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Barcos, comerciantes, compañías, esclavos, mercancías, puertos y banderas. Durante siglos, el mar fue una vía para llevar comercio, poder y territorios mucho más allá de las costas propias. La literatura y el cine contaron buena parte de esas historias de viajes y conquistas, detrás de las cuales también se tejió un enorme entramado colonial.

Ese mundo cambió. Los grandes imperios europeos se desarmaron, esos enclaves de ultramar se independizaron pero el viejo mapa colonial no desapareció por completo: algunas de sus marcas llegan hasta el siglo XXI.

Malvinas es una de ellas. Las declaraciones de Donald Trump sobre una eventual revisión de la posición estadounidense frente al diferendo con la Argentina por las islas fueron seguidas por una cadena nacional de Javier Milei, en la que el Presidente argentino anunció nuevas medidas vinculadas con el reclamo de soberanía.

Pero Malvinas no es un caso aislado.

Detrás del archipiélago del Atlántico Sur existe una estructura mucho más amplia: 14 territorios británicos de ultramar distribuidos entre el Caribe, el Atlántico, el Mediterráneo, el Índico, el Pacífico y la Antártida. Y diez de ellos forman parte, además, de los 17 Territorios No Autónomos que Naciones Unidas mantiene actualmente en su agenda de descolonización.

Algunos son pequeños enclaves insulares; otros tienen economías de altos ingresos, centros financieros, actividad turística o pesquera y extensos espacios marítimos.

Del Imperio británico al mapa actual

Para entender cómo se llegó hasta acá hay que retroceder un poco. El Imperio británico llegó a abarcar una escala difícil de imaginar: en la década de 1930, documentos parlamentarios británicos hablaban de más de una cuarta parte de la población mundial bajo su dominio. Después de la Segunda Guerra Mundial, la descolonización transformó ese mapa y decenas de territorios se independizaron.

Cuando Naciones Unidas nació, en 1945, unos 750 millones de personas, casi un tercio de la población mundial de entonces, vivían en territorios dependientes de potencias coloniales. Hoy quedan 17 Territorios No Autónomos. El Imperio desapareció como estructura política global, pero algunas de sus piezas permanecieron.

El Imperio británico en 1921, en el momento de su máxima extensión territorial. Mapa: Wikimedia Commons, British Empire 1921.
El Imperio británico en 1921, en el momento de su máxima extensión territorial. Mapa: Wikimedia Commons, British Empire 1921.

Reino Unido: qué son los territorios británicos de ultramar

La denominación oficial utilizada actualmente por Londres para todos esos lugares es British Overseas Territories, territorios británicos de ultramar.

El Gobierno británico reconoce 14. La lista oficial incluye Anguila, Bermudas, el Territorio Antártico Británico, el Territorio Británico del Océano Índico, las Islas Vírgenes Británicas, las Islas Caimán, las Islas Falkland, Gibraltar, Montserrat, Pitcairn, Santa Elena-Ascensión-Tristán da Cunha, Georgia del Sur y Sandwich del Sur, las Bases Soberanas de Akrotiri y Dhekelia y las Islas Turcas y Caicos.

Son territorios muy diferentes entre sí. Algunos tienen población permanente y gobiernos locales; otros son fundamentalmente espacios estratégicos, militares o científicos.

En conjunto, los territorios habitados reúnen alrededor de 290.000 habitantes, según un informe de la Cámara de los Comunes de 2026. Solo diez de los 14 tienen población permanente.

Los 14 territorios británicos de ultramar: dónde están

La distribución geográfica ayuda a entender la dimensión del fenómeno.

Caribe: Anguila, Bermudas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Montserrat y Turcas y Caicos.

Atlántico Sur: Islas Falkland/Malvinas, Georgia del Sur y Sandwich del Sur y Santa Elena, Ascensión y Tristán da Cunha.

Europa y Mediterráneo: Gibraltar y las Bases Soberanas de Akrotiri y Dhekelia, en Chipre.

Índico: Territorio Británico del Océano Índico, correspondiente al archipiélago de Chagos.

Pacífico: Pitcairn, Henderson, Ducie y Oeno.

Antártida: Territorio Antártico Británico.

Vistos en un mapa, no forman un bloque. Son una constelación de territorios separados por miles de kilómetros, pero unidos por una relación constitucional con Londres.

No son provincias británicas ni países independientes

La particularidad de los territorios de ultramar está precisamente en ese punto intermedio.

Los territorios habitados cuentan, en general, con instituciones y gobiernos locales. Pero el Reino Unido conserva responsabilidades constitucionales relevantes, entre ellas la defensa y las relaciones exteriores. Los gobernadores designados por Londres también tienen determinadas competencias y el Parlamento británico conserva capacidad legal para legislar sobre estos territorios, aunque su utilización es excepcional.

Por eso no son equivalentes a una provincia inglesa ni tampoco son Estados independientes.

La relación varía además de un territorio a otro. La propia documentación británica reconoce el principio de autodeterminación de los pueblos de los territorios de ultramar y señala que, cuando un territorio lo desea, Londres puede apoyar su eventual salida de la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas.

El dato que cambia la escala: 10 de los 17 territorios pendientes de descolonización son británicos

Acá aparece la dimensión internacional de la cuestión.

Naciones Unidas mantiene actualmente 17 Territorios No Autónomos en su agenda. Son territorios cuyos pueblos, según la definición de la organización, “no hayan alcanzado todavía la plenitud del gobierno propio”.

De esos 17, diez son administrados por el Reino Unido: Anguila, Bermudas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Falkland/Malvinas, Montserrat, Santa Elena, Gibraltar, Pitcairn y Turcas y Caicos.

De los 17 territorios que la ONU mantiene actualmente en su agenda de descolonización, diez están administrados por el Reino Unido.
De los 17 territorios que la ONU mantiene actualmente en su agenda de descolonización, diez están administrados por el Reino Unido.

Los otros territorios de la lista están vinculados con Estados Unidos, Francia y Nueva Zelanda, además del caso particular del Sahara Occidental.

Malvinas, Gibraltar y Chagos: los tres grandes conflictos de soberanía

Dentro de ese conjunto hay territorios cuya situación involucra reclamos de soberanía de otros Estados.

Malvinas es el caso argentino. Naciones Unidas registra expresamente que existe una disputa entre los gobiernos de Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte sobre la soberanía de las islas.

Gibraltar es reivindicado por España. Pero su situación acaba de atravesar una novedad relevante: en julio de 2026 el Reino Unido y la Unión Europea firmaron un tratado destinado a facilitar el movimiento de personas y mercancías en la frontera con España. Londres sostuvo al anunciarlo que el acuerdo preserva la soberanía británica sobre Gibraltar y las operaciones militares británicas.

Chagos atraviesa una situación diferente y todavía abierta. Reino Unido y Mauricio firmaron en mayo de 2025 un tratado para transferir la soberanía del archipiélago a Mauricio, mientras Londres conserva el uso de la base militar de Diego García. El proceso todavía no se completó: mientras el tratado no entre en vigor, el Territorio Británico del Océano Índico continúa formando parte de los territorios británicos de ultramar.

La Isla Diego García., en el Archipiélago Chagos
La Isla Diego García., en el Archipiélago Chagos

Una economía muy diferente a la imagen de pequeñas islas perdidas

La palabra “colonia” puede evocar territorios pobres, aislados y dependientes. El mapa económico actual es bastante más complejo.

Algunos territorios británicos de ultramar tienen economías pequeñas pero de ingresos muy elevados, mientras que otros dependen en mayor medida del turismo, la pesca, la actividad pública o la asistencia externa.

Bermudas es uno de los ejemplos más claros. Su economía alcanzó en 2024 un PIB de unos u$s 7.100 millones, creció 1,9% en términos reales y registró un PIB per cápita de u$s 143.878. Las actividades de negocios internacionales, que incluyen seguros, reaseguros y servicios vinculados a inversiones, representaron el 29,3% del PIB. Son datos del Departamento de Estadísticas del propio Gobierno de Bermudas.

Gibraltar también tiene una economía considerablemente más grande que la imagen de un simple enclave militar. Su Gobierno calculó para 2024/25 un PIB de £3.089 millones (4.122 millones) y un PIB per cápita de £80.885 (u$s 108.000). La economía combina servicios, actividad financiera, turismo, comercio y su posición estratégica junto al estrecho que comunica el Mediterráneo con el Atlántico.

Y Malvinas también tiene una economía propia. Las estadísticas oficiales de las islas ubican su PIB per cápita en torno de £86.050 en 2024 (u$s 14,820.82).

El verdadero tamaño del mapa está en el mar

La superficie terrestre de los territorios británicos puede parecer pequeña frente a la extensión del Reino Unido. Pero el dato cambia radicalmente cuando se incorpora el mar.

Los territorios británicos de ultramar reúnen alrededor de 5,75 millones de kilómetros cuadrados de superficie marina. De ese espacio, unos 4,31 millones de kilómetros cuadrados estaban cubiertos por áreas protegidas u otras medidas de conservación al cierre de 2025, equivalentes al 75% de la superficie marina considerada en la estadística.

La dimensión marítima es clave porque detrás de las islas y archipiélagos aparecen otros activos:

  • zonas de pesca;
  • rutas marítimas;
  • biodiversidad;
  • áreas de conservación;
  • posiciones militares;
  • actividad turística;
  • servicios financieros en determinados territorios;
  • y, en algunos casos, potenciales recursos hidrocarburíferos.