

La NASA ha puesto en máxima alerta a la comunidad científica internacional por el asteroide 2024 YR4, un objeto espacial que, aunque ya no representa riesgo directo para la Tierra, podría colisionar contra la Luna en 2032 y generar consecuencias que alterarían de forma notable el entorno espacial terrestre.
Aunque la probabilidad de impacto lunar es solo del 4 %, los efectos indirectos podrían ser históricos: una lluvia de meteoritos sin precedentes y un aumento drástico de micrometeoritos en órbita baja que amenazarían satélites, astronautas y estructuras espaciales. La Tierra está a salvo de un choque directo, pero este evento cósmico podría cambiar para siempre nuestra relación con el espacio cercano.

El asteroide 2024 YR4: de amenaza terrestre a objetivo lunar
Descubierto en diciembre de 2024, el asteroide 2024 YR4 mide aproximadamente 60 metros de diámetro (según mediciones del telescopio espacial James Webb) y su tamaño oscila entre 53 y 67 metros según la Agencia Espacial Europea (ESA).
Inicialmente, la NASA alertó en 2025 sobre una probabilidad de hasta el 3 % de impacto contra la Tierra en 2032. Tras refinar las observaciones orbitales en febrero y mayo de 2025, ese riesgo se redujo prácticamente a cero (0,28 % y luego eliminado).
Sin embargo, los cálculos actualizados indican ahora un 3,8 % a 4,3 % de probabilidad de que el asteroide choque contra la Luna el 22 de diciembre de 2032. El escenario más probable (96 %) es que pase de largo sin impactar ningún cuerpo celeste.
Hasta 2028 no será posible volver a observar el asteroide con precisión para determinar su masa exacta y trayectoria definitiva. Las estimaciones actuales de su masa varían enormemente: entre 33 y 930 millones de kilogramos, o entre 51 y 711 millones según diferentes análisis. Esta incertidumbre complica cualquier cálculo de defensa planetaria.
¿Qué pasaría si el 2024 YR4 impacta la Luna?
De producirse el impacto, el asteroide liberaría una energía equivalente a 6,5 megatoneladas de TNT. Esto crearía un cráter de un kilómetro de diámetro en la superficie lunar y expulsaría alrededor de 100 millones de kilogramos de regolito (polvo y rocas lunares) al espacio, formando una nube de escombros.

Parte de ese material lunar sería atraído por la gravedad terrestre y entraría en la atmósfera, originando una espectacular —y hasta ahora inédita— lluvia de meteoritos. Los fragmentos serían pequeños y se desintegrarían completamente al entrar en la atmósfera, por lo que no representarían peligro para la superficie de la Tierra.
¿Cómo impactaría en la Tierra?
El verdadero impacto indirecto estaría en el espacio cercano a nuestro planeta. Según un estudio enviado a revisión en el Journal of the Astronautical Sciences (preimpresión disponible en arXiv), el choque lunar multiplicaría por hasta 1000 veces los niveles normales de micrometeoritos en órbita terrestre baja durante varios días.
Estas partículas a alta velocidad podrían perforar satélites, trajes espaciales y estructuras como la Estación Espacial Internacional (EEI), que está programada para desorbitar en 2031. Por primera vez, un evento lunar pondría en serio riesgo la infraestructura espacial que sostiene comunicaciones, navegación, observación climática y exploración.












