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El Gobierno analiza los pedidos de los competidores para posponer la apertura de las ofertas para la privatización del Belgrano Cargas.

La apertura inicial estaba prevista para el 11 de noviembre, pero luego de múltiples pedidos de los competidores, desde los despachos oficiales todavía analizan la nueva fecha en la que se hará la apertura.

“No vemos un problema en darla”, confían desde el oficialismo.

La solicitud de los competidores se dio antes de que el principal competidor internacional conocido, Grupo México, anunciara que abandonaba la compulsa por las líneas argentinas. De hecho, se especula con que esta decisión pueda dar de baja dichas solicitudes.

La participación del grupo internacional fue contundente desde que, en su primera muestra de interés, dijeron que estaban dispuestos a invertir unos u$s 3000 millones en la red, la cual, según estimaban otros competidores, demandaba unos u$s 800 millones para su puesta a punto y optimización en tramos clave.

Sin embargo, desde el oficialismo aseguran que la decisión de posponer la apertura no se vincula con que el grupo conducido por Germán Larrea Mota se retire, sino que se desprende de pedidos de varios competidores por extender los plazos, fundamentalmente por motivos burocráticos.

Si bien desde el Gobierno aseguran que no pueden identificar a los competidores por la privacidad que garantiza el sistema utilizado, especulan que puede darse la conformación de otros consorcios a raíz de los distintos intereses que despertó la red por concesionarse.

Grupo México y el open access

Grupo México plasmó esta tarde que se bajaba por condiciones de los pliegos que consideraba perjudiciales para el negocio, como el open access (la posibilidad de que cualquier operador, que pague un canon, pueda poner su maquinaria en las vías), y la desintegración vertical de las compañías. Para la empresa, este esquema es costoso, demandaría subsidios y derivaría en el quiebre de las compañías.

Desde el Gobierno sostienen que no se sorprendieron por el planteo, ya que siempre Grupo México se opuso al open access, pero si por la manera, porque desde el oficialismo ratificaron en varias oportunidades que la cláusula se mantendría porque, según subrayaron, es una ley que fue aprobada por unanimidad. La red además conectaría con Chile, que ya mantiene este régimen de operación.

De hecho, consideran que es la mejor alternativa para aumentar la competitividad de la red y expandir la capacidad de carga ferroviaria que en Argentina está estancada y “no se desarrolló por tener operadores que no abastecieron la demanda” de transporte de carga, lo que no se tradujo en un sistema eficiente.

La oposición del open access del grupo no se reduce a Argentina, sino que también, apuntaron desde el oficialismo, se opuso a su implementación en México. El grupo empresario mantuvo más temprano este año reuniones en el marco de la Argentina Week en Nueva York reuniones con representantes del Gobierno nacional, quienes les ratificaron que el sistema no se sacaría.

Algo similar ocurrió con la integración vertical, que estaba anunciada desde un primer momento con la venta de las partes (vías, material rodante y talleres) por separado.

Desde el Gobierno son optimistas respecto de la evolución de la licitación ya que supieron de varias compañías que se manifestaron interesadas en la licitación, entre ellas la estadounidense Wabtec, el consorcio de cerealeras, Grupo Roggio y varias mineras, como Río Tinto, Glencore, Vicuña, entre otras, ya sea de manera directa o indirecta.