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La profesión militar atraviesa un momento delicado en España. Durante décadas, el uniforme fue símbolo de estabilidad laboral y vocación pública. Hoy, sin embargo, los datos oficiales reflejan una realidad distinta que preocupa a las propias instituciones de supervisión.

El Observatorio de la Vida Militar ha remitido al Congreso un informe en el que constata que las Fuerzas Armadas españolas han perdido más de 13.300 efectivos desde 2010, una reducción que sitúa la plantilla muy por debajo del marco previsto por ley. El documento señala además un “escaso interés” por la carrera militar que se traduce en menos aspirantes y menor continuidad profesional.

La plantilla actual se sitúa por debajo del rango previsto por la Ley de la Carrera Militar, según datos oficiales remitidos al Congreso.

Las Fuerzas Armadas pierden efectivos y no alcanzan el mínimo previsto por ley

A fecha 1 de enero de 2025, el número de militares en servicio activo se situaba en 116.739 efectivos, según recoge el informe presentado en sede parlamentaria. La Ley de la Carrera Militar establece un rango de referencia entre 130.000 y 140.000 profesionales, lo que implica un déficit estructural que oscila entre 13.000 y más de 20.000 plazas.

El Observatorio define esta situación como un problema “crónico” y advierte de que el desajuste entre plantilla real y plantilla legalmente prevista se mantiene desde hace años. Aunque en 2024 se convocaron más de 8000 plazas, la ratio de aspirantes por vacante descendió de forma significativa respecto a ejercicios anteriores.

La caída también afecta a las escalas de oficiales. El número de solicitudes para acceder a la formación de mando se redujo cerca de un 8,5 % en el último ejercicio analizado, lo que compromete la renovación futura de cuadros superiores.

Salarios, movilidad y condiciones laborales erosionan el atractivo de la carrera militar

El informe identifica factores estructurales detrás del descenso de efectivos. Entre ellos figuran las retribuciones consideradas insuficientes en comparación con otros cuerpos del Estado y la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos años.

A esa variable económica se suma la movilidad obligatoria propia de la carrera militar. Los cambios frecuentes de destino generan impacto familiar y costes personales que, según el Observatorio, influyen en la decisión de abandonar el servicio o de no presentarse a procesos de ascenso.

El documento también recoge un aumento de las denuncias internas por acoso sexual o de género, con un incremento cercano al 11 % en 2024 respecto a 2023. Aunque el informe no vincula directamente este factor con el descenso de efectivos, sí lo menciona dentro del análisis general de condiciones internas.

Un déficit estructural en un momento de mayor exigencia estratégica

La pérdida sostenida de personal coincide con un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y mayores compromisos en el marco de la OTAN y de la política europea de defensa. El Observatorio señala que mantener la plantilla por debajo del umbral legal reduce el margen operativo y obliga a distribuir cargas entre menos efectivos.

El descenso de aspirantes y las condiciones laborales influyen en la pérdida de más de 13.000 efectivos desde 2010.

El informe no plantea un escenario inmediato de colapso, pero sí advierte de que la tendencia prolongada puede comprometer la sostenibilidad del modelo profesional si no se adoptan medidas de mejora en condiciones laborales y atractivo institucional.

La combinación de menor interés, déficit estructural y exigencias estratégicas crecientes sitúa a las Fuerzas Armadas españolas ante un desafío de largo plazo que ya no puede considerarse coyuntural. Los datos oficiales reflejan una realidad persistente que exige respuesta política y presupuestaria si se pretende revertir la tendencia.