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El reskilling: un llamado de atención para el sistema laboral en la pospandemia

El autor analiza en estas líneas un fenómeno que llegó para quedarse en el mundo corporativo. Y es que los cambios a nivel de nuevas demandas que antes se daban en una generación, ahora lo hacen en apenas cinco años.

El fenómeno no es nuevo: lo nuevo es su escala. Como nunca antes se ha visto, el mercado laboral global y local vive en pleno la era del reskilling, o lo que es lo mismo, la recalificación y adquisición de nuevas competencias y habilidades de los empleados para el desarrollo de nuevas funciones que complementan o resignifican una formación de base.

Este fenómeno era algo marginal y permitía aspirar a un mejor puesto, a un ascenso o recalificarse para un cambio de carrera. Pero hoy el reskilling hace a la supervivencia de las personas y las organizaciones, y como tal, requiere de un Estado y de un sector privado integrados y atentos para acompañar esta transformación social.

Como muchos cambios radicales, es difícil identificar una fecha de comienzo. Pero estuvo gestándose desde hace algún tiempo y se ha acelerado ahora. En efecto, hace años que convivimos con un fenómeno contradictorio: alto desempleo y empresas que no logran cubrir sus vacantes críticas.

La centralidad del reskilling está en la velocidad del cambio, que excede el ritmo normal de ajuste entre las necesidades del trabajo y la oferta del sistema educativo. Lo que antes sucedía al cabo de una generación, ahora ocurre en menos de un lustro.

Lo vemos también en la realidad de empresas que se restructuran (porque les "sobra gente"), pero que al mismo tiempo externalizan actividades (accediendo a conocimiento experto concentrado en pocas firmas) o las regionalizan (con la misma lógica). 

Estas situaciones, reiteradas innumerables veces, en distintas geografías, constituyen uno de los problemas más agudos que atentan contra la sostenibilidad del crecimiento de la economía mundial.

Generalmente, las organizaciones han gestionado sus necesidades de talento en forma exitosa a lo largo del tiempo. El pool de conocimientos y habilidades que necesitaban lo contrataban en el mercado o lo formaban internamente, en distintas combinaciones y con distintas estrategias, según la empresa.

Incluso, aquellas empresas más innovadoras han establecido alianzas con el sector público y el sistema educativo para enriquecer la formación en aquellas áreas en las que el mercado tenía una necesidad presente o futura. 

Por otro lado, el sistema educativo, se adaptaba, en el tiempo, a los cambios que experimentaba el mundo del trabajo, facilitando la transición juvenil al mercado laboral. El mercado luego hacía el resto, a través de la experiencia en las organizaciones y la formación continua. 

El concepto de una "carrera" corporativa, con transformaciones, estuvo vigente durante gran parte del siglo pasado, sea en el marco de una empresa o del "mercado".

La causa de la centralidad del reskilling está, precisamente, en la velocidad del cambio que excede el ritmo normal de ajuste entre las necesidades del trabajo y la oferta del sistema educativo. Lo que antes sucedía al cabo de una generación ahora ocurre en menos de un lustro.

Tal es la dimensión y el impacto del desafío en el crecimiento económico y la inclusión social que se requiere una acción del Estado en todos los niveles. El proceso requiere liderazgo y articulación intersectorial con el sector privado y el sistema educativo. 

Como es un fenómeno global, los Estados que más rápido asuman el sentido de urgencia y actúen en consecuencia, serán los que se posicionen en el liderazgo de la nueva ola de crecimiento que viene. Se trata de un crecimiento basado en el talento.

Como todos los grandes desafíos, el éxito de la tarea por delante demanda de una estrategia y una metodología de abordaje. Es hora de darle forma y lugar a la recalificación.

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