Inflación y consumo

Proponen bajar los precios de frutas y verduras con más transparencia en el mercado

Desde CAME impulsan la realización de remates para que el juego de oferta y demanda los aplane, ya que en 2020 superaron en 22 y 28 puntos porcentuales a la inflación.

 Cada vez más parece quedar claro que en la Argentina la inflación en alimentos responde más a intermediarios y eslabones orientados a la comercialización que a la producción primaria propiamente dicha. 

Casi los mismos argumentos utilizados por los productores agrícolas, a los que el presidente Alberto Fernández virtualmente amenazó el fin de semana con subir retenciones o aplicar cupos a la exportación para "defender la mesa de los argentinos", son aquellos a los que apelan los pequeños productores de economías regionales, nucleados en la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Frente a la importante suba de los precios finales de frutas y verduras, dos de los productos de la canasta básica que más aumentaron en 2020, la entidad aseguró que la "realización de remates donde confluyan la oferta y la demanda resulta una iniciativa fundamental para lograr bajar los precios de las frutas y verduras". 

"La ausencia de mercados concentradores transparentes hace que se genere un lugar propicio para la triangulación intra y extra-mercados, encareciendo la mercadería de forma innecesaria sin valor agregado alguno", sostiene la entidad. 

Sin medias tintas, enfatiza que "hay que terminar con la aceptación del ‘Precio Oído' que, por décadas, fue un factor distorsivo"

Para CAME "hay que terminar con la aceptación del ‘Precio Oído' que, por décadas, fue un factor distorsivo". 

En este sentido, CAME le plantea al Gobierno nacional y en especial al presidente Alberto Fernández, que intervenga ante la "necesidad imperiosa de generar mercados concentradores transparentes para mejorar los precios al público de las frutas y verduras".

Según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) relevado por el Indec, durante el 2020 el precio de las frutas en promedió creció 64,4% en el Gran Buenos Aires, mientras que verduras, legumbres y tubérculos lo hizo en 58%. En la región Pampeana los guarismos superan el 65% y en el noreste y noroeste orillan el 80%.

Sin dudas, se trata de porcentajes muy elevados, que presionan sobre el índice de precios al consumidor, teniendo en cuenta la participación que tienen frutas y verduras en el nivel general de precios.

En todos los casos, superan holgadamente el 36,1% de inflación que tuvo la economía argentina el año pasado, según cifras oficiales.

Desde CAME denuncian la fuerte carga tributaria que pesa sobre el sector y mercados concentrados que muchas veces inciden de manera decisiva en el precio final que pagan los consumidores.

"Los productores agropecuarios no somos formadores de precios. Está demostrado que la incidencia de la producción primaria en el valor final de los alimentos es mínima", asegura un comunicado de la entidad.

CAME atribuye las subas a "distorsiones y sobrecostos que están en los intermediarios y en otros eslabones de la cadena". Para graficarlo, afirma que según el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) que elabora CAME, en enero los precios de los productos frutihortícolas aumentaron 6,09 veces desde que salieron del campo hasta que llegaron a la góndola.   

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Comentarios

  • CA

    Claudia Analía

    10/02/21

    Otro PARCHE más... Para no solucionar la INFLACIÓN generada por el gobiern0.

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