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El gobierno de Javier Milei le dio aire financiero a Aerolíneas Argentinas a través de un nuevo decreto con el que reestructuró el aval del Tesoro Nacional que respalda una deuda de la compañía con el Banco Nación. Así, habilitó nuevas condiciones para afrontar un compromiso que se remonta a una compra de aviones realizada hace más de 10 años.

La operación, dispuesta en el Decreto 758/2026; publicado este miércoles en el Boletín Oficial, reduce de manera significativa el monto respaldado por el Estado y estira los tiempos para su cancelación.

Así, el nuevo aval será por hasta u$s 94,7 millones, más los intereses correspondientes, tendrá una vigencia de 36 meses e incluirá 12 meses de gracia. El beneficiario seguirá siendo el Banco de la Nación Argentina.

El movimiento llega después de una negociación directa entre Aerolíneas y el Banco Nación. Según explica el propio decreto, la compañía consiguió una reducción del monto de la deuda y una extensión del plazo del préstamo, lo que llevó al Ejecutivo a adaptar también la garantía que había otorgado el Tesoro.

No se trata, sin embargo, de una condonación ni de un aporte directo del Estado a la empresa. Aerolíneas continúa siendo responsable por la deuda y, si el Tesoro tuviera que responder ante el Banco Nación por un incumplimiento, la compañía deberá reembolsarle esos fondos. Para respaldar esa obligación, además, mantiene como contragarantía parte de sus ingresos provenientes del exterior.

El origen de la deuda de Aerolíneas con el Nación

El origen de la operación se encuentra en la adquisición de Aerolíneas de 20 aeronaves Embraer 190 que ingresaron al país durante 2010 y 2011. Previamente, en 2024, se había autorizado un aval de hasta u$s 159.981.723 para financiar gastos de capital o refinanciar las deudas vinculadas con la compra de esos aviones.

Finalmente, el 23 de julio de ese año el Tesoro otorgó una garantía por u$s 151.739.903, más intereses, destinada a respaldar ante el Banco Nación la refinanciación de esa deuda.

Pero el escenario cambió este año: el pasado 20 de febrero, el directorio del Banco Nación aprobó una nueva reestructuración de la financiación. Aerolíneas negoció así una reducción del saldo y una extensión de los vencimientos.

Como consecuencia, el Decreto 758/2026 firmado por Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, reestructura ahora el aval estatal para adaptarlo a las nuevas condiciones.

El nuevo esquema garantiza hasta u$s 94,7 millones más intereses, frente a los u$s 151,7 millones respaldados por el aval de 2024. Esto implica que el capital máximo cubierto por la garantía del Tesoro se reduce en alrededor de u$s 57 millones, cerca de un 38% respecto del aval anterior.

La garantía tendrá una duración de 36 meses desde que el Banco Nación contabilice la operación, período dentro del cual estarán incluidos 12 meses de gracia. Su destino específico será garantizar la refinanciación aprobada por el directorio de la entidad bancaria en febrero.

Fuente: Noticias Argentinas
Fuente: Noticias Argentinas

Qué pone Aerolíneas como garantía y qué pasa si no paga

La extensión del aval estatal viene acompañada de una serie de resguardos para el Tesoro. Aerolíneas deberá mantener la cesión “pasiva e irrevocable” de determinados derechos de cobro que genera en el exterior.

Por un lado, quedan cedidos los derechos sobre los ingresos por ventas de pasajes realizadas con tarjetas Mastercard y Visa, cuyo procesamiento se efectúa a través de Worldpay en los Estados Unidos.

Por otro, se mantienen como respaldo los pagos presentes y futuros que Aerolíneas recibe a través de la International Air Transport Association (IATA) mediante dos sistemas: el Billing and Settlement Plan (BSP), utilizado para las ventas y cobranzas de pasajes a través de agencias de viaje acreditadas, y el Cargo Accounts Settlement Systems (CASS), correspondiente a los servicios de transporte de carga. Esos cobros también se realizan en los Estados Unidos, con exclusión de los servicios prestados en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

La cesión alcanza el mismo monto de capital e intereses cubierto por el aval y tiene segundo grado de prelación. Es decir, ante una eventual ejecución, el Tesoro podrá cobrar de esos derechos una vez cancelada la deuda garantizada por las cesiones que tengan un acreedor con primer grado de privilegio.

Además, las contragarantías no pueden ejecutarse automáticamente ante cualquier atraso. El contrato establece que podrán activarse en caso de mora de Aerolíneas en el reembolso de las sumas que haya tenido que pagar el Tesoro y siempre que el incumplimiento persista luego de 15 días corridos desde una intimación por escrito.

El mecanismo funciona así: el Banco Nación es el acreedor y beneficiario del aval; Aerolíneas conserva la obligación de pagar la deuda; y el Tesoro actúa como garante. Si la compañía incumple y el Estado debe pagarle al banco, Aerolíneas queda obligada a devolver ese dinero al Tesoro, que cuenta a su vez con las cesiones de ingresos internacionales como respaldo.

Así, el Gobierno modifica el respaldo estatal sobre una deuda que Aerolíneas arrastra por la incorporación de los Embraer 190: reduce el monto máximo garantizado, extiende los plazos y concede un año de gracia, pero mantiene tanto la obligación de reembolso como las garantías sobre ingresos internacionales de la compañía.