1930-2021

Revolución productiva, pobreza e inflación: luces y sombras de los gobiernos de Menem

A los 90 años murió el ex presidente que, pese a que prometió "salariazo y revolución productiva", al asumir dio un giro en la dirección de la política económica y viró hacia el neoliberalismo. Cómo fue la inflación, la actividad económica, los sectores que más se beneficiaron y los que perdieron.

 A los 90 años murió el ex presidente Carlos Menem, un dirigente que sorprendió al asumir su mandato por aplicar un programa económico neoliberal, completamente inesperado. Durante la campaña presidencial de 1989 el líder peronista había prometido "salariazo y revolución productiva", pero al asumir con un amplio conjunto de reformas cambió rotundamente la dirección de la política económica que estuvo signada por: apertura económica, privatizaciones, desregulación, tipo de cambio fijo y corrección del déficit fiscal.


En un contexto de hiperinflación luego de intentar corregir el fenómeno durante el primer año de gobierno con el Plan Bonex que consistió en absorber dinero circulante que estaba en plazos fijos a través de la emisión de bonos que se les entregaban a los ahorristas, se sancionó en 1991 la Ley de Convertibilidad.

Esta regla monetaria conocida popularmente como el "1 a 1" porque con un peso se conseguía un dólar, tuvo como objetivo utilizar un tipo de cambio fijo como ancla nominal de precios. En concreto, este régimen cambiario era una caja de conversión por la que la base monetaria estaba respaldada en moneda extranjera. La única forma en la que se podía emitir dinero era consiguiendo dólares que aumenten las Reservas del Banco Central.

Domingo Cavallo, cuarto ministro de Economía de Menem, y quien propuso la Convertibilidad para finalizar abruptamente con la inflación, acompañó la medida con un programa de privatización de empresas estatales -que fue fundamental para tener divisas y sostener el tipo de cambio- con el argumento que de esa manera se revertiría el desequilibrio fiscal y la brecha externa. Las privatizaciones de mayor dimensión fueron: la de ENTel, empresa telefónica, Gas del Estado, Aerolíneas Argentinas, los ferrocarriles, YPF y canales de televisión como Canal 11.

Inflación:

Cuando el riojano llegó al poder, Argentina experimentaba su segunda hiperinflación con subas de precios que entre enero y marzo de 1990 alcanzaron el 2314%. Desde que se aplicó la Ley de Convertibilidad, Cavallo consiguió a través de un shock contener la inflación, que en los primeros 12 meses fue del 25%, para febrero de 1995 tocó el 0% y en los meses siguientes se registró deflación.

Entre 1999 y 2001 mientras el PBI se contraía, el proceso deflacionario se acentuó. Al anunciarse el default de la deuda externa y la devaluación en el primer semestre de 2002 el tipo de cambio se triplicó y como esta suba se trasladó a los precios la inflación aumentó 25,6%.

Actividad económica:

Una vez que el régimen de Convertibilidad había obtenido resultados contundentes en términos de estabilización de precios, comenzó a expandirse el Producto Interno Bruto (PBI), impulsado por el consumo interno y el aumento de la inversión y así transcurrió la "etapa de oro" del gobierno de Menem entre 1991 y 1994.

En los primeros diez años de gobierno el PBI aumentó un 50% y llegó a 288.194 millones de dólares en 1998, año en el que comenzó la caída que tuvo un piso en 2002 cuando el PBI se desplomó 10,9%. En el medio, la crisis del Tequila en 1994, que impulsó en Argentina la presión sobre el dólar y obligó al BCRA a vender millones de dólares por la fuga de capitales, hizo que el PBI de contraiga.

Si se analiza el PBI per cápita, se puede ver como durante la etapa de oro y una vez superado el Efecto Tequila tuvo una gran expansión, pero desde 1998 el régimen entró en una crisis definitiva con desaceleración del crecimiento.

Los grupos económicos que más crecieron fueron los sectores exportadores como el siderúrgico, las actividades petroleras, agro-industriales y minería que creció un 39, 65%. El sector automotriz, por ejemplo, produjo 305.000 unidades promedio, un 79% por encima de la década del ochenta. En contraposición al avance y expansión de actividades intensivas en recursos naturales, la actividad manufacturera tuvo un retroceso del 4, 33% por la apertura comercial y el valor del tipo de cambio.

Salarios:

Los salarios durante la primera etapa de La Convertibilidad elevaron su poder adquisitivo un 28% gracias a la fuerte disminución de la inflación. La crisis de Tequila detuvo la dinámica y redujo el valor real en más de la mitad entre mayo de 1994 y octubre de 1996. Durante la crisis final, los ingresos tuvieron una nueva caída: entre 1998 y 2001 el costo salarial real de los trabajadores registrados cayó un 0,4% y el salario real de los trabajadores no registrados un 3,7%, según datos del INDEC.

El salario real entre 1989 y 1999 registró una caída de tres puntos, sin embargo, si se incluye el impacto de la crisis por la finalización del régimen de convertibilidad esa caída fue de 19 puntos porcentuales.


El mayor  índice de pobreza en la historia:

En su primer mandato Menem logró bajar la pobreza de 47% que era en 1989 a 22% en 1995 según el INDEC, sin embargo, en el segundo mandato volvió a aumentar. Luego de casi cuatro años de reducción del nivel de actividad, a fines de 2001 ocurrió una crisis macroeconómica sin precedentes, en octubre de 2001 antes del colapso de la Convertibilidad alcanzó al 40% de las personas, de acuerdo a un estudio del CEDLAS. Por la crisis del 2001, luego de la sucesión de tres presidentes en una semana, ese número según el mismo informe alcanzó el 66%.

Empleo y aumento de la informalidad:

La pérdida de puestos de trabajo fue a favor de los empleos en el sector informal dado que entre 1989 y 2002 el trabajo no registrado aumentó un 12%. Previo a la Convertibilidad un 37% de los hogares pertenecientes a estratos medios eran asalariados con empleo formal y el 15% no asalariados. Para 1998 un 17% era no asalariado. En la clase baja ese impacto fue mayor: pasó de haber un 7% de hogares no asalariados a un 14%.

El desempleo en octubre de 1989 era de 7,1% y, de acuerdo al INDEC, en octubre de 1999 tocó el 13,8% y en 2002 el 21,5%.

La clase media se achicó:

Además del pico de pobreza durante la década del noventa se dio un fenómeno de polarización: creció la clase baja y la clase alta y se achicó la clase media. Además, durante la década los hogares de ingresos bajos perdieron sustantivamente la protección social y quedaron en una situación mucho más vulnerable. 


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