SUSTENTABILIDAD

Colaboración, un factor indispensable para transformar el sistema alimentario

El 29 de septiembre es el día de la Concientización sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos. En promedio, a nivel mundial, una persona desperdicia 121 kilos al año. El desafío: lograr que los alimentos lleguen a quienes más los necesitan.

Todos los días tomamos pequeñas decisiones que tienen una enorme incidencia en el bienestar de las personas y en el desarrollo de un mundo más justo y sustentable

Vamos a un caso simple: ¿qué pasa si, cuando lavamos los platos, en vez de guardar la comida que nos quedó, la tiramos? Esto puede ser una imagen cotidiana individual, pero tiene un correlato global: en promedio, un reporte de la ONU sugiere que, a nivel mundial, una persona desecha al menos 121 kilos de alimentos al año.

Ese alimento que quedó podría transformarse en un nuevo plato de comida, y así evitar un circuito ineficiente e injusto: mientras el hambre aumenta, aproximadamente un tercio de todos los alimentos producidos a nivel mundial se pierden o se desperdician, según la FAO.

Este fenómeno incide profundamente en el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Pero a su vez, no podemos avanzar con el cumplimiento de muchos de los ODS sin repensar la forma en que nos vinculamos con los alimentos, y esto requiere un grado de cooperación y compromiso del que probablemente no tengamos precedente.

Por eso, cada acción individual tiene gran impacto en la articulación global que necesitamos para que esto cambie.

La pérdida y el desperdicio de alimentos es un problema que afecta de manera alarmante a nuestro tiempo: un estudio realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la organización británica sobre residuos WRAP, hablan de que en 2019 se desperdiciaron 931 millones de toneladas de alimentos. Es decir: el 17% de la producción total de alimentos terminó desechada.

El desafío es ambicioso y, desde una perspectiva local se estima que en nuestro país la cifra es de 16 millones de toneladas por año.

Esta problemática tiene una incidencia de triple impacto: desde lo social, en la lucha contra el hambre; en términos ambientales, contribuyendo al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el uso ineficiente de los recursos naturales. 

A la vez, se generan grandes pérdidas económicas: según un estudio del Boston Consulting Group, si la tendencia sigue a este ritmo, en 2030 terminarán en la basura unas 2100 toneladas de alimentos por valor de u$s 1,5 billones.

Frente a este escenario, la colaboración es el método más eficiente para cumplir las metas.

En el caso puntual de Unilever, hace tiempo trabajamos para concientizar y reducir la pérdida y desperdicio.

No lo hacemos solos, sino articulando con diversos actores de la sociedad: estamos dentro de las principales empresas que más donan a la Red de Banco de Alimentos y somos uno de los mayores donantes del Banco de Alimentos de Buenos Aires

Desde hace tiempo, llevamos adelante un trabajo de larga data junto a la FAO, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y Carrefour.

En 2019 lanzamos en conjunto la campaña Alimenta Buenos Hábitos, donde brindamos herramientas para contribuir con la reducción del desperdicio en el momento de la compra, consumo, conservación y reutilización de los alimentos. 

Como parte de esta alianza y tras un extenso camino recorrido, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación declaró el 29 de septiembre como el día para promocionar la Concientización sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos.

Este reconocimiento hizo posible que la Argentina sea el primer país del mundo en contar con un día para concientizar sobre la temática. A raíz de esta iniciativa, se estableció un día internacional, declarado por la ONU. Este logro es un enorme orgullo, fruto del trabajo articulado que se vio motivado por el rol que asumimos como empresa en esta cruzada.

Es por esto que, en el marco de nuestra nueva estrategia de sustentabilidad, presentamos el año pasado nuevos compromisos "Alimentos del Futuro" para la categoría, donde reconocemos la interrelación del sistema alimentario desde la producción hasta el consumo. Así nos comprometimos entre otros puntos a reducir a la mitad el desperdicio de alimentos en las operaciones directas de Unilever para el año 2025.

Creemos que este es el camino para lograr las grandes transformaciones: la gestión de alianzas que perduren en el tiempo y que además de motivar el cambio de hábitos, ofrezcan recursos prácticos para llevarlos a cabo.

Por eso en plena pandemia, en un trabajo articulado con los municipios de las comunidades en las que operamos lanzamos el programa Mujeres en Acción, una iniciativa que nos permitió, a través de capacitaciones, contribuir a reducir la pérdida y desperdicio, acudiendo a referentes sociales que trabajan en comedores y merenderos, quienes aprovechan los alimentos al máximo.

Así nació ¨Cocineras al Rescate¨ un libro que entrelaza los propósitos de ambos proyectos con el fin de seguir inspirando y aprendiendo.

Lograr que los alimentos lleguen a quienes más los necesitan, con un sistema de producción y consumo más eficiente que cuide y preserve el medioambiente, es un desafío que tenemos que concebir como un todo.

Cada eslabón está interrelacionado y no hay forma de que uno prospere sin el otro.

Del mismo modo necesitamos accionar para que esto suceda: en forma colaborativa y conjunta para que nadie quede a mitad de camino.

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