Estudio científico

Estas son las bebidas más saludables (y las menos) que puedes consumir hoy en día, según la Universidad de Harvard

La prestigiosa casa de estudios, en su Guía de Vida Saludable 2023/2024, clasifica las bebidas en función de su impacto en la salud.

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Desde tiempos antiguos, cuando el agua era prácticamente la única bebida disponible, la humanidad ha ampliado considerablemente su gama de opciones para saciar la sed

Con el advenimiento de la agricultura y la domesticación de animales, surgió la leche como una alternativa a la bebida primordial. Posteriormente, el desarrollo de la fermentación y otras técnicas de elaboración dio lugar a bebidas como la cerveza, el vino, y con el tiempo, el café y el té. 

En épocas más recientes, las bebidas azucaradas, especialmente los refrescos, se han añadido a la lista. Ante tal diversidad, resulta un desafío discernir entre bebidas beneficiosas y perjudiciales para la salud. 

En este contexto, la Universidad de Harvard ha publicado su Guía de Vida Saludable 2023/2024 -reseñada por el periódico La Vanguardia-, en la que aborda este tema, ofreciendo una clasificación detallada de las bebidas en función de su impacto en la salud.

Primero, el agua

Harvard recomienda el agua como la bebida más saludable (Fuente: Pixabay)

En primer lugar, Harvard resalta el agua como la bebida más saludable, destacando su ausencia de calorías y su disponibilidad generalizada. El agua juega un papel crucial en el mantenimiento de la hidratación corporal, vital para procesos como la respiración, la sudoración y la eliminación de desechos. 

Además, contribuye a evitar el sobrecalentamiento del cuerpo, lubrica las articulaciones y los tejidos, mantiene la piel saludable y facilita la digestión. La cantidad diaria recomendada de agua varía según cada individuo y es esencial atender las señales que el cuerpo emite para mantenerse correctamente hidratado.

La importancia de beber café y té

El café es otra bebida recomendada por la prestigiosa universidad (Fuente: Unsplash)

El café es otra bebida recomendada por Harvard, en dosis moderadas, por sus beneficios en términos de alerta, energía y concentración. Sin embargo, el consumo excesivo puede tener efectos adversos, incluyendo ansiedad, inquietud, insomnio y un aumento de la frecuencia cardíaca

El , por su parte, es elogiado por su alto contenido de polifenoles, y algunos estudios lo vinculan con un menor riesgo de muerte prematura, enfermedades cardíacas, accidentes cardiovasculares y diabetes tipo 2. A pesar de esto, Harvard advierte sobre el riesgo de cáncer de esófago y estómago si se consume demasiado caliente.

Las bebidas que hay que consumir con moderación

Los zumos deben consumirse con moderación (Fuente: Shutterstock)

En cuanto a las bebidas que deberían consumirse con moderación, la universidad incluye el zumo de frutas, que tradicionalmente se ha asociado con un desayuno saludable. Sin embargo, su alto contenido de azúcares puede conducir a un aumento de peso y un estudio ha encontrado que su consumo frecuente puede incrementar hasta en un 21% el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. 

Los zumos comerciales pueden contener ingredientes adicionales como leche, edulcorantes o proteínas en polvo que aumentan su contenido calórico. Por otro lado, el consumo de la fruta entera resulta más saciante y previene la ingesta excesiva de calorías.

La leche también se incluye en esta categoría, y su recomendación depende de factores como la cantidad, el contenido de grasa, la raza y la alimentación de las vacas, así como la dieta del consumidor. Harvard aconseja limitar el consumo de refrescos endulzados con edulcorantes y bebidas alcohólicas.

Las bebidas que hay que evitar a toda costa

Finalmente, la universidad aconseja evitar las bebidas azucaradas, deportivas y energéticas. Estas proporcionan una alta cantidad de calorías y pocos nutrientes. 

Las bebidas energéticas, en particular, se han relacionado con el estrés, comportamientos agresivos, abuso de alcohol y cigarrillos, aumento de la presión arterial, mayor riesgo de obesidad y diabetes tipo 2, mala calidad del sueño e irritación del estómago, especialmente entre los adolescentes. 

Además, la combinación de estas bebidas con alcohol, una práctica común en los jóvenes, puede disminuir la percepción de embriaguez y conducir a un mayor consumo de alcohol.

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