El economista Orlando Ferreres analizó la dinámica actual de los precios y explicó los motivos técnicos por los cuales la inflación no exhibe una caída más abrupta.

Al evaluar por qué el índice se mantiene momentáneamente en niveles similares a los del ciclo anterior, lo atribuyó a factores externos y a la normalización de la economía: “Tuvimos varios efectos de la guerra entre Estados Unidos e Irán que nos trajo algo de inflación por precios relativos, y después seguimos cambiando los precios relativos de los sectores atrasados”.

Para contrastar, destacó “desde el punto de vista positivo” el reciente dato mayorista del 1,1%, lo que anticipa que “el impacto de los mayoristas en los minoristas va a ser menor”.

Mirando hacia el futuro, el titular de la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados trazó un escenario optimista a mediano plazo, proyectando una fuerte desaceleración para la segunda mitad del mandato presidencial. “Estamos pronosticando un 18% para el año 2027, o sea va a ser un año bueno en ese sentido no inflacionario”, anticipó el especialista.

Alcanzar esa meta requerirá sortear obstáculos considerables, ya que el economista reconoció que “no va a ser fácil descender de este 30 y pico por ciento al 18”. Sin embargo, fundamentó su proyección en el rumbo de las cuentas públicas.

“El Gobierno tiene claro su impacto por el lado fiscal, dar superávit y que el Banco Central no le preste al Tesoro”, apuntó.

A largo plazo, Ferreres visualiza una inflación estabilizada en torno al 3%. “Es un número que está bien, a lo sumo es un poco alta para el target que tiene la Reserva Federal de 2%”, agregó.

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Un factor determinante para la contención de los precios durante los próximos años, especialmente en el calendario electoral, será la moderación en los ajustes tarifarios. Según Ferreres, la corrección perderá intensidad porque “ya estamos llegando a los valores efectivos”.

“Estamos llegando a que el consumidor pague el costo de su servicio. Salvo en el transporte que estamos lejos, en los demás sectores estamos bastante cerca y eso significa que en el 2027 no va a haber tanta presión de estos precios relativos, van a estar más calmos”, detalló.

En el frente cambiario, el analista descartó escenarios de sobresaltos bruscos, apoyado en un cálculo del tipo de cambio de equilibrio. Detalló que la paridad teórica de equilibrio para 2026 arroja $ 2.300, pero al descontar el impacto del alto gasto público mediante un ajuste del 30 por ciento, el valor desciende a $ 1.641, cifra que consideró como la banda superior de flotación.

No vemos un peligro muy grande de que el tipo de cambio aumente y eso es bueno”, sentenció.

Finalmente, Ferreres lanzó un mensaje sobre las limitantes para la recuperación del sector privado, apuntando directamente a la política monetaria y los encajes bancarios. “Lo que tiene que bajar es la tasa de interés, porque hoy los efectivos mínimos de los bancos son de 45 por ciento”, remarcó.

Y concluyó: “De cada 100 pesos que yo pongo en plazo fijo, el 45 es guardado como reserva, con lo cual el costo del crédito para una empresa o para un particular es muy alto comparado con lo que me pagan a mí por el plazo fijo. Eso es fundamental ir normalizándolo”.