

En las últimas competiciones Racing y Tigre fueron grandes animadores. La tendencia posiblemente se repita en el 2023, contemplando que continúan con propuestas ambiciosas que les permitirán tener más alegrías que frustraciones. Este domingo por la noche ofrecieron un trámite emotivo, de esos que no abundan en el fútbol argentino: fue 2-2, resultado que no dejó satisfecho a ninguno de los dos.
El trámite del partido se fue haciendo de ida y vuelta con ambos equipos mentalizados en atacar y sin ser mezquinos con la propuesta futbolistica. A los 11 minutos un centro preciso de Gabriel Hauche desde la izquierda fue conectado de cabeza por Maximiliano Romero para abrir el marcador.
La alegría le duró muy poco al conjunto dirigido por Fernando Gago, contemplando que tres minutos más tarde -con polémica- el Matador logró el empate luego de un centro de la izquierda que cabeceó Abel Luciatti y que Brian Leizza desvió con un toque que descolocó a Arias. A pesar del esfuerzo del chileno, que sacó la pelota sobre la línea en lo que fue la jugada de mayor controversia, y tras cinco minutos de análisis el gol fue convalidado a instancias del VAR a los 19 minutos.
En el comienzo del segundo tiempo, Racing salió convencido a buscar el arco rival y lo consiguió a los tres minutos gracias al gol de Hauche que impactó la pelota tras un desvío en el área y luego de un ataque comandado por Romero. El club de Victoria no se quedó atrás y seis minutos después, tras un ataque con varios cabezazos en el área de Racing, la pelota la dominó Mateo Retegui para definir con clase y poner el empate de su equipo.
Luego de la igualdad el encuentro volvió a ser intenso, con dos equipos que fueron verticales, se prestaron la pelota, en varios tramos con imprecisiones y cansancio, jugaron cerca del arco rival y tuvieron chances de quedarse con el triunfo, aunque sin poder ser efectivos por lo que el empate terminó siendo lo más justo.











