A todo o nada

Los entretelones del acuerdo con Milei: por qué Macri se juega a fondo por el libertario

El expresidente usó la sorpresa como herramienta política para marcar la cancha, incluso a sus propios socios de Juntos por el Cambio. Es "la gloria o Devoto", exageran a su lado, recordando la frase que usó Carlos Salvador Bilardo, un resultadista, como el propio empresario.

Mauricio Macri no quiere sacarse una foto con Javier Milei. No le conviene al que es su candidato a Presidente en el balotaje que el libertario disputará con Sergio Massa el 19 de noviembre. No quiere sacarle protagonismo ni mucho menos perjudicarlo con el electorado crítico a la gestión macrista, que está muy lejos de ser mayoría en el núcleo duro del líder de LLA, pero que tampoco puede ignorarse. Por lo menos es así ahora, aunque nadie sabe muy bien cómo evolucionan las decisiones en la nueva entènte.

Lo de Macri es brindar credibilidad frente a lo que se conoce como el "círculo rojo" y pedir financiamiento en forma prioritaria para la fiscalización, que según cálculos del equipo de Patricia Bullrich, bien realizada, llegando hasta las urnas más alejadas de los centros urbanos, demanda un mínimo de u$s 3 millones.

El expresidente también le pidió a su equipo que se involucre en los planes de gobierno, en distintas áreas. No quieren hablar mucho de esto, pero trascendió que en caso de ganar, el Ministerio de Seguridad sería ocupado por quien fuera jefe de gabinete en la gestión de Bullrich en esa cartera y uno de sus asesores durante la campaña, Alberto Förigh. 

También se supone que diplomáticos de confianza del macrismo trabajan duro para darle solidez a una eventual Cancillería a cargo de Diana Mondino. Allí, Federico Pinedo podría ser clave en ese armado.

Y que en otras áreas claves en el relacionamiento político, como el Ministerio del Interior, donde Milei ya designó a Guillermo Francos, tendría a Paula Bertol como viceministra, dado que la exembajadora argentina en la OEA se lanzó a la política de su mano, en el Partido Federal.

En el medio, los trascendidos de la influencia de Macri en Milei llegan a los oídos de los curiosos. Por ejemplo, que el libertario le ofreció un cargo importante en un área social a un joven sin experiencia política pero luego Nicolás Posse, quien sonaba como eventual jefe de gabinete de Milei no lo atendía. 

Como este joven también es amigo de Macri, después de la primera vuelta lo llamó para quejarse del ninguneo, el expresidente le dijo que se quedara tranquilo. "Lo tuyo está", le aseguró. Media hora después, Posse lo convocaba para una reunión.

Algo parecido sucede en el mundo de los medios. El Cronista supo del caso de una conocida periodista que quedó envuelta en una polémica que involucraba a Milei, quien la bloqueó en Whatsapp. Habló con Macri y ya está desbloqueada. 

En rigor, el libertario bloqueó a gran cantidad de periodistas en distintas circunstancias, llamó a "ensobrados" a muchos por hacer preguntas pertinentes y hasta les dedicó un largo párrafo de repudio en su acto de cierre en el Movistar Arena.

El expresidente es señalado como "el domador del león", frase que no desmiente, aunque busca ponerla en contexto. "La oposición quedó dividida en tres, mi candidata fue Patricia, las cosas no salieron como esperábamos y tenemos que recuperar la representación del cambio", dice a sus más variados interlocutores, palabras más, palabras menos. 

Su idea original era, asegura, que Milei se incorpore al equipo de Bullrich, pero dados los resultados electorales realizó el mismo camino, en sentido inverso.

Hay quienes están convencidos de que Macri quiere convertirse en el líder de la derecha argentina con este acuerdo. Otros ya le señalaron que si gana Milei, ese líder será el libertario. Lo que es innegable es que, con su maniobra política, el expresidente marcó la cancha en la oposición y el resto de la coalición Juntos por el Cambio tuvo que salir a contestarle.

"Si hubiera esperado a discutirlo antes con sus socios (¿exsocios?) serían ellos los que le hubieran marcado la cancha a Mauricio con muy pocos que defiendan su postura, y eso no lo podía permitir", cuenta un senador en diálogo con este diario. 

Es que la sorpresa es una herramienta política poderosa, que los líderes solo pueden explotar en pocas ocasiones. Todos alrededor quedan boyando cuando se usa, desconcertados ante la maniobra. Claro que si sale mal, el responsable tiene destino de hoguera. 

Algo así como la gloria o Devoto, una frase que acuñó Carlos Salvador Bilardo hace 50 años otro 22 de octubre, en una final de clubes entre Estudiantes de La Plata y el Milán de Italia que fue calificada como "una de las más violentas de la historia". 

Sí, Bilardo. Un resultadista, como Macri, acostumbrado a ganar liderando un espacio diseñado por él mismo, como lo fue el PRO, el partido que armó para ganar las elecciones. Y Cambiemos, la coalición con la que Mauricio llegó a la Casa Rosada. Tanto que llegó a confesar en una entrevista que "el Juntos por el Cambio que yo fundé, no está roto".

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