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Las empresas en México enfrentaron mayores riesgos fiscales y operativos debido a inconsistencias entre los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI) y los flujos de pago, lo que ha derivado en retrasos en cobros y afectaciones al flujo de efectivo, dijo Santiago de la Lama, gerente de desarrollo de negocios en TreviPay a El Cronista.
El directivo explicó que el problema ya no se limita a la emisión correcta de la factura, sino a la falta de coherencia entre toda la operación.
“El riesgo ya no está en el CFDI en sí, sino en las inconsistencias que se generan alrededor. Todo tiene que contar la misma historia”, advirtió.
En ese sentido, señaló que cuando la facturación, el cobro y la operación no están alineados, las empresas pueden enfrentar fricciones operativas, observaciones fiscales e incluso dificultades para concretar el cobro.
Procesos manuales y errores frenan el cobro
Uno de los principales retos que enfrentan las compañías en el país es que aún prevalecen procesos manuales en la gestión de facturación, lo que incrementa la probabilidad de errores.
“Si la factura no está bien hecha con todas las normas que pide el SAT, es muy difícil poder cobrar”, explicó De la Lama.
Agregó que, en su experiencia, muchas empresas siguen utilizando herramientas básicas como hojas de cálculo para emitir facturas, lo que retrasa los procesos y eleva los días de cobro.
“Todavía hay empresas grandes que mandan Excel como factura, cuando ya existe tecnología para automatizar estos procesos”, comentó.
Esta falta de automatización provoca demoras en pagos, inconsistencias en datos y una mayor exposición a revisiones fiscales.
Pagos internacionales elevan riesgos regulatorios
El riesgo se amplifica en operaciones transfronterizas, especialmente para empresas mexicanas que venden en Estados Unidos, donde el cumplimiento normativo es más estricto.
De la Lama explicó que en ese mercado existe una revisión profunda de los compradores comerciales, incluyendo validaciones contra listas de sanciones y actividades restringidas.
“Si no tienes controles desde el inicio, puedes enfrentar penalidades del gobierno estadounidense, lo que impacta tu reputación, tus operaciones y tu flujo de efectivo”, advirtió.
Además, indicó que el cumplimiento ya no debe verse como un proceso aislado, sino como un elemento central dentro del ciclo completo de negocio, conocido como order to cash.
Fragmentación tecnológica agrava el problema
Otro de los factores que incrementa estos riesgos es la fragmentación en las soluciones tecnológicas que utilizan las empresas, ya que muchas operan con sistemas separados para alta de clientes, otorgamiento de crédito y facturación.
“Hay empresas que tienen una solución para cada proceso, pero no se comunican entre sí. Todo debería estar conectado desde el inicio hasta el pago”, explicó.
Esta desconexión genera errores, retrabajos y una menor visibilidad sobre el flujo de efectivo.
Retail y manufactura, los más expuestos
De acuerdo con el especialista, sectores como el retail y la manufactura son los más vulnerables a estos errores debido al alto volumen de transacciones y al rezago en adopción tecnológica.
En el caso del comercio minorista, los errores en cantidades o características de productos pueden derivar en facturas incorrectas y retrasos en pagos. Mientras que en manufactura, la baja digitalización de procesos complica la integración de sistemas.
Pymes aceleran adopción tecnológica
En contraste, las pequeñas y medianas empresas han mostrado mayor dinamismo en la adopción de soluciones tecnológicas, impulsadas por la necesidad de mejorar sus procesos y mantenerse competitivas.
El directivo destacó que el crecimiento de fintech en México ha facilitado el acceso a herramientas de crédito, factoraje y automatización de pagos.
“Hoy la competitividad ya no está en el producto, está en el proceso. Las empresas que adopten tecnología son las que van a sobrevivir”, afirmó.
Finalmente, subrayó que, en un entorno económico global complejo, las empresas deben enfocarse en reducir fricciones en sus procesos de pago, mejorar la experiencia de sus clientes y fortalecer sus controles para evitar riesgos fiscales y financieros.















