A prueba y error. El Gobierno quedó convencido que criticar a los participantes de la marcha del 18F fue contraproducente, al punto que fogoneó la convocatoria que ya teme masiva, a un mes de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Entonces la Casa Rosada redireccionó sus ataques hacia el corazón del Poder Judicial, su enemigo desde la frustrada reforma que impulsó Cristina Fernández de Kirchner y la multiplicación de causas que salpican al oficialismo, comenzando por la propia Presidenta. Por eso no pasó desapercibido ayer que el apoderado del Partido Justicialista, el diputado Jorge Landau, advirtiera con recusar a los jueces que participen de la protesta "por intervenir en cuestiones políticas".

En todo el día, ningún ministro con despacho en Balcarce 50 desmintió o minimizó la amenaza de Landau, avalada desde un completo silencio oficial, que se viralizó desde su cuenta de Facebook. "Me pregunto si los jueces que participen de la marcha habrán meditado respecto a la actitud que tomarán cuando sean recusados por intervenir en cuestiones políticas llevadas a su consideración por los mismos dirigentes pol¡ticos opositores que son habituales litigantes ante sus estrados", cuestionó el diputado, luego de aclarar que "los ciudadanos tienen derecho a manifestarse".

Landau continuó preguntándose: "¿Habrán pensado en lo que significa la independencia del Poder Judicial y que con esas acciones partidizan su actividad judicial?". La polémica no tardó en encenderse

Desde Entre Ríos, el gobernador Sergio Urribarri echó más leña al fuego. "Algunos fiscales, los que convocan a la marcha, son movilizados por cuestiones personales y no por el bien común. Más que marchas y polítiquería deberían ponerse a trabajar", reprochó el presidenciable K, siguiendo la nueva estrategia defensiva K.

"Muchos alimentaron la marcha, siendo un reclamo legítimo pero aprovechado por actores de la político. Pareciera que algunos de los nuestros trabajan para el enemigo", fue la cruel confesión de un importante dirigente cristinista. Por eso parte del oficialismo abrazó de inmediato la movida de Landau, un avezado armador de tácticas jurídico-electorales K, de la mano del ideólogo de la superestructura K, el secretario de Legal y Técnica, Carlos "Chino" Zannini. El indisimulado objetivo es politizar a los supuestamente apolíticos organizadores. "Golpea el corazón de la estrategia de ellos de mostrar una marcha independiente cuando es un claro gesto opositor", coincidían, antes de enumerar los dirigentes que vienen confirmando su asistencia.

No obstante, en la Rosada ayer intentaban desligarse, al negar una coordinación con el diputado para instalar la advertencia, al describirla como "su postura personal", si bien nadie la contradecía. Incluso en algunos despachos pronosticaban que hoy no sería avalada por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, en su matutina conferencia de prensa. Sin matafuegos, una paradoja difícil de esquivar sobrevuela la crítica de la "partidización" del tercer poder del Estado: el beneplácito oficial ante el colectivo "Justicia Legítima". Igual la amenaza quedará flotando en el aire.

Uno de los organizadores, el fiscal federal Guillermo Marijuán, replicó ayer la advertencia con otro argumento. "Pensar en un absurdo tan grande de una recusación general por concurrir a un homenaje sería como suponer que también deberían apartarse a los magistrados que fueron al velorio del doctor Nisman", recriminó el titular de la Fiscalía Federal Nº9.