

Luis Caputo salió a cuestionar en redes sociales la falta de reconocimiento del sector empresarial ante la reducción de cargas patronales contemplada en la reforma laboral, basándose en un análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) que revela cambios significativos en la presión tributaria sobre el empleo.
“Esto es casi lo más importante de la ley. Les bajamos las cargas patronales un 85 por ciento para los nuevos empleos y no se habla del tema. Ninguna cámara festeja, nada. No salgo de mi asombro!”, expresó el ministro de Economía en su cuenta en X, en un mensaje que fue retuiteado por Javier Milei.
El informe del IARAF al que hizo referencia el ministro detalla que, a partir del Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) y el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) incluidos en la reforma, las contribuciones del empleador por un nuevo empleado bajarían desde el 27% actual al 15%, por un período de 48 meses.
Esta modificación haría que la cuña derivada de sumar aportes personales y contribuciones patronales pasara del 44% al 32%, bajando 12 puntos porcentuales del salario bruto del empleado.

Reducción en la carga patronal y oportunidad para la formalización
El análisis también realiza una exhaustiva comparación con los 39 países miembros de la OCDE, evaluando tres dimensiones de la carga tributaria que pesa sobre el empleo formal en Argentina.
En cuanto a la carga patronal sobre el costo laboral total, el estudio indica que Argentina presenta actualmente un 21,2%, ubicándose en el décimo lugar.

Los países con mayor presión en este rubro son Francia, con un 26,7%; Chequia, con 25,3%; y Estonia, también con 25,3%. En el extremo opuesto aparecen Nueva Zelanda, Chile y Colombia, que registran una carga nula bajo este criterio, mientras que el promedio de la OCDE se ubica en 13,4%.
Al incorporar las modificaciones de la reforma laboral, esa presión se reduce al 20,6% para grandes empresas y al 19,7% en el caso de las pymes, lo que desplaza al país al puesto 11 del ranking. Para los trabajadores comprendidos en el régimen RIFL, la carga baja al 13% durante cuatro meses, con lo que Argentina pasa al puesto 20 dentro del conjunto evaluado.
El informe también examina la carga conjunta de aportes personales y contribuciones patronales. En esta medición, los países con mayor carga sobre el costo laboral total son Austria, con 35,7%; Francia, con 35%; y Argentina, con 34,6%. En el extremo inferior se ubican Nueva Zelanda, Dinamarca y Colombia, con una carga prácticamente nula, mientras que el promedio de la OCDE alcanza el 21,6%.
Al sumar los efectos de la reforma laboral, junto con los esquemas FAL y RIFL, la carga conjunta en Argentina se reduce al 34,1% para una empresa grande, al 33,3% para una pyme y al 27,8% para trabajadores alcanzados por el RIFL.
Según el IARAF, este ajuste implica que el país pasa del tercer puesto entre los de mayor carga al quinto lugar en el caso de grandes empresas, al séptimo para pymes y al decimosexto para los trabajadores bajo el régimen especial.
La tercera dimensión evaluada es la cuña fiscal, definida como el peso total de los tributos laborales sobre el costo laboral de un trabajador formal promedio.
El cálculo incluye las contribuciones a la seguridad social que recaen sobre empleador y trabajador, el impuesto a las Ganancias y descuenta eventuales transferencias monetarias del Estado. Los países con mayor cuña fiscal son Bélgica, con 52,6%; Alemania, con 47,9%; y Austria, con 47,3%. En el otro extremo se ubican Nueva Zelanda, con 20,8%; Chile, con 7,2%; y Colombia, con 0%.
Considerando la cuña fiscal completa, Argentina registra una carga del 34,6%, lo que la posiciona en el puesto 25 entre los 39 países analizados, por debajo del promedio de la OCDE.
Al incorporar los cambios previstos, la cuña fiscal total de un trabajador formal empleado en una gran empresa se reduce al 34,1%, manteniendo a Argentina en el puesto 25. Para un trabajador de una pyme, la carga baja al 33,4% y conserva la misma ubicación relativa. En el caso de los empleados alcanzados por el RIFL, con vigencia de 48 meses, la cuña fiscal desciende al 27,8% del costo laboral total, lo que desplaza al país al puesto 32 dentro del grupo de 39 economías evaluadas.
El proyecto de reforma laboral ya obtuvo media sanción en el Senado y aguarda tratamiento en la Cámara de Diputados.














