

Pese a la presión de sus bases, la Confederación General del Trabajo (CGT) definió una movilización para el lunes próximo a Tribunales, cuando el destino de la Reforma Laboral ya haya sido escrito en el Senado. Del mismo modo, ratificó la estrategia de la judicialización y no se plegará al paro que impulsaba el Frente de Sindicatos Único (FreSU) por lo que sus gremios definieron finalmente reducir su extensión de 36 a solo 24 horas, en coincidencia con la jornada legislativa clave.
La reunión de la mesa larga del Consejo Directivo tuvo lugar en la sede de la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), con su secretario general y número dos del triunvirato cegetista, Andrés Rodríguez, como anfitrión. Del cónclave, que arrancó pasada la hora de la cita -a las 15- participaron una veintena de representantes gremiales.
“La decisión ha sido sustentar el análisis legal que se viene haciendo y la presentación judicial que va a hacer la CGT respecto de lo que creemos inconstitucional en el proyecto”, expresó uno de los triunviros, Jorge Sola, al finalizar la reunión. La movilización a Plaza Lavalle será “acompañando la petición a la Justicia”.
Además de Sola y Rodríguez participaron los otros dos co-secretarios generales Cristian Jerónimo (Vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros) además de Juan Carlos Schmid (CATT), Armando Cavalieri (Comercio), Omar Maturano (La Fraternidad), Rodolfo Daer (Alimentación), Gerardo Martínez (UOCRA), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Héctor Daer (Sanidad) y Hugo Moyano (Camioneros), entre otros.
Tras un extenso debate a puertas cerradas, el Consejo Directivo definió finalmente llamar a una marcha el lunes a las puertas de Tribunales y eludió plegarse a la medida de fuerza con movilización del FreSU que tendrá lugar el viernes cuando el Senado defina si acepta los cambios introducidos por Diputados o insiste con la letra del proyecto que se votó en el recinto de la Cámara alta en primera vuelta.
La intención del Gobierno es ponerle un broche al debate sobre la Reforma Laboral antes del discurso del 1 de marzo que marcará la apertura de sesiones ordinarias y no dilatar más la iniciativa. Ya el Senado había resignado una serie de artículos -colmo el capítulo vinculado a Ganancias- y aceptó modificaciones a la redacción de otros artículos mientras que Diputados, la semana pasada, eliminó el polémico artículo 44 sobre licencias médicas.
Mientras la Cámara baja se encaminaba a girar una vez más el proyecto a la instancia original, desde el FreSU que integran ATE junto a la UOM, Aceiteros, Aeronáuticos y más de 100 sindicatos de la CGT y las dos CTA advirtieron que llamarían a un paro de 36 horas la semana siguiente. Por la regla de los siete días, el dictamen que se consiguió en el plenario de comisiones del Senado apenas unas horas después del voto en Diputados debe dejar pasar ese lapso para llegar al recinto, salvo que se trate sobre tablas con dos tercios.
En una reunión el lunes, el FreSU buscó ratificar la medida de fuerza por 36 horas, desde el jueves al mediodía. Fue un intento de presionar a la CGT para que se pliegue al paro como había hecho el jueves pasado. Pero la falta de consenso interno en la principal central obrera forzó al colectivo de gremios duros a revisar sus planes originales y recortar el paro a solo 24 horas, movilizando al Senado y dejando en libertad de acción la adhesión de sus integrantes.

Los gremios del FreSU acusan la falta del paraguas de la CGT para fortalecer la medida de fuerza. De hecho, dos de los sindicatos del transporte que la semana pasada adhirieron al paro -La Fraternidad y la UTA- lo hicieron a sabiendas de que quebraban la conciliación obligatoria en la que se encontraban y bajo amenaza de ser apercibidos por el Gobierno porque sabían que contaban con el mandato confederal.
Para el triunvirato de la CGT, la estrategia del diálogo y del compromiso políticos de los 16 gobernadores con los que afirman haber dialogado en las semanas previas implicó solo la eliminación y limitación de algunos artículos que afectaban los derechos colectivos. Pero no bastó para frenar la ley. La amenaza de una judicialización, aunque un paso obligado para quienes la resisten, no es bien vista desde el FreSU porque la consideran anticipada.
“Ellos plantearon la estrategia de la judicialización como una excusa para no salir a la calle esta semana”, rechazó un referente del nuevo colectivo de sindicatos ante la consulta de El Cronista. “Un gremialista puede hablar de judicialización pero no antes del viernes cuando termine aprobada la ley”, añadió.
La postura dura de algunos gremios frente a la estrategia inicial de la conciliación de la CGT puso a ambos sectores en posiciones tan distantes que decantó en la configuración natural del FreSU, donde confluyeron sindicatos cegetistas descontentos con la conducción nacional y otros por fuera de Azopardo como ATE y demás sectores de las CTA, con posiciones mucho más combativas. Eso explica la desconfianza en las horas previas a la definición pendiente de la CGT reunida en UPCN.

“Esta reforma laboral es la continuidad de la que inició a sangre y fuego hace 50 años la dictadura militar. Tenemos que evitar que salga del Congreso. Debemos pelear hasta el último momento. Comprando votos hicieron del Senado una escribanía. Que Milei y Bullrich no festejen por anticipado”, atizó Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional, en un comunicado del gremio estatal.
“Los mismos dirigentes que confiaron en los gobernadores y el Congreso a pesar de que los votos nunca estuvieron, ahora nos dicen que confían en la Justicia. La pregunta es cuándo van a confiar en los trabajadores. Por más que no se haya convocado a un paro, tenemos que movilizar igual. No le podemos regalar la calle al Gobierno”, agregó el referente estatal.
En este marco, el Frente de Sindicatos concentrará el viernes a partir de las 12 en Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen para marchar hasta el Congreso cuando el oficialismo y sus aliados busquen replicar la aprobación de la Reforma.












