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Ni siquiera en un mundo convulsionado por la guerra en Medio Oriente, con bombas, misiles y drones letales, la maquinaria del fútbol se detiene.
Y a pesar de una agenda recargada de partidos y en vísperas de un nuevo Mundial FIFA, quedan espacios abiertos a discusiones y polémicas, más allá de los vaivenes deportivos.
Por estas horas, ha resurgido el debate sobre el proyecto de remodelación del estadio “La Bombonera”, un escenario emblemático de la ciudad, reconocido como atracción turística.
La palabra de Riquelme: “Nos falta un pasito”
Al término del partido frente a San Lorenzo, Juan Román Riquelme agitó nuevamente las aguas del tan ansiado como demorado proyecto.
“Hemos presentado los papeles, me han dicho que están de acuerdo y ahora nos falta el último paso. Si tenemos la suerte que nos permiten lo que presentamos, creemos será así, es la primera vez que siento que estamos cerca de poder cumplir el sueño de los bosteros, que es agrandar nuestra casa”, anunció el mandamás de Boca por el canal oficial.
Y continuó: “No nos vamos a mover un centímetro, como dijo la oposición que iba a ser la cancha a 100 metros. La Bombonera no se puede mover de acá”.
Y rememorando el discurso de cuando era candidato, el ídolo Xeneize disparó: “Dije que, si tenía la suerte de ganar, iba a hablar con los vecinos. Después dije que, no tenía derecho de decirle a alguien que se vaya de su casa. Pasó el tiempo y el hincha tiene que saber una cosa: hay una ley, sean 15 o 20 casas, que las declaró Patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires. El estadio esloveno o el 360°no se pueden hacer. No se pueden tocar esas casas. No se puede hacer nada”.
El comunicado oficial
En la medianoche del viernes/sábado, el club envió a los socios correos electrónicos con detalles de la obra y los pasos a seguir, informando la aceptación de la empresa Ferrosur Roca S.A. para realizar la obra, sin afectar el normal recorrido del ferrocarril de carga que pasa por al lado del estadio.
Resta ahora elevar el pedido a la Comisión Nacional Reguladora del Transporte (CNRT) para aprobar la instalación de 4 torres exteriores (18 ascensores) conectadas mediante puentes peatonales (colgantes) sobre las vías del tren, vinculando la planta baja con las bandejas 3 y 4 del estadio, elevándose la capacidad de 57.000 a 80.000 espectadores.
En una primera etapa, se sumarán 6000 lugares sin mudar la localía. Frase final: “Desde el club seguiremos trabajando para dar los próximos pasos en el camino hacia nuestro sueño”.

Puntos relevantes del proyecto
- Corrimiento del campo de juego para la nueva tribuna sobre Iberlucea: 4 metros hacia el sector de vías, sin modificar el nivel de altura.
- Nuevo Acceso FIFA y reorganización a nivel campo, con un acceso central único, acceso de ambulancias, salida unificada de equipos: 2 bancos de suplentes, sector de árbitros y gabinete VAR.
- Ampliación de las populares Norte y Sur bajas, más escalones y más cerca de los arcos.
- Reconfiguración del sector Playa 1 y la futura plaza lateral.
- Ampliación sobre Iberlucea para el cierre definitivo del estadio: demolición de los palcos actuales sobre la calle Del Valle Iberlucea donde se construirán: 2 nuevas bandejas de plateas preferenciales, 6 niveles de palcos con terrazas, 216 nuevos palcos, planta baja activa con usos hacia la vereda e ingresos peatonales.
- Ocupación integral sobre terrenos del club, incluyendo el espacio aéreo sobre la vereda según el Código de Edificación, lo cual permitirá cerrar la “U” histórica y completar la forma del estadio.
Voces disidentes
Según la agencia NA, el representante de los vecinos frentistas de La Bombonera, Rubén Lopresti, desmintió de versión oficial sobre una supuesta imposibilidad de adquirir las propiedades necesarias para ampliar el estadio.
Según sostiene el vocero, existiría un “consenso total” entre los propietarios de los 23 lotes de la calle Iberlucea para avanzar con las ventas, negándose cualquier impedimento legal o títulos de propiedad en conflicto sucesorio y/o con deudas.
Por su lado, el ingeniero Gerardo Adaro (asambleísta del club, con experiencia en obras públicas), dio su opinión al respecto: “La Bombonera actual está planificada para ser como es y sus pórticos y columnas soportan un peso determinado. No se puede construir un piso más. Para hacer eso, hay que poner nuevas columnas que, otra vez, estarían invadiendo los terrenos del ferrocarril. Lo mismo vale para lo que se construya en las cabeceras sur y norte. En una, se invadiría la vereda sobre Brandsen. En la otra, directamente la calle Aristóbulo del Valle, que atraviesa los terrenos de la Bombonera, allí por donde entran los micros. Boca tiene un permiso de paso sobre esa calle, pero no un permiso para construir columnas ni torres de ascensores”. Sobre la posibilidad de construir una 4°bandeja sin columnas, Adaro vaticinó: “Se caería, podría ser una masacre”.
La fantasía de Alberto J. Armando
El recordado expresidente de Boca Juniors (1953-1955 y 1960-1980), con cuyo nombre y apellido fue rebautizada la actual Bombonera, tuvo el sueño de desplazarla hacia otro lugar.
Así, el 25 de mayo de 1972, colocó el primer pilote del nuevo estadio a construirse en la llamada Ciudad Deportiva (mega complejo deportivo y cultural de 40 ha., iniciado en 1964 sobre la costanera sur, sobre 7 islas artificiales ganadas al Río de la Plata), que serviría como sede del Mundial FIFA 1978: 100.000 espectadores sentados, techo corredizo y estacionamiento para 10.000 autos, helicóptero, embarcadero de lanchas, 1200 puestos de prensa, 30 cabinas de radio y 10 para TV.
Y por entonces, ese gran emprendedor (y verborrágico) dirigente, no supo frenar su entusiasmo y aventuró una frase marcada a fuego: “El nuevo estadio se inaugurará el 25 de mayo de 1975, a las 11 de la mañana”.
Al tiempo de frustrarse el proyecto, Armando hizo una pública autocrítica: “Yo cometí un tremendo error en la Ciudad Deportiva: haber anunciado la fecha y hora en que Boca iba a inaugurar su estadio en una de las islas. Quedé enganchado con esa frase. Pero tengo atenuantes. Primero, la gran inflación que produjo el “Rodrigazo” (final del ciclo 1965 -1974= 996,89%), en plena tarea de construcción. De pronto, una bolsa de cemento pasó a costar más que el precio total en que habíamos vendido una platea”.
En esta instancia, considerando su significación histórica (construcción anterior a 1941), “La Bombonera” representa un activo social y cultural viviente, y como tal ya integra el “Patrimonio Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.
Hoy les toca a los legisladores porteños revisar este caso y remover obstáculos del pasado, a favor de una remodelación/reconstrucción del icónico estadio -tal como sucede en otras ciudades a nivel mundial-. Para que esta fantasía incumplida -finalmente- pueda concretarse sobre bases sustentables, será necesario liberarse de arcaicas ataduras (léase, palos en la rueda), en beneficio de generaciones futuras.
Sólo falta que una nueva ley, en sintonía fina con el siglo XXI, así lo declare.















