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La deuda de los hogares argentinos volvió a quedar bajo la lupa. Tres relevamientos, a los que accedió El Cronista, analizaron la problemática y coincidieron el diagnóstico: en primer lugar, la mora afecta a millones de personas, pero compromete poco dinero; en segundo lugar, la tarjeta se volvió el sostén para comprar alimentos, y último pero no menos importante, los jóvenes que usan fintech registran las tasas de incumplimiento más altas.

El primero de ellos, de la consultora LCG, cruzó datos de la Central de Deudores del BCRA y expuso una cifra preocupante: el 28% de las personas con crédito no pagó en tiempo y forma. El fenómeno golpea a millones de familias, aunque compromete una porción menor del dinero prestado.

El informe de LCG identifica una raíz común detrás de la escalada. El poder adquisitivo de los ingresos cayó, se recuperó parcialmente y luego se estancó, con una nueva caída leve en los últimos meses. Ese deterioro golpea directamente la capacidad de las familias para sostener sus compromisos crediticios mes a mes.

A esa pérdida de ingresos se sumó la disminución del empleo formal, que redujo la base de trabajadores con salarios estables. El CEPA, el otro centro que relevó la problemática, remarca que el salario real registrado cayó 8,7% desde que asumió Javier Milei, y que esa caída se profundiza si se corrige la medición inflacionaria.

El tercer factor son las tasas de interés activas que no bajaron al ritmo de la inflación. Según LCG, esto se tradujo en que los bancos a cobrar más a quienes sí pagaban, mientras la desinflación redujo el rendimiento de los depósitos sin costo y amplió el spread de tasas. Eso impidió refinanciar deudas en condiciones más accesibles.

El resultado, coinciden ambos estudios, es una carga que combina una década y media de estancamiento económico con una dinámica financiera que castiga doblemente a los deudores. El propio BCRA reconoce el deterioro: la irregularidad de las familias se mantuvo en 12,8% en junio, tras 19 meses consecutivos de suba.

Un problema masivo en personas, menor en pesos

LCG construye una escalera descendente de porcentajes según qué se mida. El 28% de las personas con deuda está en mora, pero esa cifra baja al 24,7% si se mide por cantidad de préstamos, porque hay deudores que solo incumplieron alguna de sus líneas de crédito.

El achicamiento continúa: la mora sobre el monto total prestado es del 18%, y cae a 15,3% si se consideran solo los bancos. La razón es simple: los atrasos se concentran en préstamos de montos muy chicos, mientras los créditos grandes mantienen mejor comportamiento de pago.

El informe de CEPA confirma esa lectura desde otro ángulo. La entidad calculó que, al sumar bancos y billeteras virtuales, existen 20,96 millones de deudores, de los cuales 5,91 millones están en situación irregular. Son muchas las personas afectadas, aunque el dinero comprometido resulte acotado.

El salvavidas de la tarjeta para gastos básicos

Desde 2023, cambió el uso cotidiano del crédito de consumo. LCG detalla que el pago diferido con tarjeta para el supermercado pasó de representar 37% a 44% de esos consumos, mientras las billeteras y los pagos con QR treparon de 6% a 15% en el mismo período.

Esa tendencia coincide con un relevamiento de Casa 3, la tercera consultora que analizó la problemática. Según su Informe Nacional de agosto, el 58% de los argentinos tomó un préstamo, usó crédito o financió gastos con tarjeta en los últimos meses. El 62% de ese crédito se destinó a alimentos y gastos del hogar, no a bienes durables.

Mora Jozami, directora, anticipa que este deterioro podría profundizarse. El 37% de los deudores cree que no podrá pagar sus compromisos, y otro 26% no tiene certeza. Esa incertidumbre supera ampliamente la mora que hoy registra el BCRA, y funciona como una señal de alerta hacia adelante.

La situación de los jóvenes con fintech y no bancarias

El cruce entre edad y tipo de entidad revela la cara más dura del problema. LCG muestra que la penetración de billeteras y fintech es mayor entre los más jóvenes y desciende a medida que aumenta la edad, mientras la banca pública gana terreno en los tramos etarios más avanzados.

Esa composición se traduce en tasas de mora extremas. Según el informe, los jóvenes de 18 a 21 años que se endeudan con entidades no bancarias registran una morosidad cercana al 45%, muy por encima del 30% que exhiben con bancos públicos en ese mismo rango de edad.

El Centro CEPA aporta una dimensión adicional sobre esta fractura generacional. Su análisis sobre la Central de Deudores muestra que los menores de 34 años explican casi 4 de cada 10 deudores morosos del país, y que el 72,6% de esos jóvenes tiene deudas incumplidas con billeteras virtuales.

Los jóvenes de 18 a 21 años que se endeudan con entidades no bancarias registran una morosidad cercana al 45%.
Los jóvenes de 18 a 21 años que se endeudan con entidades no bancarias registran una morosidad cercana al 45%.Imagen ilustrativa (El Cronista)

El pico de morosidad, según ese mismo informe, se ubica entre los 20 y 24 años, con una tasa de irregularidad del 33,6%, la más alta de toda la población. LCG advierte que resulta imposible separar la falta de ingresos de un eventual desconocimiento de las condiciones crediticias entre los más jóvenes.

Ambos informes coinciden en que la solución no puede limitarse a refinanciar deuda existente. LCG plantea que el BCRA debería facilitar la vuelta a la situación normal sin exigir el pago de un porcentaje, y acotar el “arrastre” de la peor calificación entre entidades. Mientras los ingresos no recuperen poder de compra, la mora seguirá teniendo espacio para crecer.