

En una negociación que marca la cancha para el resto de las discusiones salariales, una organización gremial con fuerte peso en la Patagonia logró romper el cepo paritario del Gobierno nacional.
Representantes de una actividad estratégica para las economías de Río Negro y Neuquén sellaron un acuerdo que supera el 20% de aumento para el inicio de la temporada 2026.
El protagonista del acuerdo es el Sindicato de la Fruta, que tras arduas conversaciones con la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), estableció un nuevo piso salarial.
Lo pactado determina que, a partir de febrero, los trabajadores del sector percibirán haberes que rompen la barrera de los dos millones de pesos mensuales.

Concretamente, el aumento sellado es del 20,4% respecto a las escalas vigentes. Este ajuste busca recomponer de inmediato el poder adquisitivo de los empleados del empaque y el frío en pleno arranque de la cosecha en el Alto Valle.
Según se desprende de las nuevas planillas, un embalador de primera pasará a cobrar un sueldo bruto de $ 2.062.545. Esta cifra se convierte en la nueva referencia para la actividad, marcando una diferencia sustancial con los valores que regían hasta enero.

El acuerdo también impacta fuerte en los puestos jerárquicos de la planta. Un encargado de turno verá su salario bruto elevarse a $ 2.228.322, consolidando uno de los convenios más altos del sector agroindustrial en el sur del país.
La firma del acta asegura la paz social en un momento crítico para la producción de peras y manzanas, garantizando la plena operatividad de los galpones de empaque durante los meses de mayor demanda exportadora.















