

Uno de tres. De las figuras difíciles que esperaban para cenar, los gobernadores peronistas sólo se pudieron contentar con el cordobés José Manuel De la Sota en la mesa. El puntano Claudio Poggi rechazó la invitación y el santacruceño Daniel Peralta, que ayer selló su (por ahora) definitiva reconciliación con la Casa Rosada, prefirió quedarse en Santa Cruz.
Lejos de la charla informal de la sobremesa, en los papeles, la cumbre de mandatarios provinciales, planificada en Balcarce 50, decidió convocar al Consejo Nacional para el próximo 3 de abril, que a su vez llamará al Congreso partidario para el 9 de mayo. Y después sólo quedará realizar las tantas veces postergadas elecciones, de un partido al borde de perder la personería jurídica con sus mandatos cumplidos. Por la muerte de Néstor Kirchner, su presidente interino es el bonarense Daniel Scioli.
Poniéndolo en el freezer primero, y luego armándole una comisión interna para tomar las riendas justicialistas, el kirchnerismo siempre acotó el rol del ex motonauta, aún antes de que admitiera sus aspiraciones presidenciales. A pesar de la recuperación del sanjuanino José Luis Gioja, que lo ubicaba como posible bendecido, en la Rosada continúa prevaleciendo la hipótesis del inocuo para seleccionar al sucesor de Scioli. En léxico electoral: entronizar a un dirigente con pocas chances de integrar una fórmula en las primarias de 2015. Por currículum, con antecedentes partidarios, el más probable sigue siendo el jujeño Eduardo Fellner.
En el PJ compartimos un serio compromiso de responsabilidad y unidad, expresó Scioli al entrar a la reunión. Extraño (pero con causa): no se hizo en la sede partidaria, en Matheu al 100, para no darle rango institucional al convite. Inexplicable: los gobernadores se convocaron en el predio de Dirección de Remonta y Veterinaria, en el barrio de Las Cañitas, una locación del Ejército que no figura en los libros de historia del justicialismo. Los focos estuvieron puestos en De la Sota, el peronista mediterráneo que nunca logró sintonizar con la Rosada.
En lugar de recibir el llamado del operador presidencial en el PJ, Juan Carlos El Chueco Mazzón, fue Gioja quien invitó al cordobés. Si quieren hablar de peronismo, voy. Pero no puede ser un encuentro kirchnerista, condicionó De la Sota, dejando la amenaza de levantarse e irse.
Gioja también lo llamó al puntano Poggi, delfín de los hermanos Rodríguez Saá. No me siento incluido por el Gobierno que ha discriminado permanentemente a San Luis, le escribió en una carta, fechada ayer, a su par sanjuanino al rechazar el convite. Primero era asistente seguro. Por eso en la provincia acusaban que El Adolfo habían vetado el viaje porque la invitación no había pasado a través suyo.
Luego de pasar el día (acto incluido) con el ministro de Planificación, Julio De Vido, al que había llegado a acusarlo de interventor virtual de su provincia, Peralta se quedó en Santa Cruz. Pero mandó adhesión.












