Opinión

Otro fiscal cayó en la trampa narcisista, pasará su vida evitando la trampa terrorista

Un hombre cambió quince minutos de fama por la seguridad de su familia, sus empleados y sus compañeros de trabajo.

El anuncio del fiscal del Tribunal Penal Internacional (TPI) en CNN para enjuiciar a Yahya Sinwar, líder de Hamás, generó preocupación por la seguridad personal de muchos. Esta medida temeraria expone no solo al fiscal, también a sus seres queridos y a otros miembros del TPI.

La historia reciente nos ofrece ejemplos que reflejan el peligro para quienes desafían a grupos violentos. Los asesinatos de Theo Van Gogh, cineasta, y Pim Fortuyn, dirigente político, en los Países Bajos son recordatorios sombríos de cómo la expresión de opiniones contrarias a ciertos grupos fundamentalistas puede llevar a represalias. Estos incidentes subrayan la realidad de que, incluso en países con altos niveles de seguridad, existen riesgos significativos.

La hipótesis de un infiltrado en la inteligencia israelí y el límite de la guerra con Hamas

Cabe destacar que el fiscal del TPI, Karim Khan, vive en Países Bajos, donde está ubicado ese tribunal.

Además, el ataque contra Salman Rushdie, quien vivió bajo amenaza durante décadas por su trabajo, ilustra la determinación de ciertos grupos. Estos precedentes pintan un panorama inquietante para el fiscal del TPI y su entorno, quienes ahora necesitarán medidas de seguridad comparables a las de figuras públicas como Geert Wilders, quien vive bajo protección por sus posturas políticas.

Wilders, es un dirigente clave en la política de su país, sin embargo perdió su vida social y su libertad por el dispositivo de seguridad que debe acompañarlo sin pausa tras recibir una censura desde sectores musulmanes.

Revolución Cultural 2.0

Este acto pone a mucha gente en riesgo pero -en realidad- no tiene efecto real. De admitir el TPI el recurso del fiscal Khan, no existe la capacidad policial para hacerlo cumplir y depende de la buena voluntad de los estados por los que se desplazan estos terroristas.

Por lo tanto, este accionar no solo afecta al individuo en cuestión, también tiene un impacto duradero en la vida de sus familiares -incluyendo a los dos hijos del fiscal- así como sus colegas en el tribunal. Desde el momento en que se aprueben las medidas legales, estarán bajo constante vigilancia por el resto de sus vidas.

En un mundo ideal, la justicia no debería comprometer la seguridad personal, pero la realidad del conflicto y la justicia internacional a menudo es mucho más complicada y peligrosa.

Las cosas como son.

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