Deuda

Duro comunicado de los bonistas que entraron al canje: "Faltan políticas creíbles"

El Ad Hoc Exchange Bondolders Group cuestionó el cepo, congelamiento de tarifas y control de precios. Alertan por la prolongación del acuerdo con el FMI.


Uno de los grupos de bonistas que aceptaron la reestructuración de deuda de Martín Guzmán el año pasado, el Ad Hoc Exchange Bondholder Group, emitió un duro comunicado sobre la situación económica de Argentina donde aseguran hay un deterioro de la situación macroeconómica y citan el cepo, control de precios y el congelamiento de tarifas como medidas adversas. Abogaron por un acuerdo con el FMI y advirtieron que en Argentina "no faltan dólares sino políticas creíbles", según el grupo que es asesorado por Dennis Hranitzky, un ex abogado de Paul Singer, dueño del principal fondo litigante contra la Argentina tras el default de 2001.

"Las malas decisiones políticas están socavando las posibilidades de una recuperación sostenible", plantearon los tenedores de bonos que entraron a un nuevo canje hace cinco meses por más de u$s 65.000 millones. Citan los controles de precios, las tarifas congeladas y el cepo de acceso a las divisas como "paliativos a corto plazo que están destinados al fracaso y solo acumulan problemas mayores en el futuro". 

El grupo, integrado por 18 fondos de inversión, participó de la negociación de deuda de 2020. Ya tenían en su poder bonos reestructurados de los canjes de 2005 y 2010, sostiene que el Gobierno debería "anclar las políticas económicas en torno a un marco macroeconómico coherente con el apoyo del FMI" y aseguran que hay viento de cola por los precios de los commodities y el repunte global por la salida de la pandemia. "Todo lo que falta son políticas creíbles y claramente comunicadas".

"Con una reestructuración de varias décadas de su carga de deuda externa a bajas tasas de interés, los precios de las materias primas agrícolas cerca de máximos históricos y un repunte natural de la actividad económica desde los mínimos pandémicos, Argentina debería beneficiarse de vientos de cola significativos", plantearon los bonistas reestructurados.

Como uno de los puntos negativos muestran el primer saldo deficitario de la balanza comercial en diciembre, aunque para los economistas ese resultado fue transitorio por la caída de exportaciones vinculada a medidas de fuerza y una suba de importaciones del 25% que fue alta para cubrirse de las expectativas de devaluación.

Los bonistas señalan que "la evolución de la cuenta de capital está resultando aún más desalentadora, ya que los argentinos han mostrado poca fe en las políticas de su gobierno y claman por los billetes en dólares estadounidenses". Hacen foco en que las compras de dólares de los residentes "drenaron $5.750 millones de las reservas del Banco Central". Por las mayores restricciones, en los últimos meses del año esa salida fue decreciente. En diciembre las compras para atesoramiento alcanzaron los u$s 157 millones.

En cuanto a las reservas, señalan que "solo demostrando la capacidad de acumular reservas, Argentina podrá detener la fuga de capitales". Los bonistas apuntan que hay 130 mil millones de dólares en billetes circulan dentro del país y los argentinos tienen activos externos netos de 300 mil millones de dólares. "No carece de dólares sino de un marco de políticas creíble que desencadene el retorno de estos dólares al sistema financiero", indicaron en su evaluación.

Los integrantes del grupo Ad Hoc volvieron a reclamar un programa económico de mediano plazo, como lo hacían durante los meses que duró la negociación del canje de deuda. Allí marcan la necesidad de un ajuste fiscal para que los déficits no se cubran con emisión y sigan alimentando a la inflación. "El pronóstico de inflación del 29% del gobierno para 2021 no es creíble", sostiene el grupo que se remite a las estimaciones de economistas privados de una inflación superior al 45%. El ministro de Economía, Martín Guzmán, aseguró que busca alinear expectativas y reconoció el problema de la emisión. En ese mismo sentido, el fin de semana planteó que se necesita mantener la prudencia fiscal.

El duro comunicado lista "la reciente lista de errores de política y cambios de sentido" sobre las exportaciones de maíz y trigo, la reestructuración de la deuda de YPF y las tarifas congeladas en electricidad, gas y otros servicios. "Todo erosiona la confianza".

"Un acuerdo del FMI que se necesitaba desesperadamente se ha subordinado a la política", aseguran los bonistas, que se hacen eco de una nota publicada por el Financial Times donde asegura que Cristina Fernández quiere que se posponga el acuerdo. "El Gobierno parece estar considerando seriamente posponer un acuerdo con el FMI para tener la libertad de continuar con sus políticas insostenibles por más tiempo", indican, aunque las declaraciones públicas Guzmán y Alberto Fernández sostienen que se busca un acuerdo antes de mayo.

Para los bonistas, el rendimiento de los títulos demuestra la falta de confianza. Los nuevos papeles de la Argentina se acercan al 16% mientras que Paraguay emitió recientemente bonos a 12 años con un rendimiento del 2,74%, ejemplifican.

"El capital para financiar el crecimiento y aliviar la pobreza requiere un riesgo país bajo que solo puede provenir de buenas políticas y comunicaciones claras con los mercados", aseguraron los tenedores que ya habían reestructurado bonos en 2005 y 2010. El trasfondo del comunicado es el temor a volver a caer en un canje en los próximos años. "Argentina aún tiene que empezar a tomar en serio los compromisos que asumió con los acreedores durante las negociaciones de la deuda, y el costo de este fracaso no podría ser más claro", advirtieron.


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