

La negociación salarial de los trabajadores aceiteros ingresó en su etapa más delicada. Tras más de un mes de discusiones, una conciliación obligatoria ya vencida y una prórroga extraordinaria que expira este jueves, sindicatos y cámaras empresarias volverán a reunirse en una audiencia que podría definir el futuro inmediato de uno de los sectores más sensibles para el ingreso de dólares a la economía argentina.
Fuentes gremiales consultadas por El Cronista señalaron que la negociación continúa abierta, aunque reconocieron que el margen para alcanzar un entendimiento es cada vez más estrecho. “Acuerdo o huelga”, resumieron desde el sector sindical al describir el escenario que enfrentan las partes en la antesala de una jornada considerada clave.
La última audiencia se extendió durante más de cinco horas y permitió algunos acercamientos respecto de las posiciones iniciales. Sin embargo, persisten diferencias significativas que mantienen latente la posibilidad de un conflicto.

La discusión se desarrolla sobre el filo del vencimiento de la prórroga de cinco días hábiles que la Secretaría de Trabajo otorgó luego de la conciliación obligatoria dictada a fines de mayo, cuando la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines (FTCIODyARA) y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) San Lorenzo lanzaron una huelga nacional que amenazó con paralizar la actividad en los principales puertos agroexportadores del país.
Desde entonces se sucedieron varias reuniones sin que apareciera una fórmula capaz de cerrar la paritaria. La tensión volvió a escalar la semana pasada, cuando los sindicatos difundieron un duro comunicado en el que calificaron como una “provocación” la propuesta presentada por la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA).
Según denunciaron las organizaciones gremiales, las empresas ofrecieron apenas $15.000 de incremento para mayo durante la quinta reunión paritaria. Para los representantes de los trabajadores, la propuesta demuestra la distancia que todavía existe entre ambas partes.

El reclamo sindical se mantiene anclado en la defensa del Salario Mínimo, Vital y Móvil según la interpretación histórica que sostienen los aceiteros desde hace más de una década. De acuerdo con sus cálculos, elaborados sobre la base de las necesidades contempladas en la Constitución Nacional y la Ley de Contrato de Trabajo, el ingreso necesario para mayo de 2026 debería ubicarse en $2.802.754.
Los gremios sostienen que el aumento reclamado tendría una incidencia marginal sobre la facturación de las empresas y remarcan que el complejo agroexportador atraviesa un contexto de elevada actividad impulsado por la cosecha gruesa y las exportaciones de soja y sus derivados.
La relevancia del conflicto excede la discusión salarial. Cada vez que los aceiteros paralizan la actividad, el impacto se siente sobre el principal complejo exportador argentino. Las terminales portuarias del Gran Rosario concentran la mayor parte de los embarques de granos, harinas y aceites del país, por lo que cualquier interrupción afecta el flujo de exportaciones y el ingreso de divisas.















