Zoom Editorial

La inflación, el cepo y la falta de dólares golpean donde más duele, en la actividad

Desde septiembre, el EMAE registra ya tres meses de retroceso sin estacionalidad por el impacto de los precios y las restricciones para la importación.

Habrá que esperar ahora qué nuevo conejo sacará Sergio Massa de la galera para contrarrestar dos datos fuertes que provienen del mercado y la estadísticas y que se desplomaron en la sala de máquinas del Gobierno.

Antes de lo previsto, el equipo económico salió a lidiar con la demanda de dólares, contracara de una escasa oferta y de un precio que algunos sectores mensuran como retrasado respecto de otras variables.

El récord del blue de ayer, pero también los módicos descensos en el MEP y el contado con liquidación, siguen desafiando los intentos oficiales por poner en caja al dólar y con ello a la inflación que no da señales de frenar.

El mercado huele que la movida de la recompra de bonos de Sergio Massa, apuntó más a blanquear las operaciones del BCRA y la ANSeS que a controlar el dólar.

Tanto la megaemisión resultante de las compras de bonos en el mercado del BCRA como la caída de demanda estacional de pesos están empujando a una mayor demanda de dólares y agitando la percepción de más camino por recorrer.

Ahora, además, se confirmó la tendencia declinante de la actividad del último cuatrimestre del año pasado. Noviembre fue el tercer mes consecutivo de caída en términos desestacionalizados.

Ahora, además, se confirmó la tendencia declinante de la actividad del último cuatrimestre del año pasado. Noviembre fue el tercer mes consecutivo de caída en términos desestacionalizados.

Fue el efecto combinado del cepo y del freno a las importaciones con la inflación y las altas tasas de interés fijadas para combatir la suba de precios.

Elecciones y vencimientos

Entrando en un año electoral, con una pared de vencimientos de deuda en pesos que se empina después de abril, los recursos a la mano del Gobierno para mantener estabilizada la economía empiezan a escasear.

La restricción del dólar se profundizará de la mano de la sequía. Las exportaciones agroindustriales podrían pasar de u$s 42.000 millones en 2022 a u$s 37.000 millones, lo que derivaría en una merma del 10 % de importaciones.

Tanta falta de divisas será compensada por la negociación de acuerdos internacionales: el swap de monedas con China, el crédito de Brasil para la compra de la chapa para los caños del gasoducto Néstor Kirchner y la línea de financiamiento de comercio exterior entre el Banco do Brasil y el Banco Nación Argentina, por citar algunas.

Durante este año, la Argentina deberá devolver al FMI el 0,3 % del PBI, llegar a un déficit de 1,9 %, para lo cual será necesario un ajuste del gasto del sector público nacional en 1,8 puntos, según cálculos de la Fundación Mediteránea.

Y en la medida en que pasen los meses, cada decisión oficial tendrá el condicionante de la proyección de la política para después de las presidenciales.

Frentes variados para administrar, y que no gozarán de viento de cola.

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