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El IPC de septiembre fue de 1,9% y retomó la suba después del 1,7% de agosto, con alimentos por encima del promedio y consultoras que ya lo anticipaban. La inflación interanual de 33,4% quedó por encima del 31,5% con que cerró 2025. ¿Qué implica ese escenario para la hoja de ruta antiinflacionaria del Gobierno?

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre fue de 1,9%, según informó el INDEC. El dato quedó dos décimas por encima del 1,7% de agosto, que había sido el más bajo de 2026, y confirmó el repunte que anticipaban las consultoras privadas. En los primeros nueve meses del año la suba acumulada es de 23,6% y, medida contra septiembre de 2025, la inflación alcanza 33,4%.

El rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas subió 2,0% en el mes, apenas por encima del nivel general, y, según el INDEC, fue la división de mayor incidencia en la variación mensual en la mayoría de las regiones relevadas. Para el economista y director de Focus Market, Damián Di Pace, la inflación argentina “parece haber encontrado dificultades para perforar el piso del 1% mensual”, y los alimentos “siguen siendo uno de los factores que explican esa resistencia”.

La serie del INDEC permite conocer la distancia que todavía existe con ese umbral. Desde mayo, la variación mensual se movió en un rango estrecho, entre 1,7% y 2,1%, y en lo que va de 2026 solo tres meses (junio, agosto y septiembre) quedaron por debajo del 2%. La inflación interanual, además, se ubica por encima de 33% desde mayo, frente al 31,5% con que había cerrado diciembre.

Alimentos y bebidas, el rubro que pesa en todo el país e influye en la frenada de la desaceleración

Alimentos y bebidas no alcohólicas es la división de mayor ponderación de la canasta del IPC en todas las regiones. Según los pesos a diciembre de 2016, base del índice, representa 23,4% del gasto en GBA, 28,6% en Pampeana, 28,4% en Cuyo, 27,4% en Patagonia, 34,7% en Noroeste y 35,3% en Noreste. Esas ponderaciones surgen de la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares 2004/05, actualizada por precios, y el relevamiento del INDEC abarca cerca de 320.000 precios por mes en 39 aglomerados urbanos.

Según Di Pace este rubro es “de alta incidencia en el gasto cotidiano de los hogares, donde las subas de carnes, verduras y productos básicos impactan directamente sobre el índice general”.

Según el INDEC, en septiembre, los alimentos aportaron 0,56 puntos porcentuales de los 2,0 de GBA, 0,62 de los 2,0 de Pampeana, 0,53 de los 1,9 de Cuyo, 0,49 de los 1,9 de Noroeste y 0,48 de los 1,4 de Patagonia. En Noreste aportaron 0,44 de los 1,7 puntos, por debajo de los 0,54 de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que allí fue la división de mayor incidencia.

La división con mayor incidencia en variación mensual en las regiones fue alimentos y bebidas no alcohólicas, a excepción de GBA, donde primó vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles.
La división con mayor incidencia en variación mensual en las regiones fue alimentos y bebidas no alcohólicas, a excepción de GBA, donde primó vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles.Indec

El acumulado muestra el mismo patrón. Desde diciembre de 2025 los alimentos subieron 24,5%, contra 23,6% del nivel general, y en doce meses 35,1%, contra 33,4%. En esa comparación interanual, los alimentos aportaron 14,64 puntos porcentuales de los 36,9% de inflación en Noreste y 12,83 de los 33,6% en Noroeste.

Las carnes tuvieron un avance mensual más moderado, de 1,1% en GBA y 0,6% en Pampeana, pero acumulan subas muy superiores al promedio. En doce meses, Carnes y derivados subió 42,5% en GBA frente a 33,5% del nivel general, 43,8% en Pampeana frente a 33,1% y 50,7% en Noreste frente a 36,9%.

Los básicos de la mesa cotidiana

Fuera de las verduras, los productos de uso diario también avanzaron en GBA. El litro de leche fresca en sachet costó $ 2.071,04, con una suba de 3,1%, y la harina de trigo 000 aumentó 3,7%, hasta $ 1.097,92 el kilo. El arroz blanco subió 2,6%, el aceite de girasol de 1,5 litros 2,2% y el café molido 2,2%. La docena de huevos llegó a $ 3.940,50, con 1,9%, y la yerba mate a $ 2.652,39 el paquete de 500 gramos, con 1,3%.

Sin embargo, el pan de mesa de 390 gramos cayó 8,6%, el yogur firme 5,0% y los fideos secos 1,2%, mientras que el pan francés subió 1,0% y se ubicó en $4.958,05 el kilo. Esa convivencia de alzas y bajas dentro de la misma canasta explica por qué el promedio de alimentos quedó en 2,0%, pero el impacto sobre cada hogar depende de qué compra.

Los factores estacionales, los regulados y costos que afectan la inflación

Di Pace explicó que, con respecto a cómo los alimentos afectan a la inflación, “se suman factores estacionales, costos de producción y distribución, combustibles y ajustes de precios relativos que todavía se trasladan al consumidor”.

El desglose por categorías del INDEC muestra cómo conviven esos factores. Los estacionales subieron 2,9% en septiembre, con 3,5% en GBA y en Cuyo. Los regulados aumentaron 2,3%, impulsados por gas, electricidad y gastos de prepagas. El IPC Núcleo, que excluye regulados y estacionales, registró 1,7%, con subas vinculadas a comidas fuera del hogar y productos farmacéuticos.

En alimentos inciden los factores estacionales, costos de producción y distribución que todavía se trasladan al consumidor.
En alimentos inciden los factores estacionales, costos de producción y distribución que todavía se trasladan al consumidor.

Los regulados son la categoría que más acumula, ya que subieron 31,5% desde diciembre y 43,3% en doce meses, contra 21,8% y 31,6% del núcleo.

En combustibles, el INDEC midió para GBA un aumento mensual de 0,8% en combustibles y lubricantes para vehículos de uso del hogar, que en doce meses acumulan 46,2% en esa región y 50,0% en Patagonia. Electricidad, gas y otros combustibles subió 3,4% en GBA, 4,6% en Pampeana y 4,9% en Noreste. A nivel nacional, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue la división de mayor aumento (3,1%), seguida por Educación (3,0%).

El número de inflación que anticipaban las consultoras

El número del INDEC quedó dentro del rango que habían estimado las consultoras privadas, entre 1,9% y 2,1%. Equilibra y Ferreres calcularon 2,1%, Analytica proyectó 2% y C&T estimó 1,9% para GBA. También anticiparon el rol de los alimentos.

Analytica midió un alza de 12,8% en verduras, tubérculos y legumbres en su promedio de cuatro semanas, Equilibra ubicó a las verduras en 10,2% y C&T en 11%, con la carne en 2,1%. Ferreres, que releva GBA, calculó que alimentos y bebidas subieron 2,3% y explicaron 0,8 puntos porcentuales del 2,1% general. LCG, por su parte, registró en la quinta semana de septiembre una suba de 0,8% en alimentos, el cuarto período consecutivo con variaciones positivas.

¿De qué depende la desaceleración de la inflación?

Más allá de los rubros, Di Pace puso el foco en las condiciones macroeconómicas y planteó que “el problema de fondo es que la desaceleración depende además del orden fiscal y monetario, reducir la inercia de los precios y evitar que los aumentos en bienes y servicios vuelvan a compensar los avances logrados”.

La serie mensual muestra una baja con retrocesos. El índice llegó a 3,4% en marzo, bajó a 2,6% en abril, 2,1% en mayo y 1,9% en junio, volvió a 2,1% en julio, cayó a 1,7% en agosto y repuntó a 1,9% en septiembre.

Por su parte, el vocero presidencial, Adrián Ravier, calificó el dato como “un buen número”, aunque advirtió que la erradicación de la dinámica inflacionaria “puede ser un camino sinuoso”.

Di Pace, en tanto, sostuvo que ahora “el desafío para el Gobierno es mayor al proyectado”, en el que “la inflación puede seguir bajando, pero hacerlo a un ritmo más lento y con mayor volatilidad del esperado”.