Zoom editorial

Entre la lluvia virtual y la sequía real, falta un plan para atraer inversiones

La modalidad virtual del Foro Económico de Davos relegó a un escenario propicio para el debate de ideas y el relacionamiento entre el mundo público y privado, a una mera tribuna internacional a la que diferentes personales mundiales, que incluyeron a mandatarios de diferentes países y especialistas de diferente rubros, como el médico estadounidense Anthony Fauci y hasta artistas con el cantante Will.I.Am; se subieron en esta ocasión para expresar sus pensamientos sobre cuestiones globales, como el impacto de la pandemia de coronavirus, la distribución de vacunas, el retroceso de la economía, la contaminación ambiental, el desarrollo del comercio y la tecnología, entre otros puntos.

Y en algunos casos, como el del presidente Alberto Fernández, también para explayarse sobre cuestiones domésticas y recordar el éxito en materia fiscal y comercial que recordó ayer haber tenido la Argentina durante su etapa como jefe de Gabinete de Néstor Kirchner.

La Asamblea Anual, ideada y dirigida por el profesor Klauss Schwab, era hasta el año pasado el evento que ninguna multinacional se quería perder y la mayoría de los mandatarios tampoco, porque presentaba el espacio ideal para el relacionamiento y la posibilidad de poner en proa futuras inversiones. Lejos de las cámaras y el escenario, la agenda se nutría de encuentros breves en diferentes salas, charlas en los pasillos del centro de convenciones al que asistían unas 3000 personas o en los diferentes hoteles del nevado pueblo alpino donde se alojaban las delegaciones. Por allí pasó hace cinco años Mauricio Macri, para verse con el vicepresidente de Estados Unidos, el primer ministro británico, la titular del FMI o la reina Máxima, los CEOs de Coca-Cola, Shell, Facebook, Dow, Dreyfus..., entre tantos otros, lo que alimentó el errado pronóstico de una "lluvia de inversiones".

Pero esta semana, aquel espacio en el que políticos y hombres de negocios se encontraban, se limitó a una pantalla en la que el Presidente ayer cuestionó al capitalismo especulativo y abogó por "producir, invertir a riesgo y promover igualdad". Y mientras le dijo al mundo que el "sector privado es un socio esencial para afrontar las reformas" que el país necesita, también le reconoció que "para poder invertir hace falta financiamiento y previsibilidad".

"Hay que tener un programa para todo esto", admitió, sin expresar cuál será ese plan ni las reformas que tiene en mente, datos que todo empresario requiere antes de definir en qué lugar del planeta invertir.

La convocatoria a una mesa de diálogo con todos los sectores puede marcar una diferencia, si de ella surgen políticas de Estado consensuadas. Pero mientras esa hoja de ruta solo marque el pedido de tiempo al FMI para postergar pagos, cepo cambiario, alta presión impositiva y límites al comercio exterior, la sequía seguirá y la llegada de las inversiones necesarias para crecer con inclusión y creación de empleo, como pretende el jefe de Estado, lejos de la realidad será apenas un virtual deseo.

Tags relacionados
Noticias del día

Compartí tus comentarios