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El Ministerio de Capital Humano lanzó “Ver para ser libres”, un programa federal para diagnosticar y tratar problemas de salud visual en niños y adolescentes escolarizados de entre 6 y 17 años que viven en comunidades con acceso limitado a servicios públicos.

Incluye entrega gratuita de anteojos con receta y operativos con unidades móviles equipadas con laboratorio óptico.

La iniciativa, creada por la Resolución 117/2026 publicada este jueves en el Boletín Oficial, está destinada a menores en situación de vulnerabilidad social que residan en zonas rurales, periurbanas o con escasa accesibilidad a recursos públicos.

El programa apunta a mejorar las trayectorias educativas de esa población. Según los considerandos de la norma, los problemas visuales no detectados a tiempo inciden directamente en el rendimiento escolar y en las perspectivas laborales futuras de los chicos afectados.

La resolución establece que las barreras de acceso a la salud oftalmológica “afectan su inclusión educativa, cultural y socio laboral presente o futura.”

El programa no requiere partida presupuestaria adicional: se financia con recursos ya asignados a la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENNAF) para el ejercicio 2026. Su control estará a cargo de organismos de auditoría nacionales, entre ellos la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) y la Auditoría General de la Nación (AGN).

Quiénes pueden acceder al programa

Los destinatarios directos del programa son niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad social que cumplan las siguientes condiciones:

  • Tener entre 6 y 17 años.
  • Estar escolarizados.
  • Residir en zonas rurales, periurbanas o de escasa accesibilidad a recursos públicos.

Los lineamientos también contemplan que el equipo técnico interviniente —o las autoridades jurisdiccionales— puedan solicitar fundadamente la inclusión de beneficiarios que no cumplan todos los requisitos, siempre que esa inclusión sea compatible con los objetivos del programa.

La resolución establece que las barreras de acceso a la salud oftalmológica “afectan su inclusión educativa, cultural y socio laboral presente o futura.” Fuente: Freepik.

Además de la atención directa a los chicos, el programa busca trabajar con docentes, familias y comunidades en general para promover el cuidado y la prevención de la salud visual.

Qué servicios ofrece el programa: de los anteojos a las cirugías

Los lineamientos generales detallan tres líneas de acción, todas sin costo para la población destinataria:

Operativos territoriales. Comprenden cuatro pasos encadenados:

  1. Test de agudeza visual, para detectar posibles dificultades visuales. Es el tamizaje inicial —el “filtro” que determina quién necesita una evaluación más profunda.
  2. Evaluación oftalmológica, para quienes el test arroje presunción de disminución visual. Aquí interviene el médico especialista.
  3. Entrega de anteojos recetados, conforme a la prescripción médica y según el stock disponible. El destinatario puede elegir el armazón entre las opciones existentes.
  4. Articulación con gobiernos locales y provinciales para los casos que requieran prácticas de mayor complejidad: cirugías reparadoras y de cataratas, tratamientos de córnea, retina, estrabismo, párpados, oftalmología de vías lagrimales, patologías de órbita e inyecciones intravítreas. En esos casos, el programa actúa como puerta de entrada al sistema de salud correspondiente, no como ejecutor directo.

Acciones de concientización y autocuidado. A través de capacitaciones dirigidas a docentes, familias y responsables, el programa apunta a “favorecer la prevención de problemáticas visuales y la continuidad de los cuidados en el ámbito comunitario y educativo.”

El Ministerio de Capital Humano, a cargo de la ministra Sandra Pettovello, lanzó el programa “Ver para ser libres".

Cómo funcionan los operativos: camiones y trenes con laboratorio óptico

El programa opera mediante dispositivos móviles que llegan directamente a las comunidades. Según las características geográficas y logísticas de cada jurisdicción, pueden ser:

  • Unidades móviles viales: camiones equipados con consultorios oftalmológicos y laboratorio óptico para la fabricación y entrega inmediata de los anteojos en el lugar del operativo.
  • Dispositivos ferroviarios: vagones de la propia SENNAF con el mismo equipamiento.

En ambos casos, los anteojos se fabrican y entregan en el momento, sin necesidad de que el beneficiario concurra a ningún otro lugar.

Cómo adherirse al programa

El programa no tiene inscripción individual: son los municipios, comunas o provincias los que deben solicitar formalmente la adhesión ante la SENNAF. Las familias o docentes que quieran que los operativos lleguen a su localidad deben acercarse a las autoridades locales para que gestionen el trámite.

Una vez que el gobierno local presenta la solicitud, la SENNAF realiza una evaluación técnica para verificar que la comunidad se adecúa a los objetivos del programa. Si es aprobada, el municipio o comuna asume una serie de compromisos operativos: proveer los espacios físicos, aportar los profesionales médicos y hacer el seguimiento de los casos prioritarios.

El Estado nacional, por su parte, aporta los dispositivos móviles con equipamiento oftalmológico y laboratorio óptico y los anteojos —cristales, armazones y estuches— sin costo para los beneficiarios.