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La información sensible que preocupa al Gobierno y que tienen los sindicatos

Cuando asumió Javier Milei 6 de cada 10 niños en la Argentina eran pobres. Es decir, se estaba lejos del paraíso.

En la primera semana de diciembre de 2023, en uno de los comedores más importantes de la Argentina ubicado en el barrio de Constitución (CABA), en un día se cocinaban 14 ollas de 50 litros de comida. Aproximadamente 2500 personas por mediodía. En la tercera semana de enero del 2024, el mismo comedor está realizando 24 ollas de 50 litros de comida. Aproximadamente 4300 personas por mediodía. Los datos surgen de un informe privado que circula entre varios referentes del sindicalismo argentino.

Los números, si bien no son oficiales, pueden ser una muestra del impacto que comienza a tener en los bolsillos de los sectores más humildes una inflación cercana al 45% en apenas 60 días.

Desde el Gobierno aseguran que la liberación de los precios no se podía postergar y que, lo que está sucediendo, es simplemente un sinceramiento de los costos para poder reordenar la economía.

Nadie duda de que las tarifas estaban retrasadas y que los usuarios no pagaban lo que realmente costaban. En el caso de los alimentos y de los combustibles se pagaba menos porque había "acuerdos" entre el Gobierno anterior y las empresas. Pero ahora que todo se liberó, lo que quedaron retrasados son los ingresos.

Cuando Milei ganó las elecciones dijo, entre otras cosas, que la Argentina iba a entrar en un período de estanflación. La estanflación es tener alta inflación con recesión. En este punto lo que dijo que iba a pasar, está pasando.

Sin embargo, el Presidente también dijo que el costo de la devaluación y de la inflación lo iba a pagar "la casta". Esto último se debería definir mejor el término, salvo que haya incluido en "la casta" a un amplio sector de la sociedad que no necesariamente tiene privilegios, sino que apenas llega a fin de mes.

En diferentes despachos del Gobierno admiten que la inflación hace estragos en los bolsillos de la gente, pero están convencidos de que las medidas que se tomaron evitaron algo peor: la hiperinflación.

El dilema que tiene por delante el Gobierno en materia social está precisamente cruzado por la escasez de fondos, la alta inflación, la quita de subsidios y la liberación de los precios. El Gobierno es consciente que tal cóctel, al menos en un principio, genera más pobreza. Milei lo sabe y por eso dijo antes de asumir que en su Gobierno la única "billetera abierta" iba a ser la de Capital Humano.

¿Pero alcanza para contener a los que menos tienen con duplicar lo que se cobra por la Asignación Universal por Hijo (AUH)?

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