En esta noticia

Las importaciones desaceleraron, pero los chinos dieron el gran salto adelante.

En diciembre, las compras al extranjero mostraron el salto interanual más bajo de 2025, luego de los incrementos más fuertes observados en la previa a las elecciones. Sin embargo, los autos chinos y los productos de consumo que llegan por plataformas como Shein o Temu tuvieron subas muy altas. Por qué y cómo sigue.

Los autos eléctricos chinos desembarcan en el mercado argentino
Los autos eléctricos chinos desembarcan en el mercado argentinoAndrew Angelov

La desaceleración de las importaciones en diciembre dejó una señal clara tras varios meses de fuerte expansión, aunque convivió con dos fenómenos que siguieron marcando el pulso del comercio exterior argentino: el ingreso masivo de vehículos de origen chino y el crecimiento sostenido de las compras vía courier.

En el último mes del año, las importaciones totalizaron u$s 5596 millones y crecieron apenas 3,5% interanual, el registro más bajo de 2025 y sensiblemente inferior al 6,6% observado en noviembre. El dato confirmó que el impulso excepcional del período previo a las elecciones de octubre empezó a quedar atrás.

Los autos “vuelan”

Dentro de ese número agregado, algunos rubros volvieron a destacarse con fuerza. Las importaciones de vehículos automotores aumentaron 55,6% interanual en valores, impulsadas en buena medida por el régimen de reducción de aranceles para autos eléctricos e híbridos. En ese marco, las importaciones de vehículos chinos se dispararon 808% interanual: pasaron de apenas 925 unidades en diciembre de 2024 a más de 8400 unidades en diciembre de 2025. Se trata de un fenómeno que dejó de ser marginal y que empieza a alterar tanto la dinámica del mercado automotor como la estructura de las importaciones de bienes de consumo durable.

Otro dato que ayuda a entender el nuevo mapa importador es el avance del canal courier. Aunque suele relativizarse en el debate público, hoy explica entre el 8% y el 10% de las importaciones de bienes de consumo. En el acumulado del año, las compras vía courier crecieron 274%, al pasar de u$s 239 millones en 2024 a u$s 894 millones en 2025. En términos absolutos, fue uno de los rubros que más aportó al crecimiento de las importaciones totales, reflejando cambios en los hábitos de consumo, en la logística comercial y en los modelos de negocio de muchas empresas.

La pregunta central, entonces, no es si las importaciones se frenaron en diciembre, sino por qué crecieron tanto antes. Parte de la respuesta es estacional. Elisabet Bacigalupo, de la consultora Abeceb, señala que “septiembre y octubre suelen ser, históricamente, meses altos para las compras externas, y 2025 no fue la excepción.” En esos meses, las importaciones medidas en valor FOB rondaron los u$s 7100 millones mensuales, apenas por encima del promedio de los meses previos, cercano a u$s 6500 millones. En noviembre y diciembre, en cambio, el flujo suele retraerse y ser más bajo, en torno a los u$s 5000 millones.

Relación histórica

Históricamente, la relación importaciones/PBI en dólares ronda el 11%, pero hoy las cantidades importadas en algunos sectores crecen muy por encima de ese parámetro. La elasticidad se ubica entre 3 y 4: por cada punto que crece el PBI, las importaciones aumentan entre tres y cuatro puntos. Para 2026, con un crecimiento del PBI del 4%, se proyecta un aumento de cantidades importadas del 10% al 12%, con un saldo comercial todavía positivo, de u$s 9.000 a u$s 10.000 millones.

En 2025, a la estacionalidad se sumó un factor coyuntural decisivo: el adelantamiento de importaciones en la previa electoral. En los meses anteriores a las elecciones de octubre, muchas empresas aceleraron compras externas ante la incertidumbre política y la posibilidad de un cambio de escenario económico en caso de una derrota de Javier Milei. En ese contexto, el tipo de cambio relativamente estable funcionó como incentivo adicional para anticipar operaciones que, en condiciones normales, se hubieran concretado más adelante.

Ese adelantamiento estuvo acompañado por esquemas de financiamiento que incluyeron la compra de dólares en el Mercado Único de Cambios (MULC) por parte de personas humanas y su posterior utilización para pagar importaciones mediante mecanismos financieros vinculados al contado con liquidación. El resultado fue una presión adicional sobre la demanda de divisas en el período preelectoral, que alimentó tanto el volumen importado como la volatilidad cambiaria de esos meses.

Menor incentivo

Con el resultado electoral ya definido, ese incentivo se diluyó rápidamente. Desde el Banco Central ofrecen una lectura en esa línea: más que una desaceleración en diciembre, lo que ocurrió fue una fuerte aceleración en los meses previos. La dinámica del mercado de cambios observada en enero, agregan, confirma un escenario más equilibrado, sin las tensiones propias del “susto electoral” y con menor necesidad de adelantar operaciones.

Bacigalupo subraya que “en cualquier caso, la desaceleración de diciembre no implica un cambio de tendencia estructural”. “Las importaciones siguen respondiendo a factores de fondo: una economía más abierta que en años anteriores, mayor disponibilidad de crédito comercial y una elevada elasticidad respecto del crecimiento del PBI”, destaca.

Así, el menor crecimiento interanual de diciembre refleja menos un freno genuino y más el cierre de un ciclo excepcional, marcado por la combinación de estacionalidad y adelantamiento de operaciones por motivos electorales. Hacia adelante, el desafío será que la dinámica importadora se acomode a un sendero más estable, sin los picos asociados a la incertidumbre política y financiera, y compatible con un equilibrio externo sostenible.