La economía que viene: sector por sector, quiénes serán los ganadores de 2023

Un informe exclusivo de la consultora Abeceb detalla cuáles son los desafíos para el año próximo y qué esperar de los principales sectores de la economía argentina

El año próximo llega con múltiples desafíos. En el plano internacional, con una posible recesión en Estados Unidos y Europa, y la continuidad de la guerra en Ucrania son los principales riesgos. En el ámbito local, en tanto, los intentos por contener la inflación, por administrar el desorden macroeconómico y cumplir las metas acordadas con el FMI tendrán que conciliarse con las demandas de gasto típicas de los años electorales.

"Con alta inflación, restricciones a la importación y un Gobierno casi sin margen para aplicar políticas fiscales y monetarias muy expansivas para ganar las elecciones se espera un magro desempeño para la actividad económica y el consumo el año próximo, no pudiendo descartar que 2023 cierre con una suba del PBI en torno al 0%", anticipa un informe elaborado en exclusiva para El Cronista.

La consultora vaticina, además, que la política cambiaria y de "cuidado" de las reservas volverá a ocupar el centro de la escena. Así, señala, a raíz del bajo stock de reservas netas y del aumento de la incertidumbre típica de años electorales, el Banco Central llegará a 2023 sin margen para atrasar el tipo de cambio real.

A continuación, se detalla el panorama para los principales sectores de la economía argentina en 2023.

Oil & gas

Con la segunda reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo, Vaca Muerta presenta múltiples oportunidades en el contexto dela transición energética. Sin embargo, para que estas se concreten es necesario un marco de inversión estable que garantice la seguridad jurídica y tributaria requerida para inversiones de largo plazo.

"Si Vaca Muerta se desarrollara al 50% en el largo plazo, podría duplicar los puestos de trabajo (más de 120.000 nuevos) y generar exportaciones por más de u$s 30.000 millones al año", destaca el informe.

Minería

Gracias a sus reservas de litio, la Argentina podría posicionarse como un jugador clave para actores interesados como China y las automotrices, que cierran acuerdos para asegurar abastecimiento. Sin embargo, la falta de estabilidad jurídica y tributaria establece un marco inversor poco favorable que sigue ralentizando toma de decisiones de largo plazo.

Desarrollar el sector podría resultar, hacia 2035, en exportaciones por más de u$s 17.000 millones al año y más de 22.000 nuevos puestos de trabajo directos, que se sumarían a los 30.000 actuales.

Economía del conocimiento

Este es un sector que estuvo en franca expansión en los últimos años y ya se convirtió en uno de los primeros complejos exportadores de la Argentina. Gracias a la situación geopolítica en Europa del Este se abren nuevas oportunidades de desarrollo en la Argentina.

En la actualidad, la incertidumbre global afectó el financiamiento a startups en todo el mundo. Si a eso se le suma el contexto macro y cambiario local, el sector ve aún más limitado su potencial. Así y todo, la expectativa oficial es que el año próximo se incrementen las exportaciones, que podrían ubicarse entre u$s 9000 millines y u$s 10.000 millones en 2023.

Industria automotriz

La Argentina ya está consolidada como la quinta productora mundial de pickups medianas. La recuperación económica de Brasil y una posible inserción en otros mercados latinoamericanos podrían ayudar a traccionar el mercado local.

En el contexto actual de falta de divisas y administración del comercio exterior, la producción estará condicionada por posibilidad de acceder al abastecimiento de componentes importados. Abeceb estima un crecimiento moderado del mercado doméstico (3%) afectado por las restricciones a las importaciones.

Agroindustria

El principal complejo exportador de la Argentina podría verse impulsado por el contexto de creciente demanda de alimentos que hace que el país gane relevancia en la provisión mundial. Además, surgen oportunidades para posicionarse en mercados comprometidos por tensiones geopolíticas.

Sin embargo, el sector se ve amenazado por el tercer año consecutivo con efecto Niña, que afecta directamente las campañas de trigo y cebada. En cuanto a la campaña gruesa, para sortear la sequía actual, los agricultores se vuelcan al maíz tardío y esperan que se recarguen los suelos. El riesgo de pérdidas de ingresos estimado por Abeceb es del 12 por ciento. 

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