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En España, la población en edad laboral comenzará a reducirse de forma significativa durante las próximas décadas. Entre 2030 y 2050, el país podría perder cerca de 1,8 millones de personas en edad de trabajar, hasta situarse en torno a los 31,6 millones.

La estimación forma parte del estudio “Inclusión y Empleo ante el reto demográfico”, elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco a partir de las proyecciones demográficas del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Según los datos difundidos por EFE, el máximo de población en edad laboral se alcanzaría en 2033, con unos 33,7 millones de personas. A partir de entonces comenzaría un descenso progresivo hasta los 31,6 millones previstos para 2050.

El cambio demográfico plantea un reto directo para el mercado laboral, especialmente en sectores que ya tienen dificultades para encontrar profesionales cualificados y en actividades donde el relevo generacional es cada vez más limitado.

¿Por qué España perderá 1,8 millones de personas en edad laboral?

Adecco atribuye esta caída principalmente a dos factores. El primero es la jubilación progresiva de la generación del baby boom, formada por personas nacidas durante las décadas de 1960 y 1970.

España se queda sin trabajadores: perderá 1,8 millones de personas en edad laboral hasta 2050 (Fuente: Shutterstock).

El segundo elemento es la baja natalidad registrada durante los últimos años, que reducirá la llegada de nuevas generaciones al mercado laboral. Esta combinación provocará que la población en edad de trabajar pase de unos 33,4 millones en 2030 a 31,6 millones en 2050.

En términos porcentuales, la caída prevista será del 5,4% durante ese periodo. Al mismo tiempo, el número de personas mayores de 64 años aumentará de aproximadamente 11,5 millones a 16,3 millones, lo que supone un crecimiento del 41,7%.

Las propias proyecciones del INE muestran un fuerte proceso de envejecimiento de la población española durante las próximas décadas, lo que incrementará el peso relativo de los grupos de mayor edad.

¿Cómo puede afectar la falta de trabajadores al mercado laboral?

La reducción de la población en edad laboral puede aumentar las dificultades para cubrir determinados puestos y agravar la escasez de profesionales en sectores donde ya existe falta de personal.

Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco y de sostenibilidad del grupo, considera necesario ampliar la participación laboral, mejorar la empleabilidad y adaptar las competencias de los trabajadores a las necesidades reales de las empresas.

El estudio también presta especial atención al talento sénior. Las personas de entre 50 y 64 años seguirán representando cerca de un tercio de la población en edad laboral en 2050, aunque su peso bajará del 35,2% previsto para 2030 al 32,7%.

Este escenario refuerza la necesidad de aprovechar mejor colectivos que todavía encuentran dificultades para acceder al empleo, como los trabajadores sénior, las personas con discapacidad o quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad.

España se queda sin trabajadores: perderá 1,8 millones de personas en edad laboral hasta 2050 (Shutterstock).Fuente: ShutterstockShutterstock

¿Qué medidas propone Adecco ante el reto demográfico?

La Fundación Adecco plantea que el problema no puede abordarse únicamente desde el crecimiento de la población activa. También considera necesario elevar la productividad y mejorar la formación para responder a las necesidades de un mercado laboral cada vez más especializado.

La organización también insiste en ampliar la participación de perfiles que tradicionalmente han encontrado mayores barreras de acceso al empleo. En ese sentido, la inclusión laboral aparece como una herramienta para compensar parte del déficit de profesionales previsto para las próximas décadas.

El envejecimiento de la fuerza laboral ya es uno de los principales retos señalados por la Fundación Adecco. La entidad viene advirtiendo de que el peso de los trabajadores mayores de 50 años aumentará durante los próximos años y de que las empresas deberán adaptar sus políticas de contratación y gestión del talento.

Así, el descenso previsto de 1,8 millones de personas en edad laboral no implica únicamente un problema demográfico, sino que también puede transformar la manera en que las empresas contratan, forman y retienen trabajadores durante las próximas décadas.