

La economía argentina bajo la gestión de Javier Milei logró algo que sus defensores exhiben con orgullo y sus críticos reconocen a regañadientes: hizo crecer los sectores que generan divisas. Pero Emmanuel Álvarez Agis, economista y ex viceministro de Economía, advierte que ese logro viene con una contradicción que el propio mercado empezó a registrar.
“Si en algo no se le puede criticar es que su esquema macroeconómico logró que la economía argentina crezca, particularmente en aquellos sectores que generan dólares: el campo, la minería, el petróleo, el gas y la energía”, reconoció en una entrevista con Perfil.
El problema, apuntó, es que esos sectores “generan muchos dólares, pero muy poco trabajo”, mientras “el mercado laboral se está precarizando rápidamente” y la recuperación del consumo se posterga.
Esa tensión entre divisas y empleo es, para Álvarez Agis, el punto de quiebre del modelo. Y ese problema de sostenibilidad, subrayó, ya no es una proyección de analistas críticos: aparece “incluso en muchos reportes internacionales de fondos o bancos a los que solo les importa la probabilidad de cobrar los bonos que la Argentina emitió”.

Fuente: NA
El dilema que le plantea Milei a la oposición, según Álvarez Agis
Pensando en lo que pueda llegar a ocurrir en 2027, el economista indicó que si Milei perdiera las elecciones por factores como el deterioro del consumo, lo peor que podría ocurrirle al país sería un regreso a un esquema que descuide a los sectores exportadores para volcarse al consumo interno.
“Rápidamente tendríamos un fenómeno de mejora momentánea que terminaría estrangulado por el sector externo“, analizó.
La salida, cree el socio fundador de la consultora PxQ, no pasa por elegir entre dólares o mercado interno, sino por combinar ambos. “El arte está en combinar el crecimiento del mercado interno con el crecimiento de las exportaciones”, sostuvo.
Es un equilibrio que, ejemplificó, China logró después de su entrada a la OMC, y que Estados Unidos alcanzó en dos momentos históricos: el Estado de bienestar y la primera década posterior a Reagan.
Otro eje de su crítica a la actual gestión apuntó a la velocidad de la apertura económica. Álvarez Agis contó que, discutiendo el tema con un fondo extranjero, notaron que el proceso de apertura de Milei “es un proceso de cambio muy drástico en un tiempo demasiado corto, con un tipo de cambio que no protege a la industria y con una tasa de interés que dificulta que cualquier industrial se pueda plantear sacar un crédito para reconvertirse”.
En esa línea, planteó un contraste histórico con lo que ocurrió durante la última dictadura militar. “En ese proceso se tomaron 36 meses para abrir la economía argentina. Milei se tomó nada más que 12. Pero claro, Martínez de Hoz tenía la tranquilidad de que se podía tomar 36 meses porque sabía, o pensaba, que no iba a tener que enfrentarse con las urnas”, destacó.
Por último, el economista explicó los motivos por los que, considera, el oficialismo cuenta con el apoyo de buena parte de la clase empresarial pese a llevar adelante políticas que, en ocasiones, pueden perjudicar a la industria.
“Esta paradoja la explicaba (Michael) Kalecki, que decía que el empresario se sentía incómodo cuando no podía controlar la tasa de ganancia, cuánta es la cantidad de dinero con la cual se queda a fin de mes”, explicó.
“Y me parece que esa contradicción explica también por qué, en Argentina, los empresarios votan en contra del peronismo y a favor de Milei; al mismo tiempo, muestra cómo China puede crecer, desarrollarse, exportar y expandirse a escala internacional sin conflictos políticos ni distributivos. La razón no es solo el disciplinamiento de la mano de obra, que en China es fuerte; es también el control sobre la clase empresarial", completó.
















