Parecía dos a cero abajo el Gobierno y fuera de la Copa en marzo/abril último, impactado por la inflación arriba de 3%, los malos números económicos del primer trimestre, el frío en las encuestas y el escándalo de Manuel Adorni a pleno, donde las autoridades no hacían más que seguir cavando para tratar de salir del pozo. Como la Scaloneta con Egipto, resucitó el oficialismo, dio vuelta el resultado y después de Suiza llega con chance a las instancias finales, nada fáciles por cierto. Argentina nunca hasta ahora logró ganar dos mundiales consecutivos. Tampoco ningún presidente no peronista obtuvo la reelección.
Para saber si la Selección podrá coronarse de nuevo, habrá que esperar y sufrir esta semana. En cambio, para verificar si Javier Milei logrará segundo mandato 2027-2031, el partido recién comienza. Siempre sufriendo, también el año pasado.
Cuando Axel Kicillof en septiembre último se alzó con la victoria en Buenos Aires, el Gobierno estaba en el minuto 77 contra Egipto, o el sábado llegando dramáticamente a los penales contra Suiza. Aparecieron en los últimos minutos los golazos de Scott Bessent y en octubre la victoria del Presidente fue arrasadora.
Todavía el camino es largo hasta las elecciones de 2027, pero efectivamente los números del segundo trimestre resultaron mejores que el primero: tibia recuperación en algunos sectores que venían estancados, como el caso de la construcción, piso o moderación de la caída entre los rubros más castigados del consumo masivo y fuerte aumento de la actividad en energía, minería, parte del agro y servicios.
El arranque de los “18 mejores meses” que prometió el ministro de Economía entusiasma en los mercados: riesgo país a punto de perforar los 400 puntos, dólar calmo, ingreso de capitales, parcial recuperación de reservas, inflación bajando y la creciente expectativa, aunque tal vez prematura, para confiar en el avance de acuerdos políticos que faciliten la reelección del Presidente y garanticen la continuidad del rumbo económico.
A este último capítulo, el de los acuerdos políticos, se le presta particular atención. Es que para el mundo financiero y los empresarios ligados a los sectores que más crecen y más inversiones tienen comprometidas, la reelección de Javier Milei representa en la actualidad la principal garantía en la continuidad de las políticas actuales.
La idea de un mileismo sin Milei, en cabeza de dirigentes razonables que supuestamente garanticen mantener la economía de mercado, puede tentar a sectores económicos afectados por el modelo, pero en ningún caso lograrían mantener tranquilos a los mercados, al menos hasta verificar de qué se trataría ese experimento.
Ninguna de las figuras que hoy sueñan con ese lugar despierta, a priori, la confianza financiera que hoy tiene el Gobierno. Casi peor, si se divide el frente antipopulista, crecen las chances de un regreso al estatismo económico y al riesgo otra vez de default, lo que representa Cristina, Máximo, Axel y compañía. Resulta poco probable que en un balotaje las dos opciones fueran pro mercado, y quedara afuera el peronismo. El solo riesgo de un escenario de segunda vuelta garantiza tensión financiera, a no dudarlo.
De allí que el economista José Siaba Serrate explica en su último informe que, para sostener el blindaje financiero que presentó el equipo económico el pasado lunes, es imprescindible el blindaje político.
Garantizar que lo que representa para la economía Javier Milei competirá en una boleta unificada en las elecciones nacionales el año próximo, en especial en Capital Federal y Provincia de Buenos Aires. Ese blindaje político no solamente ayudaría a cumplir el programa financiero, que resulta muy jugado en 2027, a que los mercados otorguen alta probabilidad a la reelección de Milei, de modo que venderán dólares y comprarán bonos argentinos.
Esa convicción también se necesita para consolidar la tibia recuperación económica del segundo trimestre, que, al ritmo débil que se produce en los sectores que más empleo crean, puede no alcanzar para garantizar un éxito electoral en 2027.
La llegada de Diego Santilli entusiasma a quienes opinan que se trata de una decisión encaminada a lograr esa unidad en las candidaturas a favor de la reelección del Presidente.
Pero el camino es largo y, como en el fútbol, parece asegurada la incertidumbre, el sufrimiento y la necesidad de esperar hasta los últimos minutos para conocer el resultado. La adhesión al Presidente dependerá también de los resultados económicos.
Reactivar el consumo con mayores ingresos y resolver el cuello de botella crediticio que afecta a empresas y familias es un desafío para el que el actual modelo no tiene respuestas inmediatas. Volvió a caer la recaudación y queda menos margen fiscal para bajar impuestos o aumentar subsidios. Es cierto que extremar la devaluación de la moneda deriva en menores ingresos y más pobreza. Pero exagerar con el atraso cambiario también trae distorsiones.
La Argentina queda muy cara en dólares. Hace 4 trimestres que la inversión no aumenta en el país, salvo en los sectores más competitivos como energía y minería, donde además se los alienta con beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios incluidos en el RIGI.
Apuestas
Mientras se sufre esperando las finales, las futboleras ahora y las políticas después, así como están las casas de apuestas deportivas, los profesionales del mercado recomiendan opciones para todos los gustos. Para conservadores, Bonares 27, 28 y 29, que pagan intereses todos los meses y resultan mejor negocio que mantener los dólares en una lata o en caja de ahorro. También hay obligaciones negociables de empresas petroleras argentinas que pagan hasta 8%.
Para quienes apuestan a que Milei va a lograr segundo mandato, acciones de bancos y energéticas, y bonos globales a largo plazo que aseguran mejores precios de entrada y mayor cupón de intereses a cobrar a lo largo de los años. Con cautela. Está visto que se puede ganar. Lo que no se puede es dejar de sufrir.