El economista Ricardo Delgado, titular de la consultora Analytica a advirtió este miércoles sobre la necesidad de recalibrar la política cambiaria para evitar un escenario de parálisis prolongada.
Durante su participación en el programa Cuentas Claras de El Cronista Stream, el especialista instó al equipo económico a abandonar los dogmas y aplicar medidas urgentes frente a la sostenida caída de la actividad productiva.
Para Delgado, la administración actual se encuentra en un momento crítico y de definiciones inevitables. “El Gobierno me parece que está llegando a un punto de inflexión, si es que no llegó, en términos de su política económica”, aseguró, haciendo referencia a los recientes datos negativos vinculados a la industria y la construcción.
“Va a tener que tomar alguna decisión, no hay mucho espacio ni mucho margen para que no tome decisiones vinculadas a los instrumentos básicos de la macro”, subrayó.
El núcleo del problema, según el titular de Analytica, radica en la rigidez del ancla cambiaria elegida por el Palacio de Hacienda. “Yo creo que se enamoraron del instrumento cambiario, del dólar bajo y lo más fijo posible como herramienta desinflacionaria”, explicó.
Si bien reconoció que la estrategia es efectiva para contener los precios, advirtió que genera “costos demasiado innecesarios a los sectores productores de bienes transables”, dejándole rentabilidad únicamente a rubros excepcionales como el agro o la energía.
Frente a esta situación, Delgado pidió salir de la lógica pasional que envuelve al debate sobre el tipo de cambio en la Argentina. “Tenemos que salir de esta lógica tan dicotómica de usar a la política económica como parte de los trapos de la hinchada, de un lado están los que devalúan y del otro no”, graficó.
En ese sentido, remarcó que “los países normales utilizan la herramienta cambiaria como una herramienta de política económica, dependiendo de los momentos y los tiempos de la coyuntura”.
El llamado al pragmatismo tiene un objetivo claro: evitar que la recesión se profundice de manera silenciosa y destructiva. “Es momento de mostrar pragmatismo (...) para evitar que la economía siga entrando en esta suerte de implosión lenta en la que va ingresando, en donde cada día más se achica tanto el consumo, la producción y el comercio”, sentenció el economista.
Para ilustrar este atraso, aportó números concretos sobre la dinámica de los últimos meses, descartando que se necesite un salto devaluatorio brusco, pero pidiendo “dejar deslizar” la moneda.
“Este año vamos a terminar con una inflación del orden del 30% y un tipo de cambio nominal que habrá subido 10 o 12 puntos en relación a diciembre del año pasado. Ahí ya tenés 20 puntos menos”, detalló. Además, desestimó que las reformas microeconómicas puedan suplantar rápidamente esta pérdida de competitividad cambiaria, ya que que el sector privado hoy no tiene.
El impacto de esta política, señaló, pega de lleno en los costos de las empresas y paraliza sectores clave. “El salario privado formal cayó cuatro puntos en términos reales y aumentó 140% en dólares en la gestión. Tenés a la pyme a la que le cargás un costo laboral muy fuerte”, puntualizó.
Asimismo, destacó que construir hoy es un negocio para pocos: “La relación entre costo de construcción y el precio del metro cuadrado se deterioró 80% en lo que va de la gestión de Milei. Hoy no es rentable construir viviendas, excepto para los segmentos premium”.
Finalmente, el economista alertó que sostener este esquema atenta contra la propia “piedra fundacional” del programa oficial. En esa línea, explicó que la industria, el comercio y la construcción representan el 38% del empleo y el 60% de la recaudación de IVA y Ganancias.
“El ajuste del gasto ya empieza a encontrar límites; pero si la recaudación no crece, y ergo no crece la actividad en estos sectores, se va a hacer cada vez más difícil sostener el equilibrio fiscal”, concluyó.