Gabinete oxigenado

Quién es el intendente albertista que se impone a La Cámpora para asumir en Desarrollo Social

Juan Zabaleta, uno de los alcaldes más cercanos al Presidente, jefe comunal de Hurlingham, ya tendría el aval para suceder al ministro Arroyo que volverá al Congreso. Podría asumir la próxima semana. Desactivó una interna distrital con la agrupación K. Se opuso a Cristina Kirchner en 2017.

"Aún no hay nada cerrado", juraban anoche cerca de Juan Zabaleta. Claro, prefieren la prudencia si bien en la Casa Rosada ya dan por descontada su mudanza al ministerio de Desarrollo Social que deja vacante Daniel Arroyo para regresar a una banca de diputado. 

Ocurre que el intendente de Hurlingham, "Juanchi" como se lo conoce, uno de los albertistas del Conurbano, viene de desactivar en tiempo de descuento una bomba interna que se había activado por sorpresa en el cierre de listas con una boleta camporista que amenazó con forzar una primaria el 12 de septiembre. 

A contrarreloj, la pulseada se diluyó con una solución salomónica: ni él ni Martín Rodríguez, subdirector del PAMI de Luana Volnovich, serán precandidatos como habían firmado el 24J a falta de unidad. Los meros rumores de la partida de Zabaleta al edificio de la 9 de Julio encendieron la mecha de una interna no sólo municipal, sino también por el control de un ministerio con una caja millonaria

Mientras en Hurlingham se atajan, en despachos oficiales hasta se animan a pronosticar que la asunción podría ser la próxima semana. "No hay apuro", sentencian. Distinto fue el caso de Daniel Gollán, número dos de la boleta bonaerense del Frente de Todos que amagó con combinar campaña con gestión y Axel Kicillof apuró su reemplazo (previsto para hoy) por Nicolás Kreplak. 

El concepto de "oxigenación" del gabinete albertista no es nueva, que podría trascender a Desarrollo Social. Hace meses se esboza como tesis en la Casa Rosada con un calendario que se va corriendo: de ministros despejados para encarar la pospandemia a aprovechar los comicios como relanzamiento del albertismo para la segunda parte del mandato.  

Tras los pasos de Katopodis

Después de trabajar con Amado Boudou en el Senado, Zabaleta logró lo que parecía imposible: desbancó al histórico Luis Zuña en Hurlingham, una de las pocas celebraciones que tuvo la noche eleccionaria el Frente para la Victoria en 2015. 

De trato correcto con la administración provincial de Cambiemos, en el primer tiempo de María Eugenia Vidal, con otros alcaldes se entusiasmó con repetir la renovación peronista de Antonio Cafiero en 2017. En esta ocasión, lo que había que dejar atrás era el cristinismo. 

Junto al ex jefe comunal de San Martín y actual ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, fueron dos de los alcaldes que en esas legislativas resistieron (todo lo que pudieron) a la figura de Cristina Fernández de Kirchner en el conurbano. No se sumaron al contingente de sus pares que desfiló por el Instituto Patria a pedirle a la ex Presidenta que fuera candidata a senadora. 

Para los desmemoriados: entonces existían dos bandos de intendentes, divididos por la jubilación de Cristina. Uno era el Grupo Esmeralda (que la auspiciaban) y  el otro el Grupo Fénix (que reclamaba el regreso del kirchnerismo). Los límites se tornaron cada vez más difusos mientras se acercaba la hora de votar: por caso, el lomense Martín Insaurralde fue uno de los fundadores del primero y terminó como embanderado del segundo. 

Hasta último momento, como violinistas del Titanic, Katopodis y Zabaleta se mantuvieron junto al PJ de un Florencio Randazzo que arañó los 5 puntos y espantó a sus aliados con chances en busca de los botes salvavidas. El jefe de aquella campaña era Alberto Fernández, quien que todavía no se había reencontrado con Cristina. 

El 10 de diciembre de 2019 sólo asumió Katopodis en el gabinete nacional. Su gestión en pandemia logró sortear las críticas cristinistas de los "funcionarios que no funcionan". 

En el proto-albertismo (que nunca llegó a crearse por orden de su propio líder) llegaron a fantasear prematuramente con un eje Katopodis en Nación y Zabaleta en el conurbano, que potenciara un bando de intendentes A. Por mandato presidencial o por  el coronavirus, nunca se avanzó en esa línea que tenía como uno de sus primeros objetivos lograr el control de la Federación Argentina de Municipios (FAM), un entidad de alcaldes de todo el país, a la que el macrismo también buscó acaparar para sortear a los gobernadores pero no logró desbancar al matancero Fernando Espinoza en una silla que cedió luego a Verónica Magario.

 



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