TENSIÓN

El campo consideró "disparatada" la advertencia sobre suba de retenciones

Rechazo unánime a los dichos de la secretaria de Comercio Interior, Paula Español. Los dirigentes agropecuarios reclaman diálogo y recrear el clima de confianza, condiciones básicas para invertir y generar empleo.

Las entidades representativas del campo reaccionaron muy duro ante la nueva amenaza del Gobierno de incrementar las retenciones a productos clave en el perfil agroexportador del país.

Tras conocerse las declaraciones de la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, alegando que el Gobierno tiene "en análisis" un aumento de retenciones, con el fin de "cuidar los precios" en el mercado interno, dirigentes de distintas organizaciones sectoriales salieron a responder y calificaron de "disparatada" la idea de avanzar en ese sentido, en estos momentos. 

"Este juego de anuncios disparatados y reuniones inconducentes con planteos repetidos, sólo destruyen la confianza, el principal activo para un programa económico que permita bajar la inflación", aseguró Daniel Pelegrina, titular de la Sociedad Rural Argentina.

El dirigente agropecuario sostuvo que este tipo de declaraciones "afecta seriamente a la producción y el trabajo de los argentinos" y pidió que "rápidamente" salgo otro vocero del Gobierno a "aclarar lo que sería un nuevo error garrafal".

Así, elípticamente Pelegrini hizo alusión a la pulseada interna que se observa en el Gobierno, caracterizados por la prensa como halcones y palomas.

En el primer grupo, en el que revistaría Español, se encolumnan quienes buscar profundizar el enfrentamiento con el empresariado y expresan más acabadamente el ideario del kirchnerismo.

Entre las palomas, en cambio se cuentan los funcionarios más dialoguistas, con un perfil más técnico que político, e identificados con la postura menos confrontativa del Alberto Fernández de los primeros meses de Gobierno, como la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca Bocco, o el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.

Como fuera, lo cierto es que el rechazo de los dirigentes agropecuario se hizo oír con fuerza durante toda la jornada. 

El presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto, se preguntó si eran conducentes "nuevamente declaraciones de este tenor". Y aclaró: "

Estos dichos intempestivos enervan a nuestros productores, generan preocupación y acrecientan la grieta

". 

Iannizzotto agregó que en las entidades del campo ya saben que "el kirchnerismo apela a ese doble discurso de amenaza que dista de la política de diálogo que predica".

Para el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto "estos dichos intempestivos enervan a nuestros productores, generan preocupación y acrecientan la grieta"

Jorge Chemes, titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), explicó por su parte, que medidas como las propuestas por la funcionaria "atentan contra la confianza del sector".

Confianza es hoy la palabra clave, que aducen desde distintos espacios toda vez que el Gobierno intenta avanzar para poner los precios en un corset, con métodos ya probados y fracasados, cada vez que dice "defender la mesa de los argentinos".

"Justamente ayer en la reunión de la Mesa de Enlace con el ministro de Agricultura, Luis Basterra, hablábamos de que hay que crear un marco de confianza para que se puedan llevar adelante diferentes proyectos, y en menos de 24 horas aparecen estas declaraciones que son una contradicción total", alertó Chemes. 

"Es muy difícil llevar adelante un proyecto con dos posiciones tan contrapuestas y tan contradictorias", señaló al respecto el dirigente entrerriano.

En el mismo sentido, Pelegrina recordó que cuando se implementaron estas políticas, fracasaron. "Está demostrado que estas medidas no lograron el efecto buscado. Cuando las aplicaron, el consumo de carne bajó 10% y el precio estuvo 50% arriba del promedio inflacionario hacia el final, porque la producción bajó drásticamente", destacó.

En declaraciones radiales más temprano, Paula Español había afirmado estar "preocupada por el dato de que una familia necesite $ 60.784 para no ser pobre", tal como informó el INDEC el jueves.

Por si quedaban dudas, la funcionaria admitió: "Nos preocupa la inflación. Y las presiones en el precio de los alimentos las tiene todo el mundo. La Argentina produce alimentos y los exporta.

El problema es desacoplar los precios de exportación del precio interno".

Para algunos dirigentes del sector, este análisis erra en el diagnóstico. Por ejemplo, la carne vacuna sube de precio pero no porque se exporte. De hecho, en el mercado interno se consumen cortes que no se exportan. Los precios aumentan porque subió el precio del maíz y eso hace que los productores retengan hacienda para alimentarla a pasto, por una cuestión de costos. Esto termina reduciendo la oferta de animales, y en consecuencia sube el precio,

Por su parte,

Horacio Salaverri,

presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), subrayó: "Hemos dicho hasta al cansancio que

si no se revisa la cadena y especialmente la parte impositiva, jamás se van a modificar los precios locales

de las mercaderías".

En su opinión, lo que motiva estas iniciativas es la falta de recursos en el sector público. "Indudablemente, el trasfondo de todo esto es un tema recaudatorio, no se trata de morigerar precios sino de recaudar. Lo único que se hace con las retenciones es perjudicar al productor y no se va a lograr absolutamente nada con los precios de la canasta familiar", enfatizó Salaverri. 

Y dijo que el Gobierno no es consciente del clima de "tensión" que producen este tipo de amenazas en los productores agropecuarios. "No están dadas las condiciones para tirar de la cuerda o hacer declaraciones totalmente irresponsables", remató.  

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