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¿Qué proponen los libertarios y por qué habría que escucharlos?

¿Qué proponen los libertarios y por qué habría que escucharlos?

Libertarios en la Argentina ha habido siempre. En su historia habrá que retroceder al menos unas cuantas décadas para ver que en los años 1950 Alberto Benegas Lynch padre fundaba, junto a algunos empresarios, el Centro para la Difusión de la Economía Libre, luego llamado Centro de Estudios para la Libertad. En estos centros se ofrecieron conferencias y publicaciones de libros de variados autores como Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Leonard Read, Henry Hazlitt, Israel Kirzner o Murray Rothbard. Quizás haya algún lector que recuerde las seis conferencias multitudinarias de Mises en la UBA en 1959. Desde ya que la diferencia entre un liberal como Hayek y un libertario como Rothbard, fue siempre motivo de disputas internas entre libertarios, pero hoy no nos vamos a detener en ello. Más bien, los tomaremos como compañeros de camino.

La posta la tomó su hijo Alberto Benegas Lynch (h), hoy Presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, quien fundó en 1978 la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE), creando los primeros posgrados en Argentina. En sus cuatro Maestrías en Economía y Ciencias Políticas, Economía y Administración de Empresas, Derecho Empresario y Activos Financieros, los alumnos recibían los fundamentos para defender la libertad individual, la propiedad privada, la economía de mercado y el gobierno limitado, además de los conocimientos específicos de cada programa.

Muchos de estos alumnos a su vez, formaron numerosas fundaciones e institutos pro mercado en distintas provincias, que como efecto cascada formaron a miles de jóvenes en las ideas de la libertad. Estos jóvenes hoy quizás no son docentes o académicos prestigiosos (aunque algunos lo son, como el Dr. Eduardo Stordeur o el Dr. Nicolás Cachanosky), pero lideran y gerencian distintos departamentos de las principales compañías del país.

Martín Krause lo sucedió a Alberto Benegas Lynch (h) como Rector de este Instituto Universitario, donde también pasaron excelentes docentes como Juan Carlos y Roberto Cachanosky, Gabriel Zanotti, Enrique Aguilar, Gustavo Matta y Trejo o Ricardo Manuel Rojas (sin ánimo de ser exhaustivo).

¿Qué proponen los libertarios para esta Argentina? En una Argentina donde ya no podemos pensar la educación, la salud, las jubilaciones y pensiones, el cuidado del medio ambiente o la administración de la moneda y los bancos sin el ente gubernamental como principal regulador, los libertarios proponen un debate necesario. Repensar una Argentina en la que podamos prescindir del Estado. Aspiran a que cada argentino pueda pagar su propia educación y la de sus hijos; que pueda cubrir sus costos sanitarios; que pueda elegir cómo y cuándo jubilarse y que su pensión dependa de los montos y años de aporte. Proponen, en definitiva, libertad y responsabilidad, para terminar con la “estatolatría” donde el Dios Estado es el que ofrece empleo y garantiza seguridad social porque, de hecho, jamás ha garantizado otra cosa que pobreza. Repensar una Argentina donde este flagelo sea gradualmente erradicado a través del mercado, como viene ocurriendo en gran parte del mundo, incluidas China y la India (ver El Gran Escape de Angus Deaton). Donde la libertad de empresa y la iniciativa privada sean el motor del empleo genuino, de la innovación, de la creatividad y de las oportunidades para alcanzar una vida mejor. Donde la igualdad que importa es “ante la ley”.

En una Argentina donde la policía respalda a las mafias, los libertarios piden, siguiendo a James M. Buchanan, desconfiar de la política, lo que en definitiva es fundamento para un gobierno limitado.

¿No es esto una utopía? Una sociedad sin estado es irrealizable en esta Argentina, sin dudas. El libertario desde luego está dialogando en un “plano ideal” que a muchos les parecerá lejano. Está debatiendo para una sociedad futura, donde posiblemente la cultura anti-capitalista sea abandonada por otras creencias pro-mercado. Le preocupa entonces definir cuánto estado haría falta en ese estado ideal, y llega a la conclusión de que no sería necesario ninguno, ni siquiera en justicia o seguridad.

Pero al margen de ese debate puro, también hay un mensaje que puede ser útil para nuestra Argentina y que deberíamos escuchar.

¿Cuál es este mensaje? Que la Argentina presenta un gasto público desbordado que aunque se pudiera financiar cubre necesidades de gente que no necesita la ayuda estatal. El primer paso entonces es desmantelar ese Estado que ayuda al que no lo necesita. Que aquellos que pueden pagar educación o salud para sí y para sus familias, lo hagan. Que aquel que puede tener su propia pensión la tenga. Que aquel que puede pagar servicios públicos que cubran los costos lo haga. Que aquel que puede pagar el precio real del combustible lo pague también. De ese modo reducimos la mochila de impuestos, deuda e inflación que recae sobre las empresas y que evita que sean competitivas en un mundo abierto y globalizado. De ese modo habría empleos y mejores salarios reales para todos.

¿Y qué ocurre con los que no pueden pagar estas cosas? Para la educación y la salud existe la propuesta de vouchers de Milton Friedman. El libertario lo aceptará en la transición, aunque insistirá que ese dinero de los cupones sale del bolsillo del contribuyente y que sólo será temporal.

Para las pensiones se deberá crear un sistema privado de aporte voluntario, que no tiene relación con lo que hubo durante el menemismo, y ni siquiera con el sistema que hoy rige en Chile. El sistema libertario de pensiones no necesita que el gobierno autorice a ciertas empresas a operar, ni que fije comisiones, sino que simplemente se haga a un lado y permita la competencia. El mercado operará bien en su ausencia, como de hecho ocurre con la gran mayoría de bienes y servicios. Desde luego que para cubrir a los actuales pensionados se necesitarán pagar impuestos, pero debemos distinguir entre la solución al problema actual donde el Estado se consumió los ahorros de los actuales jubilados respecto del sistema previsional para el futuro.

Comparar al oficialismo con el mensaje libertario muestra lo moderado del gobierno de Mauricio Macri, que si bien en anuncios y conferencias promueve cierto relativo liberalismo, en la práctica encuentra inacción, quizás por los obstáculos que el libertario muchas veces pasa por alto.

Y aquí viene la pregunta: ¿Propone el libertario desmantelar hoy al Estado por completo? Habrá quien lo proponga, pero no es lo más usual. El libertario entiende que el Estado está sobredimensionado y sabe que corregir esto sólo puede redundar en mayor calidad de vida para todos. Sabe que en el plano político, la prioridad del gobierno es mantener el orden público, y que eso sólo se consigue atendiendo a lo que es políticamente viable en cada momento. Es por eso que la regla general que el gobierno debe seguir es bajar el gasto todo lo posible, mientras pueda mantener el orden público.

Y allí encontramos el gran dilema, ya que cierta mentalidad anti-capitalista impide avanzar en reformas profundas como las que el libertario propone. En este sentido, mientras el libertario busca abrir el debate en un plano teórico, también acepta en la política pública una transición ordenada que no deje a nadie sin sustento. En la búsqueda de ese camino está claro que ambos roles, el académico y el político, se deben retroalimentar. 

Comentarios16
Hernán Sellanes Lago
Hernán Sellanes Lago 07/04/2018 02:06:32

Si todos los libertarios nos fueramos a una isla, estimo que en unos diez años superamos a Luxemburgo en ingreso per capita Claudia. Sos libre de venir a vivir a nuestra isla para ese entonces.

Hernan Cobo
Hernan Cobo 24/01/2018 01:59:13

Excelente nota, muy esclarecedora.

Juan Guillermo Cristalli
Juan Guillermo Cristalli 21/01/2018 08:48:49

Leo y releo. No veo nada excepcional en lo que plantea esta gente- Solo plantean sentido comun y normalidad. Lo exraño es porque en Argentina se alejo tanto de la normalidad

Tirso Burbano
Tirso Burbano 18/01/2018 01:09:26

Socialistas hablando de un modelo utopico y fracasado... el chiste se cuenta solo

Gerardo Sol Suarez
Gerardo Sol Suarez 18/01/2018 12:11:42

Jaja. Ideas locas si las hay. Libertarios vayan a ejecutar sus ideas al desierto. Porque acá, hasta un ciruja paga IVA y para el es IMPOSIBLE usufructuar su aporte a la sociedad. Y ustedes quieren que piense en la propiedad privada! Por favor.

Enrique Francisco Arenz
Enrique Francisco Arenz 17/01/2018 09:02:55

Por favor, relean a Leonard Reed, él explica por qué el estado no sólo no es un "mal necesario" sino un bien positivo, cuando se limita a sus funciones. Enrique Arenz

Nico Ruiz
Nico Ruiz 17/01/2018 11:14:31

El estado es la raiz de todos los males, es la apropiacion de la riqueza por parte de los estatistas timada a los que producen. El estado es un mal innecesario. Todos viviriamos mejor sin un estado que nos expropia mas del 80% de lo que producimos.

el gran problema de los libertarios no es su sueño, sino de la manera que lo expresan, algunos parecen mas loquitos que los comunistas

Lo que está gente quiere es que la salud y educación, sean accesibles solo para los ricos, de hacer más grande la brecha. Está ideología extrema es tan nefasta con el populismo que nos ha gobernado los últimos años, solo que en otro sentido

Fernando Gonzaga
Fernando Gonzaga 17/01/2018 05:48:53

Hace unos años proponían a los comunistas ahora con el pendulo se fueron a los anarcocapitalistas. Por qué el argentino está tan patéticamente ideologizado? Sean realistas dejen de proponer utopías teóricas.

Alejandro Zelada
Alejandro Zelada 17/01/2018 06:07:02

¿Y dónde encontramos a la persona que determina qué es realista y qué deja de serlo?

Ricardo Nandin
Ricardo Nandin 17/01/2018 05:38:38

O sea los libertarios proponen un modelo ideal, absolutamente imposible de aplicar en argentina y por eso desde lo practico no es mas que una estupidez !

Alejandro Zelada
Alejandro Zelada 17/01/2018 06:03:34

¿Qué es eso de "ideal"? Los Libertarios proponemos un modelo. Punto. Si a vos te parece imposible de alcanzar es otra cosa. Pero te recuerdo que todo lo que te rodea fué el sueño de alguien alguna vez.

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