Sin cuarentena general, la Rosada apuesta por restricciones quirúrgicas

El Jefe de Gabinete afirmó que, por ahora, no se volvería a un confinamiento como el de marzo de 2020 para sostener la economía. Mientras tanto, buscan evitar que sigan subiendo los casos

Alberto Fernández se cansó de repetir, el año pasado, que era falsa la dicotomía entre salud y economía para administrar la pandemia. En los albores de la temporada veraniega, con la necesaria recuperación económica en mente para las próximas legislativas, el Gobierno dejó en claro que si había una pulseada entre ambos conceptos, hoy prevalece el segundo. Sin un cierre total, apuestan a restricciones "quirúrgicas", calculando como mínimo un primer semestre para una vacunación que permita cierta inmunidad social.

Fue Santiago Cafiero, el jefe de Gabinete, quien lo remarcó ayer. Primero en una entrevista en el diario La Nación y, luego, en Radio 10 y CNN Radio. "No se piensa en volver a una cuarentena como la del año pasado", repitió. Se veía venir. Hace dos semanas, cuando la nueva escalada recién amenazaba con convertirse de mínima en un rebrote, el Gobierno amenazó con un "toque de queda nocturno" que quedó diluido a voluntad de los gobernadores. Ni siquiera el bonaerense Axel Kicillof, un defensor de las restricciones preventivas en 2020, apuró un cierre en la costa Atlántica a pedido de los intendentes de localidades que viven de la temporada.

Sin un cierre total, en la Rosada admiten que podrían aplicarse restricciones focalizadas, en localidades puntuales en las que suban los casos. Pero, salvo que la situación epidemiológica se vuelva insostenible, no un confinamiento general. No sólo pesa el cansancio social, también la imposibilidad de costear ayudas globales como el ATP y la IFE, en la antesala del acuerdo con el FMI y las legislativas.

"La vacuna cambia las perspectivas", opinan desde La Plata. El 2021 no comienza como el 2020, remarcan en la Rosada. No sólo por la esperanza de recibir las prometidas 5 millones de dosis de Sputnik V en enero. También por el refuerzo que se hizo del sistema sanitario durante la cuarentena, lo que se convirtió en un colchón para demorar restricciones ahora. "Si te quedás sin camas ni respiradores, no hay discusión económica que te salve", alertan, no obstante, cerca de Kicillof.


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