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El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires autorizó, por primera vez, la realización de pruebas en la vía pública de vehículos autónomos y de pequeños robots con ruedas destinados a tareas de reparto, limpieza o monitoreo urbano.
La medida quedó formalizada a través de la resolución 170/SECT/26, publicada en el Boletín Oficial y firmada por el secretario de Transporte porteño, Guillermo Krantzer.
El texto habilita ensayos de vehículos Nivel 4, según la clasificación internacional SAE J3016, y de los llamados drones terrestres autónomos.
La decisión no implica que estos vehículos comiencen a circular de manera masiva. La norma crea un mecanismo de autorización para que empresas y desarrolladores interesados puedan solicitar permisos y realizar pruebas bajo condiciones controladas.
El objetivo es reunir experiencia sobre estas tecnologías en condiciones reales de circulación, antes de avanzar con una regulación específica y permanente.
Cuáles son los requisitos para los vehículos autónomos
En el Nivel 4 de la escala SAE, que va del 0 al 5, los vehículos pueden ejecutar de forma autónoma todas las tareas de conducción dentro de entornos y condiciones previamente definidos.
La resolución exige que las pruebas garanticen los mejores estándares de seguridad para todos los usuarios del espacio público, con especial atención a peatones, ciclistas y personas con movilidad reducida.
Los vehículos deberán cumplir requisitos técnicos específicos y contar con seguros y sistemas de registro de datos a bordo, que permitan reconstruir lo ocurrido durante cada prueba.
El texto oficial destaca que estos vehículos “constituyen una innovación disruptiva” en el transporte automotor, con potencial para reducir la siniestralidad vial, mejorar la eficiencia de la movilidad y disminuir la congestión.
Cómo funcionan los robots de servicio y de reparto
La segunda parte de la resolución regula los drones terrestres autónomos, pequeños robots que se desplazan sobre ruedas a baja velocidad y con intervención humana limitada o nula.
La normativa los encuadra en la categoría internacional de Dispositivos Automatizados de Entrega (ADD), también conocidos como robots de servicio urbano.
Entre sus posibles usos, el texto menciona el traslado de cargas livianas, la limpieza y el mantenimiento del espacio público, y tareas de inspección y monitoreo urbano.
Estos dispositivos podrán operar en veredas, parques, áreas industriales y corredores logísticos. Su desarrollo, según la resolución, fue impulsado por avances en inteligencia artificial, visión computacional, sensores LiDAR y sistemas de posicionamiento satelital.
A diferencia de los vehículos autónomos para transporte de personas, los robots de servicio buscan automatizar tareas operativas concretas, como entregar un paquete o realizar una inspección, sin trasladar pasajeros.
Quienes deseen probar estos dispositivos deberán presentar una solicitud ante la Secretaría de Transporte y cumplir exigencias vinculadas con la seguridad, la protección de datos personales, la responsabilidad civil y la sostenibilidad tecnológica.