El economista Emmanuel Álvarez Agis analizó la coyuntura financiera y, pese a mantener una mirada crítica sobre el impacto del programa de Milei en la economía real, destacó la estrategia del Banco Central de priorizar la acumulación de divisas.

En diálogo con Ahora Play, el ex viceministro de Economía valoró el aprovechamiento del contexto externo, aunque advirtió sobre los costos recesivos de la actual política monetaria.

Para Agis, la dinámica actual responde a una combinación de factores externos y decisiones locales. “Creo que hubo una feliz coincidencia con el viento de cola internacional producto de la devaluación del dólar, que tiene más que ver con los errores de Trump que con otra cosa, combinado al mismo tiempo con un Banco Central que dice: ‘Bueno, ahora voy a comprar reservas’”, explicó al comienzo de la entrevista.

En esa línea, el consultor validó la decisión oficial de no dejar apreciar la moneda, sugiriendo que la alternativa hubiese sido peor para la competitividad cambiaria. “Es cierto que sin ese viento de cola tal vez la compra de reservas no hubiese sido tan cuantiosa, pero también es cierto que por suerte decidieron comprar reservas, porque en otro contexto tal vez la devaluación del dólar a nivel internacional hubiese llevado el tipo de cambio al piso de la banda”, aseguró.

Sin embargo, Agis detalló que este proceso no es indoloro y expuso lo que denominó un “trilema económico”.

“Había un trilema, que era buscar crecer, acumular reservas y bajar la inflación. Para los del gremio, es un sistemita de tres ecuaciones pero tiene solo dos variables independientes. Entonces vos podés elegir dos, pero la tercera la determina el sistema. Y creo que el Gobierno está eligiendo bajar la inflación, acumular las reservas y sacrificar la actividad”, sentenció.

El mecanismo para lograr esa acumulación, según el economista, se basa en una tasa de interés que asfixia el crédito y fuerza la liquidación de divisas. “La compra de reservas no responde únicamente al viento de cola, también responde a una política monetaria que estrangula y que obliga a las compañías o incluso a las provincias... a vender sus dólares rápido porque si no te comés el ‘carry’, digamos, como tenedor de dólares. Y si pasa eso, perdés mucho dinero”, graficó.

A pesar de los costos, el titular de la consultora PxQ concedió que la herencia de reservas netas negativas justificaba, en el corto plazo, esta priorización. “Creo que en este momento tal vez estoy de acuerdo en relegar la actividad económica porque el Banco Central estaba en una posición muy complicada, digamos, de 15.000 millones de dólares de reservas netas negativas que ahora pasaron a 12.000 millones en un mes. Es una velocidad interesante”, reconoció.

No obstante, encendió una luz de alerta sobre la sostenibilidad de bajar la inflación mediante la apertura comercial y el atraso cambiario, un método que calificó como “a lo Fate”.

“Me parece que en lo que sigue no podés seguir bajando la inflación ‘a lo Fate’. ¿Qué significa ‘a lo Fate’? No podés seguir bajando la inflación en base a una apertura que obviamente le pega muy fuerte a los precios de los transables, pero que en espejo le pega al empleo de calidad”, advirtió.

En este punto, mostró escepticismo sobre la capacidad del Ejecutivo para adaptar su dogma a las necesidades pragmáticas de un plan de estabilización. “Cuesta pensar que Milei vaya a tener la cintura teórica como para abordar esto como se tiene que abordar, que es con un programa de estabilización que tenga componentes heterodoxos para eliminar la inercia, que es lo que te está matando en materia inflacionaria”, opinó.

Asimismo, advirtió sobre la fragilidad del esquema ante un eventual cambio de vientos en Estados Unidos. “Si el dólar no se devalúa, revierten los flujos de capital hacia Estados Unidos y ya no tenés ese viento de cola divino que sube la plata, sube el oro, sube la cripto y un poquito sube el peso. Ahí es donde te encontrás en una situación complicada. Y no es que lo de Trump es, qué sé yo, un sesgo porque a mí no me gusta tanto su estilo. La Corte Suprema le acaba de dar un tiro en el medio de su programa económico”.

Agis también cuestionó la gestión del cepo cambiario, sugiriendo que una mayor restricción hubiera permitido proteger más la actividad. “Yo creo que fue un error abrir tanto el cepo... Por supuesto que si vos tenés ese drenaje, tenés que decidir una actividad muchísimo más baja para poder comprar reservas que si tuvieras un poco mejor seteadas las restricciones de esta economía, que son la de la cuenta capital y la de la cuenta comercial”, argumentó.

De cara a los próximos meses, pronostica que el Gobierno mantendrá el rumbo actual profundizando la recesión para blindar las reservas. “Lo que yo creo que va a hacer el Gobierno es poner la tasa a tope para comprarse todas las reservas que pueda, al mismo tiempo usar el tipo de cambio como un ancla inflacionaria... Y que entonces vamos a un trimestre muy malo de actividad, muy bueno de compra de reservas”, proyectó.

Para cerrar, el economista planteó cuál sería su hoja de ruta alternativa, aunque descartó que el oficialismo la adopte. “Creo que habría que ajustar un poquito apertura comercial y el control de cambios para poder aflojar un poquito la tasa. ¿Creo que el gobierno lo va a hacer? No”, concluyó.