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Tiempo de descuento para el freno monetario contra la inflación y la brecha

Junto con el mayor dato de inflación mensual en 20 años, en forma concertada el Banco Central y el Ministerio de Economía dispusieron ayer un sacudón monetario.

El Central llevó la tasa de referencia más cerca de la inflación esperada para todo el año. El Tesoro, en letras a 90 días se financió y logró aspirar pesos con una tasa de 100 por ciento.

El exorbitante dato de los precios no trae buenos augurios. La inflación core fue de 7,3%, apenas una décima debajo del IPC general. Los precios regulados avanzaron en julio 4,3%, sin el peso de los mayores aumentos de las tarifas.

El apretón monetario apunta también a cerrar la brecha, a frenar la demanda de dólares y calmar las expectativas devaluatorias de la moneda.

La gravedad de la situación quedó plasmada en cambios de estrategia del Banco Central: se adelantó a la difusión del dato del IPC y a la comunicación formal del directorio y tras la decisión del cuerpo, fijó su postura de tasa en una sorpresiva licitación de Leliq cursada a través del Siopel, el sistema de negociación interbancario.

Allí plantó la nueva tasa de referencia en 69,5% contra el 60% en que se ubicó tras la última modificación, hace apenas dos semanas. Fueron 950 puntos, movimiento sin antecedentes desde 2019.

El Central también manifestó explícitamente que quiere ponerse un paso adelante de las expectativas de inflación. La virulencia de la velocidad de los precios hace quemar varios libros.

Hasta ahora, Miguel Pesce, quien tuvo que enfrentar durante meses la resistencia de Martín Guzmán para hacer un más activo aumento de las tasas y que el Tesoro se hiciera cargo de tal política, se negaba sin embargo a anticiparse demasiado a las expectativas. Por eso, el Central esperaba al dato de la inflación pasada para mover, para no exacerbar, precisamente, mayores expectativas inflacionarias.

Pero esta vez, las expectativas del REM despertaron alarmas: el año terminaría con un avance de 90,7% y los pronosticadores que más la pegan hablaron de 96,7% de inflación para 2022.

Ahora, no se dudó en intentar "reducir las expectativas de inflación en lo que resta del año", y también prestar "especial atención a la evolución pasada y prospectiva del nivel general de precios y la dinámica del mercado de cambios".

El apretón monetario apunta a la vez sobre la brecha cambiaria, tratando de frenar la demanda de dólares informales. En el fondo busca aplacar o aplazar una devaluación más pronunciada.

Los analistas creen que falta para las tasas positivas. La buena noticia es que el Central asumió que hacia fin de año se desacelerará la inflación, y por eso ubicó la tasa efectiva anual de las Leliq a 180 días debajo de las de referencia a 28 días.

El jueves, el Instituto de Finanzas Internacionales, think tank de los bancos globales, realizó un análisis del manejo de las tasas y la inflación por la Fed. "La política monetaria opera con grandes rezagos, porque la transmisión de la política a la economía real ocurre a través de las condiciones financieras, donde los efectos sobre los consumidores y las empresas son altamente inciertos y variables", señaló Robin Brooks, director de la organización.

¿Habrá llegado a tiempo nuestra nueva política monetaria para contener una espiralización? 

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