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La economía argentina enfrenta un inicio de 2026 marcado por una tensión creciente entre la producción nacional y el avance de la mercadería externa. En un contexto donde los costos operativos escalan a un ritmo que pulveriza la rentabilidad, el salto de 165% en la importación de cerdo puso en jaque al sector.

La cadena porcina argentina enfrenta una tormenta perfecta: una estructura de costos que pulveriza márgenes operativos, barreras para exportar y un aluvión de importaciones.

No se trata solo de una coyuntura de precios, sino de un cambio de paradigma donde el valor agregado local pierde terreno frente a estrategias comerciales de corto plazo que priorizan el volumen inmediato para bajar el precio en las góndolas.

Este escenario llevó a los productores de cerdo a un ajuste operativo, forzado por márgenes que no paran de achicarse. Según el último reporte de JLU Consultora, la actividad enfrenta un “efecto tijera” y una distorsión de mercado que amenaza con destruir años de crecimiento sostenido y eficiencia ganada en las granjas.

MADRID, 03/12/2025.- Varios tipos de carne de cerdo son puestos a la venta en un mercado de Madrid. El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha recordado que la Unión Europea cuenta con reglamentos y mecanismos para compensar al sector del cerdo en el caso de que la peste porcina africana entrase en las granjas. EFE/ Mariscal
MADRID, 03/12/2025.- Varios tipos de carne de cerdo son puestos a la venta en un mercado de Madrid. El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha recordado que la Unión Europea cuenta con reglamentos y mecanismos para compensar al sector del cerdo en el caso de que la peste porcina africana entrase en las granjas. EFE/ Mariscal Fuente: EFEMariscal

En 2025, la Argentina importó 53.000 toneladas de carne porcina, principalmente de Brasil, lo que significó un crecimiento de 33.000 toneladas en comparación con 2024.

Para tomar dimensión del fenómeno, el volumen del año pasado duplicó largamente el promedio de 24.000 toneladas que se venía registrando de forma estable desde 2012.

Efecto Tijera: Costos récord y precios deprimidos

Agustín Seijas, director ejecutivo de la Federación Porcina Argentina (FPA), expone números que grafican la asfixia financiera del productor. En el primer tramo de 2026, el precio del cerdo en pie muestra un retraso fenomenal frente a las variables que mueven la aguja del negocio.

Mientras que el valor del animal en pie aumentó solo un 12% interanual respecto a enero de 2025, el índice general de precios (inflación) escaló un 31,5%. En ese mismo período, los insumos básicos dispararon su valor: el maíz subió un 40%, la soja un 70% y el tipo de cambio oficial un 40%.

Históricamente, el precio interno encontraba su límite en la capacidad de absorción de la industria y el bolsillo del consumidor. Hoy, ese techo es artificial y lo impone la carne importada, configurando lo que el sector denuncia como una competencia desigual y desleal.

La bondiola: de “corte estrella” a termómetro de la crisis

El informe de JLU Consultora aporta una pieza clave para entender la gravedad del escenario: cómo el impulso importador generó una pérdida de valor del corte que históricamente equilibraba la economía del sector.

Durante décadas, explica Juan Luis Uccelli, autor del informe, la bondiola permitió compensar el bajo o nulo valor de otros cortes del animal. Gracias a su valorización como corte fresco desde inicios de los 2000, este producto sostenía la rentabilidad de la media res incluso en contextos adversos. Sin embargo, hoy la bondiola importada representa cerca del 50% del volumen comercializado en el país.

Según el reporte, existe una maniobra comercial que agrava la situación: grandes cadenas de supermercados están descongelando este producto de origen brasileño —con fechas de vencimiento que superan el año— para venderlo como producto fresco en las góndolas.

“El valor de la bondiola en la media res compensaba muy bien la falta de demanda de otros cortes. Pero cuando ese corte empieza a ser reemplazado por importaciones, todo el esquema de integración se rompe”, advirtió Uccelli.

Mientras los importadores logran ganancias brutas estimadas en u$s 25.000 por contenedor, el mercado interno sufre un “bastardeo” de precios que dificulta la rotación del stock nacional sin recurrir a promociones agresivas que terminan de liquidar la rentabilidad del productor.

Menos competitividad y trabas burocráticas

Para la Federación Porcina, la salida no es el subsidio, sino la eliminación de distorsiones que impiden competir de igual a igual con potencias globales. Dos temas centrales dominan la agenda.

Milei China Argentina
Milei China Argentina

Por un lado, reclaman por la entrada en vigencia del Protocolo con China que está pendiente desde hace más de dos años y permitiría exportar subproductos (patitas, cabezas y menudencias). En Argentina son descarte; en Asia tienen un valor altísimo. Su exportación permitiría valorizar el 100% del animal y generar divisas genuinas, tal como lo hace Brasil con la bondiola.

Además, se espera respuesta de la Secretaría de Agricultura sobre el pedido de derogar la resolución de 2011 que aún autoriza el uso de Ractopamina. Se trata de un aditivo promotor de crecimiento (anabólico). Aunque su uso está prohibido de facto en el país y los productores argentinos no lo utilizan, la vigencia de la norma facilita la entrada de carne importada producida con esta sustancia, generando una desventaja competitiva y riesgos comerciales ante mercados exigentes.

Inversiones y modernización con cautela

Pese a la mirada de largo plazo, las inversiones hoy están condicionadas por factores internos. Los productores acumulan saldos técnicos de IVA inversiones que no pueden recuperar, lo que se traduce en un sobrecosto directo. Esto, sumado al acceso limitado al financiamiento y la falta de previsibilidad, mantiene frenados proyectos de expansión y modernización de granjas.

Se trata de un sector que requiere horizontes de estabilidad de al menos 5 a 10 años para amortizar instalaciones de alta tecnología, pero que hoy opera con reglas de juego que cambian mes a mes.

“El inicio del año nos encuentra con mucha preocupación por la falta de decisiones que permitan transformar a la producción en un proyecto de largo plazo”, concluyó Seijas.

El panrama es claro: el sector es eficiente y moderno, pero está siendo “asfixiado” por una apertura comercial que prioriza el negocio financiero del importador sobre el desarrollo productivo nacional.