empresa finalizó el año fiscal 2023 con una facturación de 70 millones de euros. “La situación actual es resultado de decisiones empresariales erróneas que han colocado a Serra Soldadura en un escenario crítico”, sostienen desde la CGT.
Subasta de acreedores provoca el despido de 180 trabajadores
El origen del cierre se encuentra en una decisión estratégica por parte de la matriz. El pasado 23 de marzo, Aernnova Aerospace presentó un concurso de acreedores voluntario relativo a Serra Soldadura. Esta multinacional adquirió Serra en 2008. Dieciocho años después, determinó que la filial catalana carecía de lugar en su plan estratégico 2026-2028 y se distanció de sus resultados.
Durante semanas, los empleados, sindicatos e instituciones experimentaron la expectativa de que alguna empresa adquiriera Serra Soldadura, lo que podría haber salvado los empleos. En las reuniones con el administrador concursal y la administración, se comunicó la existencia de hasta una decena de posibles compradores interesados.
El 20 de mayo, día de la subasta, no se presentó ninguno. “No lo esperábamos”, afirmaron fuentes de la CGT tras conocer el desenlace. La sorpresa fue considerable. El resultado dejaba a los 180 trabajadores directos de la planta de la Zona Franca sin ninguna alternativa inmediata.
El reclamo de los trabajadores para proteger sus empleos
La respuesta de la plantilla fue rápida. Al día siguiente de la subasta desierta, cerca de un centenar de trabajadores de Serra Soldadura viajaron al País Vasco para concentrarse primero ante la sede de Aernnova Aerospace en Miñao Gutxia (Araba) y posteriormente ante el Parlamento Vasco.
Los trabajadores procurarán reunirse con los interesados para analizar posibilidades que permitan aumentar el interés por realizar la compra de la empresa. Para tal efecto, disponen de nueve días de margen, dado que el plazo expira el 29 de mayo. Sin embargo, si se presentan candidatos sólidos, el proceso permitiría prórrogas.