

El funcionamiento de los aeropuertos argentinos podría volver a quedar atravesado por un conflicto gremial que combina reclamos salariales, cuestionamientos al financiamiento del sistema y advertencias sobre las condiciones de seguridad operacional. Después de varios episodios de tensión con las autoridades nacionales, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) anunció una nueva medida de fuerza que podría complicar los vuelos en buena parte del país.

El sindicato convocó a una retención de tareas para el viernes 6 de noviembre en más de 27 aeropuertos y anticipó que durante la protesta solo garantizará vuelos sanitarios, humanitarios, traslados de órganos y operaciones oficiales. En Ezeiza y Aeroparque, además, implementará un esquema de trabajo que definió como “paro a la japonesa”.
La decisión responde a una denuncia por presuntos incumplimientos del Gobierno en materia de seguridad aeroportuaria. El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, advirtió que el deterioro de la infraestructura y la falta de equipamiento pueden comprometer la seguridad de trabajadores, tripulaciones y pasajeros.

Paro en aeropuertos: qué medidas anunció ATE para el 6 de noviembre
La protesta alcanzará a trabajadores de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) en más de 27 terminales aéreas. Según informó el gremio, la retención de tareas podría provocar demoras y cancelaciones de vuelos comerciales.
En Ezeiza y Aeroparque, la modalidad será diferente: ATE anunció un esquema de control y fiscalización de aeronaves, equipos de rampa, obras, pistas, calles de rodaje y cualquier actividad que pueda afectar la seguridad operacional.
“Cada vuelo suspendido o demorado será responsabilidad del Gobierno. Estamos comunicando la medida de fuerza con la antelación que exige la ley”, sostuvo Aguiar.
ATE denuncia falta de ambulancias, autobombas y equipos de emergencia
Uno de los principales argumentos del sindicato es el estado de los recursos destinados a responder ante emergencias en los aeropuertos. ATE denunció faltantes de agentes extintores, equipos de protección personal e insumos sanitarios, además de deficiencias en las ambulancias.
Como ejemplos, mencionó los aeropuertos Brigadier Mayor César Raúl Ojeda, de San Luis, y El Pucú, de Formosa. Según el gremio, el primero quedó fuera de servicio por fallas mecánicas en sus dos autobombas, una situación similar a la que atraviesa la terminal formoseña.
“Faltan ambulancias, la mayoría están rotas, tampoco hay insumos para atender emergencias, faltan extintores”, sostuvo Aguiar.
ATE reclamó inspecciones integrales de higiene y seguridad en los aeródromos denunciados, además de documentación sobre riesgos laborales, cobertura de ART, mantenimiento de equipos y entrega de elementos de protección personal.
Tasas aeroportuarias: ATE cuestiona el destino de $220.000 millones
Otro de los puntos centrales del reclamo es el financiamiento de la ANAC. El sindicato cuestionó el destino de los recursos que se recaudan a través de las tasas que pagan los pasajeros y aseguró que la mayor parte no vuelve al organismo para fortalecer su funcionamiento.
Según la presentación que ATE envió a la Secretaría de Trabajo, la recaudación anual estimada por ese concepto alcanza los $220.000 millones, pero menos del 10% retorna para el fortalecimiento operativo de la ANAC y los salarios de sus trabajadores.
“No se conoce el destino del 90% de lo que se recauda por tasa aérea. Son miles de millones de pesos que pagan los pasajeros y que debieran estar destinados a fortalecer las operaciones aéreas y garantizar salarios dignos para los trabajadores”, cuestionó el titular del sindicato.
La organización también vinculó las deficiencias operativas con el deterioro de las condiciones laborales y salariales. Denunció que durante casi tres años de gestión de Javier Milei no se convocó a la paritaria sectorial y sostuvo que los trabajadores de ANAC cobran aproximadamente la mitad que el promedio de la industria aérea.
Por eso, entre sus reclamos incluyó la convocatoria inmediata de la comisión negociadora.
Un conflicto que ya tuvo amenazas de paro, intimaciones y medidas postergadas
El nuevo anuncio no es el primer episodio de tensión entre ATE y el Gobierno por el funcionamiento de los aeropuertos. En septiembre, el sindicato había convocado a un paro de 48 horas para el 3 y 4 de ese mes, con posibles consecuencias sobre más de 27 terminales aéreas.
En aquella oportunidad, el Gobierno intimó al gremio a garantizar una cobertura mínima del 75% de la prestación normal del servicio, en aplicación de las disposiciones incorporadas por la Ley 27.802, que incluyó a la aeronáutica comercial entre las actividades esenciales.
ATE rechazó formalmente la intimación y cuestionó que la exigencia se hubiera notificado antes de que pudiera responder al planteo de la ANAC. Sin embargo, el 3 de septiembre decidió postergar las medidas de fuerza a la espera de una audiencia con las autoridades laborales para discutir los alcances de la esencialidad.













