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Con el riesgo país en mínimos de la gestión Milei y expectativas de una nueva compresión de spreads, las Obligaciones Negociables volvieron a ocupar el lugar preferido en las carteras de los inversores argentinos. Se trata de deuda emitida por empresas privadas que buscan financiamiento en el mercado de capitales. A cambio de prestarle dinero a una compañía, el inversor recibe una promesa de pago de intereses periódicos y la devolución del capital al vencimiento.
Las principales mesas de research de la City coinciden en mantener una visión positiva sobre el crédito corporativo argentino, aunque con matices según el perfil de riesgo. Portfolio Personal de Inversiones, en cambio, ve el mayor potencial de apreciación en las ON de largo plazo emitidas por compañías con calificación AAA, como Pampa Energía y Vista Energy.
Rendimientos de las ON
Los rendimientos actuales en dólares varían según el sector y la calidad crediticia del emisor. Entre las opciones que hoy recomienda el mercado aparecen el bono de Vista Energy con vencimiento en 2033 y un rendimiento cercano al 7,26 por ciento anual, el de Pampa Energía a 2034 con una tasa del 7,27 por ciento, y el de Tecpetrol a 2030 con un retorno del 7,18 por ciento. Todos corresponden a emisores del sector energético, que hoy concentra buena parte de las colocaciones corporativas en moneda extranjera.
Hay también emisiones que ofrecen tasas más altas a cambio de asumir mayor riesgo.
Cómo funcionan las obligaciones negociables
Las ON funcionan de manera similar a un bono soberano, con la diferencia de que quien emite la deuda es una empresa y no el Estado. Según especialistas, conviene priorizar aquellas emisiones que rinden entre siete y ocho por ciento anual en dólares, por sobre las que ofrecen tasas más bajas, cercanas al seis por ciento.
La liquidez es uno de los puntos donde las ON se diferencian tanto del plazo fijo como de las billeteras virtuales. A diferencia de un depósito bancario, que inmoviliza el capital durante el plazo pactado, las ON más negociadas pueden comprarse y venderse en el mercado secundario cualquier día hábil, en pesos o en dólares, a través de un broker. Esa posibilidad de salir antes del vencimiento le da al instrumento una flexibilidad que el plazo fijo tradicional no ofrece. La contracara es que el precio de una ON en el mercado secundario puede variar según las condiciones del momento, algo que no ocurre con un plazo fijo, cuyo capital y tasa quedan fijados desde el inicio.
En el otro extremo de la comparación están las billeteras virtuales y bancos, que en los últimos meses subieron sus tasas de manera notable para captar depósitos. Según relevamientos recientes del mercado, Ualá ofrece una tasa nominal anual del 25 por ciento en su cuenta remunerada.
Naranja X, con su sistema de Frascos Fijos, alcanza el 21 por ciento con un tope de 30 millones de pesos por frasco. Estas cifras compiten de cerca con los mejores plazos fijos del sistema, que hoy rondan entre el 22 y el 24 por ciento anual en entidades como Banco Meridian, Banco Voii o Crédito Regional, muy por encima del 19 por ciento que ofrece el Banco Nación.
La diferencia central entre estas dos alternativas y las Obligaciones Negociables no pasa solo por la tasa, sino por la moneda y el horizonte. Tanto el plazo fijo tradicional como la mayoría de las billeteras virtuales pagan en pesos, lo que expone al ahorrista al riesgo de que la inflación erosione ese rendimiento nominal. Las ON en dólares, en cambio, permiten mantener el ahorro en moneda dura con una rentabilidad conocida desde el momento de la compra, algo que ni el plazo fijo ni la billetera virtual pueden ofrecer sin asumir el riesgo cambiario de convertir pesos a dólares en el momento de la inversión.
A diferencia de un plazo fijo, que cuenta con garantía de los depósitos hasta determinado monto, una ON depende exclusivamente de la capacidad de pago de la empresa emisora. Así, la tasa que ofrece cada bono habla del riesgo que conlleva, y perseguir únicamente el rendimiento más alto sin mirar los fundamentos de la empresa puede terminar en una mala experiencia.
Invertir según tu perfil
La elección entre estos tres instrumentos depende, en definitiva, del perfil de cada ahorrista.
Quien necesita el dinero disponible en cualquier momento y no quiere asumir riesgo corporativo probablemente encuentre en una billetera virtual o una cuenta remunerada la opción más práctica, aunque expuesta a la inflación en pesos.
Quien busca previsibilidad y no necesita liquidez inmediata puede optar por un plazo fijo, con la ventaja de la garantía de los depósitos.
Y quien quiere dolarizar una parte de sus ahorros con una rentabilidad conocida y cierta capacidad de salir antes del vencimiento, sujeto siempre al riesgo de la empresa elegida, tiene en las Obligaciones Negociables una alternativa que, según coinciden hoy los analistas de la City, sigue siendo competitiva frente al resto del mercado.