Conferencia de Felipe González

El milagro de un mini Pacto de la Moncloa en el subsuelo del Hotel Alvear

El ex presidente español trazó paralelos entre el Pacto de la Moncloa y los acuerdos necesarios en el país. Felipe González reivindicó la necesidad del diálogo entre adversarios ante empresarios, sindicalistas, líderes religiosos, jueces y ministros. Qué receta dio para domar la inflación.

La mera presencia de Felipe González generó mini-Moncloa en el subsuelo del Hotel Alvear. Presidente español entre 1982 y 1996 y a su vez artífice de la transición democrática post-franquista, González predicó en favor del diálogo y los acuerdos con el adversario. En el salón atiborrado de empresarios, sindicalistas, jueces, oficialistas y opositores, todos asintieron. Incluso los rivales más encarnizados entre sí, como los tres ministros de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Carlos Rosenkrantz.

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"Me impresionó muy positivamente. Es importante su mensaje", reconoció Rosenkrantz ante El Cronista, apurando el paso a la salida del evento. Si bien González evitó los paralelos lineales entre la España de fines de los setenta y la Argentina actual, el líder del Partido Socialista Obrero Español se animó sutilmente al juego de los parecidos.

Presidente durante 14 años, González fue invitado por los representantes del G6

"Los extremos parecen dominar el discurso, pero no dominan la realidad social. La sociedad les dice: ´no me transmitan su griterío, sólo pónganse de acuerdo´", planteó en la conferencia convocada por el G6. Al llamado Grupo de los Seis lo integran los bancos, la bolsa, las cámaras de Construcción y Comercio, la UIA y la Rural.

A González lo presentó Daniel Funes de Rioja, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA). Los empresarios Cristiano Rattazzi y Eduardo Eurnekian ocuparon las primeras filas de los asientos dispuestos en el salón de la Recoleta.

Añoranza de los "pobres" mileuristas

"Un factor de sostenibilidad para el sistema es una redistribución de la renta para que no aumente la desigualdad lacerante. En Europa nos preocupábamos por los mil euros de salario en 2002 y hoy es aspiracional. En Estados Unidos hace 30 años no sube el poder adquisitivo y la riqueza no deja de aumentar. La sostenibilidad exige una mejor distribución. Crecimiento con distribución", enfatizó González.

A su vez recordó los trazos gruesos de los acuerdos que en 1977 le permitieron a España construir políticas de Estado: "Para que haya diálogo tiene que haber conocimiento del logos del otro. Aceptar y conocer el logos del otro no es estar de acuerdo previamente, pero para estar de acuerdo o en desacuerdo hay que conocerlo. Los dirigentes políticos, sociales, sindicales y económicos son líderes. Y los líderes deben proveer certidumbres, aún en una época de incertidumbres como ésta. Es mejor equivocarse y corregir juntos, unidos en el objetivo de construir un país, que equivocarse por separado y en contra del otro", opinó.

Y agregó: "Cada época tienen su afán. El intento de golpe de estado en 1981 con Adolfo Suárez unió al 90% de la sociedad española en la defensa de la democracia. El asalto al capitolio no tuvo una condena unánime y dividió a la sociedad estadounidense.

Paradojalmente, lo escucharon algunos de los protagonistas de la polarización y las internas descarnadas de las dos grandes coaliciones, la oficialista y la opositora. El secretario General de la CGT, Héctor Daer, se mostró algo escéptico sobre el funcionamiento del Frente de Todos. El jefe del Movimiento Evita, Fernando "Chino" Navarro, también.

El diputado radical Facundo Manes, castigado internamente desde el PRO, sacaba chapa de "venir diciendo lo que propone Felipe".

El ministro del Interior Eduardo Wado de Pedro también se plegó a la prédica acuerdista. "Invité a Horacio Rodríguez Larreta a discutir sobre inflación, dólar y política productiva", afirmó ante este diario. A su lado estaba el jefe de Gabinete Juan Manzur y el director de la agencia de espionaje Agustín Rossi

En la otra punta se ubicó la tribu radical: los senadores Martín Lousteau y Luis Naidenoff, junto a Mario Negri. Un poco más atrás, en homenaje al perfil bajo que practican, estaban Ernesto Sanz y Jesús Rodríguez. 

La tercera vía, presente

Con Diego Bossio y Juan Manuel Urtubey, el sueño de la tercera vía también dijo presente. A Bossio lo acompañaba el economista Martín Rapetti. Urtubey incluso exponía su entusiasmo con la posibilidad de armar una PASO de cuatro precandidatos no alineados con el Frente de Todos, ni con Juntos por el Cambio. ¿Como quiénes? El cordobés Juan Schiaretti, él mismo, algún radical y una socialista santafesina que podría ser Monica Fein. 

Con la música anti-grieta impuesta por González, nadie quería ser señalado como el rupturista del intento de concordia. El expresidente, sin embargo, detalló los alcances de los pactos: "Deben ser compatibles con competir para ganar. No para ceder y perder". Y concluyó ante El Cronista que "los grandes acuerdos surgen de grandes crisis".

Mensaje a "Don Hugo" 

Desde el escenario, el español miró a Hugo Moyano a los ojos y lo llamó Don Hugo. Le recomendó, tal como pasó en un capítulo de los pactos de la Moncloa, que las paritarias se centren en la inflación proyectada y no en la pasada. Claro que la suba de precios en España era por aquel entonces bastante menor a la actual: en 1977 fue de 26%. 

"Si son 100 puntos, con más razón entonces", le respondió a El Cronista, ante la consulta sobre cómo aplicar esa receta en la Argentina. Y detalló: "Imagínese que el ministro de Economía decide que el descenso de la inflación será escalonado y por inflación objetivo: en cuatro años será, por ejemplo, del 15%. Cada año habrá un ajuste salarial por objetivo, con un elemento corrector de las desviaciones".

Durante su exposición, además González expresó "que Argentina tiene que redefinir su papel en el concierto internacional, porque hay una ruptura del modelo de globalización que generará nuevas formas y nuevas cadenas de suministros. Su definición sobre el futuro de los próximos cuatro años debe focalizarse sobre variables estratégicas como el litio, el gas natural de Vaca Muerta y el cobre. Esas variables, ¿la van a tener en cuenta para pelear o para construir un proyecto de país".

En su visita al país, según averiguó El Cronista, González ya se reunió con Alberto Fernández y Rodríguez Larreta. Un funcionario además reveló que el español de 80 años hoy se encontrará con Cristina Kirchner. El ex presidente europeo concluyó que "uno de los fracasos de la democracia representativa es de ineficiencia en el funcionamiento del poder político. Las grandes formaciones no deben quedar en la ensoñación de bloques antagónicos sino en la centralidad en la que se basa una verdadera convivencia libre y democrática".

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Al finalizar el encuentro, los representantes del G6 coincidieron en que los esfuerzos de la dirigencia argentina deben enfocarse en la construcción de un espacio de debate que permita alcanzar acuerdos básicos. Además, se destacó que Argentina tiene por delante una agenda de carácter local -la volatilidad macroeconómica, la creación de empleo para avanzar en la inclusión social, la generación de divisas, el desarrollo federal de las cadenas de valor, la transformación de las oportunidades en activos del país (energía, alimentos y minería)- que hacen prioritario la materialización de un gran acuerdo nacional.

La organización del evento estuvo a cargo de las entidades que conforman el G6: Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), la Cámara Argentina de Comercio (CAC), la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), la Sociedad Rural Argentina (SRA) y la Unión Industrial Argentina (UIA).

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