En contraste con el mayor ingreso de divisas que genera el alza del precio del barril de petróleo para la economía argentina, un informe de la Sociedad Rural Argentina (SRA) advierte que la suba del combustible líquido como del gasoil y los fertilizantes ya está encareciendo la campaña en curso.
Si el escenario internacional persiste, podría elevar con más fuerza los costos de la próxima cosecha, aseguró el informe elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de la entidad.
Desde el inicio del conflicto, los mercados internacionales registraron fuertes aumentos en productos estratégicos para el agro. El precio del petróleo subió entre 42% y 50%, mientras que en Argentina el gasoil grado 2 aumentó alrededor de 22%.
Al mismo tiempo, la urea —fertilizante clave para los cultivos— se encareció 36% a nivel internacional y cerca de 42% en el mercado local.

Según el informe, el principal canal de transmisión hacia el agro argentino es el energético, debido al peso que tiene el combustible en las tareas de cosecha y en la logística hacia los puertos exportadores.
El gasoil representa aproximadamente el 15% del costo de cosecha y cerca de un tercio del costo del transporte de cargas.
Con el incremento registrado en el combustible, la entidad estima que los costos de cosecha ya aumentaron alrededor de 3,3%, mientras que los fletes agrícolas subieron entre 6% y 7%.
Más lejos, mayor impacto
El aumento del transporte impacta de manera desigual según la distancia de las zonas productivas a los puertos. De acuerdo con el relevamiento de la SRA, un flete de 300 kilómetros pasó de unos u$s 35 por tonelada a u$s 38, mientras que en trayectos de 1100 kilómetros el costo subió de u$s 70 a u$s 75 por tonelada.
Este encarecimiento también reduce el precio efectivo que recibe el productor. En establecimientos ubicados a 300 kilómetros del puerto, el flete en el caso de la soja pasó de representar 11% a 12% del valor, mientras que en el maíz —cultivo de menor precio por tonelada— la incidencia aumentó de 20% a 21%.
Fertilizantes más caros y alerta para el trigo
El segundo canal de impacto es el encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados, impulsado por la suba del gas natural, insumo clave en su producción. La urea registró los mayores aumentos, mientras que los fertilizantes fosfatados tuvieron variaciones más moderadas: DAP +4,6% y MAP +1,5%.
Si el escenario internacional se mantiene, el informe advierte que el efecto más fuerte se trasladará a la campaña fina 2026/27, especialmente en el trigo. En ese caso, el costo de producción podría subir entre 9,5% y 11%, dependiendo de la distancia del establecimiento a los puertos.
En términos concretos, el incremento implicaría unos u$s 58 adicionales por hectárea, compuestos por u$s 39 por fertilización nitrogenada y u$s 19 por mayores costos de gasoil y transporte.
Un factor externo que presiona
La SRA advierte que la magnitud final del impacto dependerá de la duración del conflicto internacional y de su coincidencia con las decisiones productivas del sector.
Mientras que en la campaña actual el efecto se concentra en cosecha y logística, una prolongación del escenario podría trasladar la presión de costos a la próxima siembra, especialmente en cultivos como maíz y trigo, más sensibles al peso del transporte y de los fertilizantes.
Desde la FADEEAC indicaron que la velocidad de los aumentos no tiene precedentes ya que en todo 2025 el gasoil acumuló una suba del 45% (frente a un IPC del 31,5%) y en apenas 20 días de marzo los incrementos ya superaron en un tercio esa cifra anual.
Según indicaron, cada aumento del 10% en el gasoil eleva los gastos operativos en un 3,5% agrega preocupación a un contexto de “márgenes reducidos y la baja actividad en muchos rubros”.
Los transportistas advirtieron que la situación local se agrava por la falta de mecanismos para desacoplar los precios internos de los internacionales. Al mismo tiempo, destacaron que este escenario ocurre en un momento de crecimiento en la producción de petróleo local, como la de Vaca Muerta.
















