Opinión

Yo no quiero volverme tan loco (con la grieta en América Latina)

El panorama electoral en la región abre incógnitas sobre el rumbo político.

"La alegría no es solo brasilera" recitaba hace muchos años atrás el músico Charly García en su clásica canción yo no quiero volverme tan loco; si la alegría no es solo brasilera, podemos afirmar con toda seguridad que la grieta tampoco es solo argentina.

Los gobiernos de una parte significativa de América del Sur emergentes en la primera década y media del siglo veintiuno han sido manifestaciones emblemáticas del denominado "giro a la izquierda", pudiendo ser destacados entre otros Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro en Venezuela, Lula Da Silva y Dilma Rousseff en Brasil, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Fernando Lugo en Paraguay, Tabaré Vázquez y José Mujica en Uruguay y Ricardo Lagos y Michel Bachelet en Chile entre otros.

¿Qué sucedió en la región durante el último lustro? ¿Hubo un giro a la derecha? ¿Es posible un nuevo giro a la izquierda? ¿Dónde estamos ahora?

Quienes sostienen la primera tesitura lo hacen a partir de un clima político en el cual tuvieron lugar los triunfos de Mauricio Macri en Argentina (2015), Sebastián Piñera en Chile (2017), Jair Bolsonaro en Brasil e Iván Duque en Colombia (2018) entre otros. Sostienen la segunda tesis aquellos que encuentran sus razones en el cambio político acontecido en México (2018), Argentina y Bolivia (2019), y el retorno de Lula Da Silva a la arena política, ya sin restricciones legales para una eventual candidatura presidencial en 2022, en un contexto de crisis del gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil.

Ese clima de optimismo parece encontrar su límite con la derrota del candidato/delfín de Rafael Correa (el segundo, el anterior fue el propio Lenin Moreno) Andrés Arauz en Ecuador, la derrota del MAS en Bolivia en las últimas elecciones departamentales y el fracaso de Verónica Mendoza en Perú en su intento de acceder al ballotage en un muy fragmentado Perú en las recientes elecciones del "superdomingo" del 11 de abril pasado.

Haciendo un rápido recorrido ideológico a la fecha por una buena parte de la región nos encontramos con dos países con gobiernos de "extrema izquierda" (Nicaragua y Venezuela), dos de "izquierda" (Bolivia y México) uno de "centro izquierda" (Argentina), uno de "centro" (Perú) dos de "centro derecha" (Ecuador y Uruguay), tres de "derecha" (Colombia, Chile y Paraguay) y uno de "extrema derecha" (Brasil).

En base al panorama descrito en el párrafo anterior podemos afirmar, sin dudar, que por lo menos dos son las características predominantes en la región en primer lugar la fragmentación ideológica, en segundo término, su polarización política: la grieta al palo, siguiendo con las metáforas rockeras.

Se trata de una grieta que, basada en tres líneas de fractura, tiene manifestación en algunos casos de manera superpuesta: ideológica (izquierda/derecha, populismo/republicanismo), productiva (sectores competitivos/sectores no competitivos, economía formal/economía informal) y territorial (centros/periferias).

Este último clivaje territorial se verificó en las elecciones del pasado domingo tanto en Ecuador como en Perú, en el primero donde la costa votó por Arauz y la sierra por Lasso, en el segundo, donde las regiones rurales y el sur andino votaron por Castillo, mientras Lima y la costa norte por los candidatos de derecha (Hernando de Soto y Keiko Fujimori).

Un fenómeno similar se observó en las elecciones en la Argentina donde la región centro votó por el candidato de Juntos por el Cambio mientras el norte y el sur por Alberto Fernández. A estas líneas de fractura podemos agregar una que es consecuencia de estas concepciones dicotómicas: la inserción internacional. Para algunos, la globalización y una relación estrecha con los Estados Unidos constituyen una oportunidad, para otros, la oportunidad la brinda China, Rusia o la región.

Si miramos la política latinoamericana desde su independencia hasta nuestros días, se repiten estos patrones, cambian de nombre, pero persisten a lo largo de décadas. La política en clave de antinomias que no hemos podido resolver ni superar, el modelo de desarrollo económico e inserción internacional que no terminamos de definir y las luchas territoriales que, de la mano de los caudillos, siguen dominando el juego político hasta el día de hoy. 

Constanza Mazzina y Santiago Leiras son Doctores en Ciencia Política y especialistas en Política Latinoamericana.

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Comentarios

  • CAA

    Carlos Angel Arce

    24/04/21

    Excelente resumen de la historia politica de Latinoamerica. Como conclusión: Tanto Estados Unidos como Rusia (y ahora China) siguen sacándole leche a la vaca Latinoamericana (y los políticos de esta región.... durmiendo)

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