A días de que comiencen las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Tailandia, la entidad presidida por Ajay Banga recortó las proyecciones de crecimiento para Argentina.
El Banco Mundial espera que este año el PBI crezca 2,1%, más de un punto menos que los 3,6% que esperaba que creciera en sus estimaciones previas.
Para 2027 también recortó sus proyecciones de 3,7% a 3%, mientras que para 2028 fijó su estimación en 3,5%.
“El PIB real en 2024 se situó un 0,4% por debajo de su nivel de 2011, mientras que se espera que el PIB real en 2027 sea un 9,9% superior a su nivel de 2024″, observaron desde el organismo.
A pesar del recorte a la baja, el organismo destacó que Argentina encadenaría un segundo año consecutivo de suba.
También destacó que la consolidación fiscal y las reformas estructurales “se traducirá en tres años consecutivos de crecimiento del PIB por primera vez en casi dos décadas”.
En otra línea, destacó que el país consolide la estabilidad macroeconómica y recupere la confianza en los mercados, de la mano de una baja del riesgo país y la acumulación de reservas.
“Argentina se encuentra en medio de reformas sustanciales y se proyecta que se expanda durante tres años consecutivos (2025-2027) por primera vez en casi dos décadas, con un impulso derivado del ajuste fiscal, reformas tributarias y laborales, una economía más abierta y su Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Estas medidas han ayudado a reducir significativamente el riesgo soberano”, sostuvo el informe.
Además del RIGI, el Banco Mundial elogió los acuerdos firmados con Estados Unidos y la Unión Europea, y la agenda de reformas, en particular la laboral que, consideraron, va a “mejorar el clima de negocios y el entorno regulatorio respaldan las perspectivas para la inversión”.
Argentina atraviesa un debate sobre la actividad, luego de que la economía registrara una caída del 2,9% en julio.
El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo al respecto: “Si se mira el EMAE desestacionalizado, claramente está dando un nivel de volatilidad que no refleja la realidad. Están habiendo cambios estructurales en la economía y muestra un mes que sube y otro que baja. No se necesita entender mucho de economía para darse cuenta que no es posible que la economía suba un mes 25%, al mes siguiente baje 32%, al mes siguiente suba al 24%”.
“Cuando se mira la tendencia ciclo, van 29 meses de crecimiento. Lo que sí es cierto es que ahora se está creciendo a un ritmo menor al que veníamos creciendo antes. Ahora estamos creciendo al 0,2% mensual. Es razonable dados estos shocks. Hubo pymes que tuvieron que pagar la energía sustancialmente más cara de lo que se imaginaban hace seis meses”, agregó.
Argentina en el shock
El Banco Mundial hace hincapié en el shock internacional de precios que implicó la volatilidad en la energía a nivel mundial.
En particular, el shock se encuentra con una América Latina con presupuestos ajustados, prioridades fiscales contrapuestas y elevados costos de interés.
El contexto forzó a los países a focalizar la asistencia con asignaciones calibradas de recursos para “salvaguardar la sostenibilidad fiscal a largo plazo”.
En el caso de los productores de petróleo, el Banco Mundial subrayó que estos aprovechan el rol de sus empresas estatales, como es el caso de Petrobras o YPF.
Para el organismo, las empresas públicas integradas verticalmente “proporcionan un mecanismo inicial de estabilización” con sus estrategias iniciales de fijación de precios comerciales para hacer de amortiguadores y moderar los “picos geopolíticos”, ayudando a crear transiciones estables para los consumidores.
Tanto Argentina como Brasil también usaron la política tributaria para amortiguar. Ambos países “han recalibrado impuestos a los combustibles líquidos y los gravámenes federales programados para gestionar el ritmo de los ajustes minoristas, protegiendo a los usuarios finales”.